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ıllı Relaciones exteriores de Colombia


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salud  Relaciones exteriores de Colombia 




La historia de las relaciones internacionales de Colombia empieza en el instante de su independencia, cuando en mil ochocientos diecinueve decide, así como las presentes Ecuador, Panamá y Venezuela, formar la Gran Colombia; que más tarde se apartarían Venezuela, en mil ochocientos veintinueve, y Ecuador, en mil ochocientos treinta.​ A lo largo de la existencia de la Gran Colombia, estos 4 países se encararon en una guerra con la recién nación independiente de Perú.​ Además de esto, con la independencia, Colombia rompe relaciones con la capital de España y, las establece con Londres y París.​

Después de la disolución de esta federación, Colombia pasó a llamarse la República de la Nueva Granada. Con la intención de la Gran Colombia, en mil ochocientos treinta y dos, las recientes creadas naciones de Colombia y Ecuador entran en una guerra por los estados de Pasto, Popayán y Buenaventura. Estos estados volverían a las manos de Colombia tras finalizado este enfrentamiento con el Tratado de Pasto, el que establece al río Carchi como frontera entre las dos naciones.​ Asimismo, en mil ochocientos treinta y tres Colombia y Venezuela firman el Tratado Michelena-Pombo, que definía las fronteras desde La Guajira hasta el río Orinoco, mas, la carencia de definición en la península de La Guajira impidió la ratificación por la parte de Venezuela.​ El próximo accidente con Ecuador se presentaría en la Guerra de los Supremos, cuando el entonces Secretario de Guerra y Marina Tomas Cipriano de Mosquera le pidió ayuda al presidente ecuatoriano de ese instante, Juan José Flores; esto asistió a la restauración del sur del país y siguiente victoria del gobierno frente a la rebelde de los supremos.​ A lo largo de este periodo asimismo se firmó el Tratado Mallarino-Bidlack con E.U. en mil ochocientos cuarenta y seis, el que, pese a reconocer la soberanía de Colombia sobre Panamá, enmarcaba los intereses de este país sobre el ístmo.​ Ese año, Colombia y E.U. firman el Tratado de Paz, Amistad, Navegación y Comercio con U.S.A..​ Precedente a esto, entre mil ochocientos cuarenta y mil ochocientos cuarenta y uno, se declaró a Panamá como Estados Libre, empezando tanto la creación, en mil ochocientos cincuenta y ocho, de la Confederación Granadina, como el proceso de independencia de este Estado.​

Durante la existencia de la Confederación Granadina, Colombia se vio entrometida en 2 temas de enfrentamiento con Ecuador en Tulcán, en mil ochocientos sesenta y dos, y Cuaspud, en 1863; los dos fueron ganados por el primero.​

En mil ochocientos sesenta y tres se da comienzo de los E.U. de Colombia. En mil ochocientos setenta y seis se le entrega a Ferdinand Lesseps la construcción del Canal de Panamá. A continuación, este proyecto pasaría a manos de los estadounidenses.​ En mil ochocientos ochenta y dos, para poner punto y final a la Guerra del Pacífico, Colombia organizó la Conferencia Iberoamericana en Panamá.​ En mil ochocientos ochenta y seis, en pleno proceso de La Regeneración, de acaba con los U.S.A. de Colombia y también empieza la República de Colombia.

Durante esta temporada, es recordado asimismo un episodio de colaboración diplomática entre Colombia y Paraguay en el marco de la Guerra de la Triple Coalición. En América del Sur, los U.S.A. de Colombia fue el único Estado que dio una especie de apoyo al Estado paraguayo, probado en cuestiones diplomáticas y en Buenos oficios y mediación.

Desde el año mil ochocientos sesenta y uno se venía hablando de soberanía en el territorio colombiano. El Acuerdo de la Unión, festejado el veinte de septiembre mil ochocientos sesenta y uno establece en su artículo primero los conceptos de “soberanía” y también “independencia” para los Estados recién creados y sus autonomías, aparte de las obligaciones que tienen con el resto Estados de la Unión de ayuda y auxilio mutuo en el caso de guerra así sea viniendo de otro país o bien de otro Estado de la unión​

Años después, en mil ochocientos sesenta y cuatro, se hace una conferencia en Lima para crear una nueva política exterior sudamericana. Si bien la idea se venía cuajando desde mil ochocientos cincuenta y siete, en una gran parte merced a la acción del canciller de la Nueva Granada Lino de Pombo, solo hasta el citado año se pudo realizar. El propósito de esta conferencia eran los siguientes: “declaratoria de la unión que en verdad existía entre los pueblos americanos, celebración de una convención sobre correos, intercambio de informaciones estadísticas, arreglo de límites territoriales, substitución de la guerra por el arbitraje y salvaguarda de la independencia y paz de los Estados americanos”​

A través de su canciller, Antonio María Pradilla Rueda, la situación de Colombia sobre los puntos a tratar eran bastante afines haciendo singular hincapié en la cuestión de la independencia, autonomía, paz y libertad:

“2)reconocimiento de los nuevos gobiernos que se establezcan, siguiendo el principio de soberanía popular explícita, y incluso implícitamente manifiesta por la desaparición de toda resistencia interior en la lucha y de toda presión procedente de fuerzas extranjeras; tres) el uso del arbitraje para resolver las polémicas (…) cinco) declaratoria de la unidad de las naciones sudamericanas en la autonomía acordada a cada una de ellas en sus temas interiores y exteriores”​

A dicha conferencia asistieron las repúblicas de Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala, Perú y Venezuela, no obstante se vio frustrado por la guerra entre Perú y España y su resultado fue más bien bastante pobre; ni Argentina ni Guatemala firmaron ni los pactos resultantes fueron ratificados por ninguna de las naciones participantes.​

Al año siguiente la cuestión de la libertad y determinación política vuelve a aparecer en el lenguaje colombiano, esta vez merced a Manuel Murillo Toro y es donde se explica el fondo del término de libertad y autonomía, al abstenerse en público de reconocer el Segundo Imperio Mexicano:

“la opinión general de América y en especial de nosotros, es que el régimen republicano es base indeclinable de la civilización de estas zonas, con motivo de las condiciones de su sociabilidad actual; mas no es la substitución del Imperio a aquel régimen lo que ha lastimado y sobresaltado a la hermandad americana, sino más bien la violación del principio de independencia por intervención de un poder extraño en la libre predisposición de los destinos de un pueblo que había, como , conquistado su autonomía y puéstola bajo la salvaguarda del derecho público universal”.

Con lo precedente, se pone en patentiza el lenguaje de independencia y autonomía que venía desarrollando el gobierno de los U.S.A. de Colombia. La proclamación de la Constitución de Rionegro pone en patentiza aquella aspiración de independencia, y autonomía mas al unísono de paz, unión y respaldo mutuo de los diferentes Estados de la unión, que, merced al “pensamiento bolivariano”​ del General Mosquera, puede dar a comprender que esos deseos que se tienen para la unión de los USA de Colombia, se trasladen cara el continente latinoamericano.

En el artículo diecisiete numeral 1 de la Constitución de Rionegro, se establece particularmente la meta principal de las relaciones exteriores el que va a ser “el derecho a declarar y dirigir la guerra y hacer la paz”​ aparte de expresar una idea de unión y comunidad entre la unión y el resto Estados latinoamericanos al mentar en su artículo treinta y uno, sobre los aspectos de la nacionalidad, que “son colombianos: (…) cuatro) los nacidos en una cualquiera de las repúblicas sudamericanas, siempre y cuando hayan fijado su vivienda en el territorio de la Unión y declarado frente a la autoridad eficiente que desean ser colombianos”.​ Lo precedente no ha de ser confundido con el proceso de Naturalización, puesto que en el numeral precedente del mismo artículo se expresa dicho proceso: “3) los extranjeros que hayan conseguido su carta de naturaleza”,​ dando a comprender que un sudamericano no es visto como un “extranjero” que necesite ser “naturalizado” sino más bien como un colombiano en potencia, situación compartida solamente con Venezuela.

Durante esta guerra, Colombia ofreció un apoyo que ha sido calificado de tipo “moral”. Sus ideales de libertad, autonomía en independencia eran chocantes con la situación que se vivía, puesto que aunque las fronteras físicas eran distantes, las aspiraciones soberanas eran muy próximas.​ Además de esto debido al miedo que se dio por el desmembramiento físico del Paraguay, la Unión “se dirigió a los Aliados por nota del dos de diciembre de 1866” expresando el interés no solo de ofrecer buenos oficios sino más bien por ir a la contra de los valores y también ideales previamente citados y estableciendo el “rechazo de la intervención con miras a limitar la soberanía de otros Estados”.​

Sin embargo, debido a la renuencia por la parte de la alianza aliada, la Cámara de Representantes manda el treinta y uno de marzo de mil ochocientos sesenta y nueve una nueva nota con su situación, esta vez de manera directa al Paraguay:

“La Cámara de Representantes de los EE.UU de Colombia admira el glorioso patriotismo, la inalterable perseverancia y el indómito valor con que la República del Paraguay defiendo años a su soberanía, independencia y libertad y con ella la enorme causa americana y presenta por ella el testimonio de sus simpatías a dicha noblísima República. Transcríbase esta proposición al Poder Ejecutivo a fin de que sirva comunicarla a su Excmo. Mariscal Don Francisco Solano López, Presidente del Paraguay”​

La misiva fue criticada por el Brasil al ”considerar que con tal acto Colombia había descuidado la neutralidad declarada en la guerra y había tomado parte por uno de los beligerantes”,​ al tiempo que el ex- presidente de Argentina, Bartolomé Mitre, lo calificó como “una canallada”​

Finalizada la guerra el Congreso de Colombia residió el Decreto / Ley setenta y ocho de mil ochocientos setenta para honrar al pueblo paraguayo y de nuevo probar apoyo y solidaridad, el que es transcrito a continuación:

“Ley setenta y ocho de 1870

(veintiocho de junio)

Decreto en honor del pueblo paraguayo i de la memoria de su Presidente Mariscal Francisco Solano López” EL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA, DECRETA:

Artículo Primero. - El Congreso de Colombia admira la resistencia patriótica i heroica opuesta por el pueblo de Paraguay a los aliados que combinaron sus fuerzas i recursos poderosos para avasallar a esa República, enclenque por el número de sus ciudadanos y por la extensión de sus elementos materiales; mas tan respetable por el vigor de su sentimiento i acción, que todo cuanto hay de noble en el planeta contempla su grandiosidad, lamenta su desgracia i le ofrenda vivas simpatías.

Artículo Segundo. - El Congreso de Colombia participa del dolor que en los paraguayos amigos de su patria, ha producido la muerte del Mariscal Francisco Solano López, cuyo valor i constancia indomesticable, puestos al servicio de la Independencia del Paraguay, le han dado sitio distinguido entre los héroes, y hacen su memoria digna de ser recomendada a las generaciones futuras.

 

De igual forma se habla de una resolución en exactamente el mismo año en donde el presidente Eustorgio Salgar ofrece asilo permanente a los paraguayos en el caso de perder su territorio:

"Si por efecto de la guerra, el Paraguay desapareciese como nación, en el caso de generarse, ningún paraguayo va a ser paria en América, [pues] con solo pisar tierra colombiana, disfrutará en forma automática de los privilegios, facultades, prerrogativas y derechos de colombianos" ​

demostrando de esta manera de nuevo no solo la solidaridad con el pueblo paraguayo, sino más bien por su parte el respeto y preferencia por los canales diplomáticos y de Derecho que Colombia ha tenido desde el momento en que es independiente.

En mil ochocientos ochenta y siete, el primer encuentro exterior de Colombia con otro Estados es con el Concordato con la Santa Sede, en este se restaura el poder la iglesia católica en la vida de las personas.Un año después reventaría el llamado escándalo de Panamá, en el que se pondría fin a la construcción del canal por la parte de Francia, y también comenzaría con los U.S.A.. En mil ochocientos noventa y nueve comienza la Guerra de los Mil Días, enfrentamiento interno en el que participarían Venezuela, Ecuador y Nicaragua en favor de los liberales y los intereses de USA por Panamá se patentizaron con el tratado Tratado Herrán-Hay, el que data derechos a este país septentrional sobre el Canal de Panamá sin menoscabo a la soberanía colombiana sobre exactamente el mismo.​ Esta guerra concluiría con: la victoria del Partido Conservador, la firma de los tratados de Neerlandia y Wisconsin, y la ineludible pérdida de Panamá, que contó con el presunto apoyo de los E.U.






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