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ıllı Peso (moneda de Colombia)


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salud  Peso (moneda de Colombia) 




El peso ha sido la moneda colombiana desde mil ochocientos diez. En mil ochocientos treinta y siete el peso sustituyó al real a una tasa de cambio de 1 peso = ocho reales, estando dividido en un inicio en ocho reales. En mil ochocientos cuarenta y siete Colombia decimalizó su moneda, dividiendo el peso en diez reales, cada uno de ellos de los que se dividía en diez décimos de reales. El real fue renombrado décimo en mil ochocientos cincuenta y tres, si bien las últimas monedas de real fueron acuñadas en mil ochocientos ochenta. El sistema actual de cien centavos para el peso se usó por vez primera en mil ochocientos diecinueve apareciendo en los billetes, mas no resurge hasta principios de mil ochocientos sesenta sobre los billetes y no se usó en la moneda hasta el año de mil ochocientos setenta y dos.

En mil ochocientos setenta y uno Colombia adoptó el patrón oro, ligando el peso al franco francés en una tasa de cambio de 1 peso = cinco francos. Esta tasa solo se sostuvo hasta mil ochocientos ochenta y seis. En mil ochocientos ochenta el presidente Rafael Núñez crea el Banco Nacional de la República de Colombia, el que tenía entre sus múltiples funciones la de imprimir el papel moneda (llamado peso moneda corriente), que desde mil ochocientos ochenta y ocho padeció una acelerada inflación.

Para solventar esta situación el gobierno de José Manuel Marroquín establece en mil novecientos tres la Junta de Amortización, que debe transformar todo el papel moneda circulante en oro, a una tasa de conversión de cien pesos papel moneda = 1 peso oro.​ Entonces, bajo el gobierno del general Rafael Reyes se creó el Banco Central, el que prosiguió con muchas de las funciones de la Junta de Amortización y estableció una tasa de cambo fija con respecto a la libra esterlina, conforme la que cinco pesos equivalían a 1 libra.

También a lo largo del gobierno del general Rafael Reyes Prieto se crea una extensa polémica sobre el funcionamiento del Banco Central, lo que lleva al gobierno a anular su contrato con el Banco Central y mandar la Ley sesenta y nueve de mil novecientos nueve, conforme la que se crea la Junta de Conversión, encargada de reanudar el trabajo dejado por la extinta Junta de Amortización. A lo largo de este periodo el papel moneda empieza a imprimirse con valores nominales expresados en pesos oro.

Luego de la Primera Guerra Mundial el país padece ciertos inconvenientes monetarios, que llevaron a que el presidente Pedro Nel Ospina pidiera en mil novecientos veintidos a los E.U. la consultoría de especialistas en materia económica, los que emprendieron una misión famosa como la misión Kemmerer, dirigida por Edwin Walter Kemmerer, bajo cuyas recomendaciones se crea en mil novecientos veintitres el presente emisor: el Banco de la República.​

En mil novecientos treinta y uno, cuando el R. Unido abandonó el patrón oro, Colombia cambió su vinculación al dólar estadounidense, a razón de uno con cinco pesos = 1 dólar, una leve depreciación de su precedente vinculación. Esta vinculación existió hasta mil novecientos cuarenta y nueve, cuando la inflación de la moneda colombiana terminó con esta tasa de cambio.

La convertibilidad del peso colombiano por oro acaba en mil novecientos treinta y uno, merced al decreto mil seiscientos treinta y ocho de mil novecientos treinta y uno.​

A pesar de lo precedente los billetes emitidos por el Banco de la República prosiguieron llevando sus denominaciones en pesos oro hasta mil novecientos noventa y tres, en el momento en que una demanda interpuesta por el exsenador Pablo Victoria frente al Consejo de Estado hizo que la palabra «oro» y el término «pagará al portador» fuesen eliminados de los billetes.​

Actualmente circulan monedas de cincuenta, cien, doscientos, quinientos y mil pesos ( dólares americanos ). Entre mil novecientos noventa y seis y dos mil dos estuvo en circulación activa la moneda de dólares americanos 1000, que perdiendo popularidad debido a su falsificación masiva,​​ por lo que se dejó de acuñarlas, siendo sustituidas por la emisión de un billete de mil pesos. Si bien técnicamente esta moneda todavía no ha salido de circulación, y todavía conserva su valor cambiario,​ era realmente difícil hallarla en circulación corriente hasta el momento en que se introdujo la nueva familia de monedas en donde el Banco de la República decidió regresar a acuñar una moneda de esta cuantía, puesta al público desde el segundo semestre de dos mil doce.​

En mil novecientos noventa y ocho, en celebración de los cincuenta años de la OEA, el Banco de la República puso en circulación una edición singular de cinco mil monedas únicas de dólares americanos 5000. Mas por su presentación en un estuche, su alto valor facial y la baja acuñación, estas monedas prácticamente no circularon.​

En dos mil seis, se rediseñó la moneda de dólares americanos 20 que salía de circulación para mermar la costumbre de redondear los costes a la próxima denominación ( dólares americanos 50). Incluso de este modo, la moneda es empleada con regularidad solo por guardes de cadena.

Posteriormente, en dos mil siete, se cambió la composición de las monedas de dólares americanos 50 de alpaca a acero envuelto de níquel, por los gastos que representaba su producción. Entonces en dos mil ocho, la composición de las monedas de dólares americanos 50 regresó a ser de alpaca.​

El nueve de febrero de dos mil nueve, el Banco de la República anunció que «a partir del presente año» va a dejar de acuñar las monedas de cinco, diez y veinte pesos, debido a su baja circulación, si bien van a poder proseguir circulando entre el público «hasta agotar existencias».​

En un principio, y desde mil novecientos noventa y seis, se estaba planteando el mudar el cono monetario en circulación, tanto con lo que desde el trece de junio de dos mil doce salieron a circulación, así como los diseños precedentes, la nueva serie de diseños de monedas de pesos colombianos, con diseños inspirados en la fauna y vegetación endémicas de Colombia.​​ Las piezas que entraron en circulación tienen un nuevo diseño, y dichas monedas (que prosiguen siendo de las denominaciones de cincuenta, cien, doscientos, quinientos y la nueva moneda de mil pesos), están hechas de otro género de aleaciones, y cuentan con 2 monedas bimetálicas (quinientos y mil pesos), siendo un diseño diferente al que tenían las que dejaron de circular hace unos años; conforme lo dicho por el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, estas medidas procuran reducir los costos de producción de dichas denominaciones.​ Las caras de las nuevas monedas evocan la biodiversidad, por medio de plantas y animales silvestres colombianos como el oso de quevedos (cincuenta pesos), el reconocido frailejón (cien pesos), la guacamaya bandera (doscientos pesos), la rana de cristal (quinientos pesos) y la tortuga caguama (1 cero pesos)​ y fueron elaboradas con la participación de Johana Calle y José Antonio Suárez.El término trasversal de las monedas es la biodiversidad y el cuidado de agua, siendo explícita la pretensión por las inscripciones en la moneda de 1 cero pesos: cuidar el agua en el anverso y agua en el reverso; como tácita en el resto de las monedas, puesto que las ondas que aparecen en los marcos de todas y cada una de las denominaciones hacen alusión al agua.​

La previsión original del Banco de la República de Colombia era abrir sus puertas en mil novecientos veinticuatro, mas la quiebra del Banco López le forzó a abrir sus puertas 6 meses ya antes, razón por la que se vio obligado a tomar billetes de la Casa de Moneda de la ciudad de Medellín en denominaciones dos y 1/2, cinco, diez y veinte pesos, resellándolos con el texto «Banco de la República - Billete Provisional». De estos billetes resellados, se conocen múltiples ejemplares de dos y 1/2, cinco, y diez pesos, ciertos realmente bien preservados, mas cabe anotar que del billete de veinte pesos, solo hay un ejemplar conocido con resello, en un lamentable estado de conservación tres (en una escala de 1 a diez), o bien para el sistema de Norteamérica un Fair. Poco más tarde, ese año, llegaron al país los billetes originalmente encargados por el Banco.​

El dieciseis y diecisiete de octubre de mil novecientos noventa y cuatro en Valledupar un conjunto de criminales organizados sustrajeron de la oficina del Banco de la República de dicha urbe la suma de dólares americanos veinticuatro setenta y cinco millones de pesos, entre billetes «sin circular» de dólares americanos 2000, dólares americanos 5000 y dólares americanos 10 cero, que en ese entonces eran los de mayor denominación. El banco tenía conocimiento de los números de serie de esos billetes, con lo que expidió una lista de los rangos de series de los billetes robados, los que pasaron a no tener ningún valor. La sociedad colombiana vivió días de zozobra en las transacciones en efectivo, pues los billetes se distribuyeron por todo el país en interés de ocultarlo entre los billetes legales. A lo largo de múltiples semanas las personas examinaban uno por uno los billetes que les entregaban para eludir percibir un billete «vallenato» como se empezaron a conocer las series de los billetes hurtados.

Posteriormente el Banco de la República para mermar el caos generado por el hurto, cambió el diseño de los billetes de dólares americanos 2000, dólares americanos 5000 y dólares americanos 10 cero por los que hoy en día circulan y empezó a recoger todos y cada uno de los billetes (robados y no robados) para apresurar el cambio.​

El año mil novecientos noventa y siete salió de circulación el billete de dólares americanos 1000 (azul, con la cara de Simón Bolívar) para ser sustituido por la moneda de igual denominación. Esta moneda fracasó no solo pues fue extensamente falsificada, sino más bien por el hecho de que su diseño era visualmente idéntico al de la moneda de dólares americanos 100, excepto la denominación y tamaño tenuemente más pequeño. Por último el Banco de la República recogió las monedas y diseñó el presente billete de dólares americanos 1000 con el tema de Jorge Eliécer Gaitán.

Hasta dos mil seis, todos y cada uno de los billetes colombianos, sin importar lo más mínimo su denominación, tenían exactamente la misma medida (140x70 mm). El diecisiete de noviembre del mismo año, el Banco de la República sacó a circulación los nuevos diseños de los billetes de dólares americanos 1000 y dólares americanos 2000 (los billetes de menor denominación). Estos billetes tienen exactamente el mismo diseño y también idénticas peculiaridades generales y dispositivos de seguridad que los de la anterior edición, solamente cambia el tamaño, a 130x65 mm.

En dos mil quince a través de un anuncio en medios de prensa, el transmisor anunció de forma oficial que, para el primer trimestre de 2016; saldría a circulación un billete de cien cero pesos, el de mayor denominación en la historia colombiana,​ el que sería decorado con el busto del expresidente del Frente Nacional, Carlos Lleras Restrepo,​​ como una parte de la nueva familia de billetes que circularán simultáneamente con los billetes actuales. Esta nueva familia asimismo está compuesta por billetes de todas y cada una de las denominaciones precedentes excluyendo el de mil pesos, que viene siendo sustituido por la moneda de exactamente la misma denominación puesta en circulación en dos mil doce.

La justificación del transmisor para el cambio de las caras de los billetes es la seguridad y la confianza de las personas en el efectivo como medio de pago. La temática trasversal a los billetes, la biodiversidad, continua la propuesta de las últimas monedas puestas en circulación, aparte de destacar elementos culturales y paisajes que se han transformado en símbolos de riqueza, pluralidad y inventiva de Colombia. La presencia de nuevas caras en los billetes se da en cumplimiento a leyes que fueron decretadas y que se sostenían a la espera de su cumplimiento, como el caso de la Ley mil ciento sesenta y siete de dos mil siete que ordenaba la memoria de Carlos Lleras Restrepo, cuadragésimo noveno Presidente de Colombia; el caso de la Ley mil setecientos cuarenta y uno de dos mil catorce que ordenaba la memoria de Gabriel García Márquez, primer premio Nobel de Colombia, siéndolo por el área de literatura; el caso de la Ley mil quinientos noventa y nueve de dos mil doce que ordenaba la memoria de Alfonso López Michelsen, quincuagésimo primer Presidente de Colombia y el caso de la Ley novecientos ocho de dos mil cuatro que declaraba símbolo cultural de la nación al sombrero vueltiao.​

En múltiples ocasiones se han presentado proyectos de ley para mudar la denominación del peso colombiano, para «quitarle ceros» a la moneda y llamarla provisionalmente «Nuevo Peso», no obstante el proyecto ha sido rechazado en múltiples ocasiones por motivos políticos y económicos (supuestos altos costos) que lo hacen inaccesible.

Un proyecto de ley con este cambio fue presentado en dos mil diez y rechazado en el mes de octubre de dos mil once por el Senado de la República,​ no obstante es de anotar que a lo largo del tiempo, ninguno de los proyectos presentados han contado con serias posibilidades para efectuar este cambio, siendo en su mayor parte proyectos que se quedan en primer discute y son rechazados por una extensa mayoría por el extenso desconocimiento de la iniciativa, además de las falsas opiniones de reducción de valor en el circulante. El último, presentado en dos mil once, fue rechazado en una votación por quince a favor y cuarenta y uno en contra, en primer discute.

El diecinueve de septiembre de dos mil doce, el presidente Juan Manuel Santos decide reanudar la idea y la respalda argumentando que se trata de una tendencia global y también indispensable para reducir costos en la contabilidad, la que no quitaría valor al peso sino lo robustecería.

En marzo de dos mil dieciseis, en el lanzamiento del billete de cien cero pesos y con él, el lanzamiento de la nueva familia de billetes, el ministro del Hacienda Mauricio Cárdenas aseguró que el diseño de los nuevos billetes está dirigido a que los 3 ceros del peso se supriman cara el futuro y que se pueda hacer la transición sin costos auxiliares. Por tal razón, en la nueva familia de billetes aparece el número pertinente al valor del billete sin los 3 últimos ceros mas seguido de la palabra «MIL» en letras a fin de que cuando se supriman los 3 ceros, la palabra «MIL» sea sustituida con la palabra «NUEVOS», entonces el número perceptible quedaría acompañado de la composición «NUEVOS PESOS». Por poner un ejemplo, en el billete de cien cero pesos aparece la denominación como «100 MIL PESOS» que ocasionalmente se convertiría en «100 NUEVOS PESOS» sin hacer preciso el cambio de diseño de los billetes.​






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