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Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)​ fue una organización paramilitar de autodefensa de Extrema derecha, que participó en el conflicto bélico en Colombia, siendo uno de los conjuntos delincuentes que más víctimas ha dejado en el país. Se afianzó como agrupación paramilitar a fines de la década de 1990​ y su objetivo principal era, de entrada, combatir a conjuntos políticos de izquierda legales, como la Unión Patriótica y también ilegales como las FARC, el ELN o bien el EPL en múltiples zonas de Colombia, aquellas que estaban bajo control por múltiples facciones del conjunto guerrillero. En el año dos mil seis, cuando se desmovilizaron, contaban con cerca de cuarenta hombres en todo el territorio colombiano.

Autodefensas Unidas de Colombia

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Las Autodefensas Unidas de Colombia fueron clasificadas como una organización terrorista por el Gobierno de Colombia, la Unión Europea​ y por U.S.A..​ Bajo la bandera de combatir a las guerrillas marxistas, las AUC recibieron el apoyo enterrado de políticos, militares, ganaderos, empresarios y personas del común;​ muchas de estas personas adujeron un supuesto «abandono estatal».​ Amnistía Internacional califica las AUC de «fuerza socorrer del Ejército de Colombia»​ y Human Rights Watch de «sexta división» de las fuerzas gubernativos.​

Las Autodefensas, caracterizadas por su sevicia y anticomunismo, barbarie e inclusive actos de canibalismo,​ son responsables de miles y miles de matanzas y asesinatos de civiles,​ campesinos,​ sindicalistas,​ entre otros muchos, a lo largo y ancho del país, bajo órdenes de altos mandos como Salvatore Mancuso.​ Otros hechos violentos, como el desplazamiento forzado a miembros de numerosas comunidades, produjeron repudio y demandas a organismos nacionales y también internacionales;​ la intimidación, el acoso y la fuerza militar, eran los primordiales métodos empleados para el desposeo de tierras, una actividad que representó el cuarenta y cuatro por ciento de los desalojos producidos en el país, conforme la Asesoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES).​ El narcotráfico asimismo representó un fin, debido a que daba una fuente de ingresos y autosostenimiento para «financiar una guerra antisubversiva».​ De igual forma que la extorsión y el rapto se citaron como actividades rentables, conforme unas confesiones del entonces comandante en jefe, Carlos Castaño Gil: «No puedo negar que esporádicamente me veo obligado a demandar aportes a los dueños de recursos en las zonas donde las AUC ofrecen seguridad para la inversión y explotación de los recursos». ​ Conforme las Naciones Unidas, las AUC son responsables de ochenta por ciento de los asesinatos de civiles del conflicto bélico en Colombia.​

Tras un controvertido proceso de desmovilización dirigido por el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe, múltiples de sus primordiales miembros acabaron siendo extraditados como narcotraficantes a los USA, y más tarde juzgados.​ Tras la culminación del proceso en dos mil seis, múltiples miembros de las Autodefensas incurrieron de nuevo en su activar delictivo, con lo que conformaron múltiples conjuntos rebeldes llamados bandas delincuentes emergentes (bacrim),​ entre ellas, las Águilas Negras.​

Las Autodefensas de Colombia (AUC), teniendo sus orígenes en las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, se declararon como un conjunto que combatía a las guerrillas de las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Ejército Popular de Liberación (EPL); estas eran patrocinadas por conjuntos ganaderos, terratenientes y narcotraficantes de las zonas donde operaban, debido a las amenazas y expolies de las guerrillas.​ Más del setenta por ciento de sus ingresos procedían del narcotráfico,​ del mismo modo se financiaban con el rapto y la extorsión,​ aparte de percibir dinero de multinacionales que operaban en las zonas bajo su control.​ Asimismo recibieron cooperación de múltiples miembros de las Fuerzas Armadas​ y de sostener estrechos vínculos con múltiples políticos colombianos, con el propósito de ganar poder militar y político en el país.​

En el año mil novecientos setenta y nueve Jesús Castaño, padre de Carlos, Fidel y Vicente Castaño Gil, fue secuestrado en Amalfi (Antioquia) por el cuatro frente de la guerrilla de las FARC. Después en el año mil novecientos ochenta y uno es secuestrada Martha Nieves Ochoa hija de Fabio Ochoa Restrepo hermana de (Jorge Luis, Juan David y Fabio Ochoa Vásquez) por la guerrilla del M-diecinueve en Medellín y después el Cartel de la ciudad de Medellín crea un conjunto llamado MAS (Muerte a Secuestradores).

El conjunto paramilitar fue responsable de un elevado número de matanzas y torturas. Empleaban métodos terroríficos contra la población civil y guerrillera,​ a través de armas no usuales como sierras eléctricas que servían para despedazar a sus potenciales víctimas.​ Estos actos, entre otros muchos más, ocasionaron el desplazamiento forzado de miles y miles de personas,​ como la desaparición de cerca de quince cero individuos a lo largo de las décadas de mil novecientos noventa y dos mil,​ muchos de ellos asesinados y sepultados en fosas comunes,​​ lanzados al río,​ incinerados​ o bien devorados por medio del empleo de animales salvajes como leones o bien cocodrilos.De igual forma, son responsables de la muerte de indígenas, sindicalistas y componentes de conjuntos políticos de izquierda, aquellos que acusaban de ser cooperadores o bien seguidores de las guerrillas. Entre la década de los años mil novecientos ochenta y dos mil, los conjuntos paramilitares ejecutaron a más de tres mil quinientos personas y se apoderaron militarmente de «6 cero cero de hectáreas de tierra».​

Su líder y creador fue Carlos Castaño Gil, asesinado por hombres de exactamente la misma organización por orden de su hermano Vicente Castaño, conforme las investigaciones de la Fiscalía General de la Nación.​​​ El cadáver de Carlos, hallado y también identificado en el mes de agosto de dos mil seis por las autoridades y múltiples miembros forenses, se hallaba en la urbe Cinegética, en una zona rural llamada Las Tanguitas,​ localidad donde se formaron las primeras facciones paramilitares de las Autodefensas.​ Uno de los miembros del conjunto, Jesús Ignacio Roldán alias Monoleche, proveyó la información sobre el cadáver de Carlos, después de su desmovilización.​ Vicente Castaño Gil apodado El Profe y Salvatore Mancuso conocido por Mono Mancuso, Santander Lozada y Triple Cero fueron otros de los miembros del alto mando.

A mediados de dos mil tres, el conjunto firmó un pacto de desmovilización con el gobierno del presidente Álvaro Uribe.​ Como resultado, cerca de treinta cero combatientes abandonaron las filas de las Autodefensas y sus comandantes cesaron las operaciones. Más tarde se conocieron documentos y grabaciones telefónicas que hacían opinar que ciertos de sus miembros proseguían delinquiendo desde la prisión.​ De forma adicional, ciertos líderes de las AUC y múltiples conjuntos paramilitares locales no se acogieron al pacto de la desmovilización, volvieron a tomar las armas o bien crearon conjuntos delincuentes más tarde.​

Algunos de sus máximos jefes que estaban sometidos al proceso de desmovilización, fueron extraditados a los USA en la madrugada del trece de mayo del dos mil ocho para contestar por el delito de narcotráfico en tanto que, conforme el gobierno, proseguían delinquiendo desde la prisión.​

Paramilitar o bien paramilitarismo, se refiere a organizaciones particulares que tienen una estructura, adiestramiento, subcultura y (frecuentemente) una función igual a las de un ejército, mas que no son parte de forma formal a las fuerzas militares de un Estado. Las organizaciones paramilitares, sirven a los intereses del Estado, o bien conjuntos de poder en él enquistados, y en general están fuera de la ley. En sus miembros pueden estar fuerzas policiales y militares, mesnaderos, miembros de escuadrones de ataque o bien conjuntos de seguridad privados.

Estos conjuntos normalmente tienen un carácter de tropa irregular con lo que combaten sin obedecer las convenciones nacionales y también internacionales para el ejercicio de la guerra, lo que les deja excesos de violencia que serían inaceptables en las fuerzas del Estado.

Los conjuntos ilegales surgidos tras la desmovilización de las AUC se conocen como Bandas Delincuentes (Bacrim) o bien emergentes, entre aquéllas que figuran las llamadas Águilas Negras. El gobierno de Colombia ha aducido que no se les puede proseguir llamando "paramilitares" a conjuntos que únicamente trafican con drogas ilegales y solo combaten a las guerrillas por el control de exactamente las mismas. En ciertos casos, dichos conjuntos han efectuado negocios con exactamente las mismas guerrillas por medio de mediadores como Daniel Barrera Barrera. El término empleado oficialmente por el gobierno para describir a las AUC, era "Autodefensas ilegales".​

Las AUC vivieron en continuos enfrentamientos con las guerrillas. Hay muchas acusaciones y patentizas en Colombia y en el exterior sobre la cooperación de ciertos miembros de las fuerzas policiales, militares y políticas con las AUC y otros conjuntos paramilitares.​

Buena una parte de las AUC participaban en el tráfico de drogas, de armas y en el contrabando.​ Sus miembros asimismo han participado en el rapto y la extorsión a mercaderes y empresarios pequeños, aparte de lograr durante sus años de actividad la propiedad legal o bien ilegal de una cantidad ignota de suelo agrícola y ganadero​ que ha sido estimada entre dos y cuatro millones de hectáreas.

Se atribuye a miembros de las AUC la responsabilidad de crímenes selectivos y numerosas matanzas de conjuntos de oposición, de campesinos y de otros ámbitos que han ocurrido en Colombia a lo largo de por lo menos los últimos veinte años. Han dirigido dichas acciones contra civiles que consideran ser miembros y apoyos de las distintas guerrillas o bien opuestos a sus intereses de tipo económico y políticos.

En ciertos casos no ha sido posible establecer la veracidad (o bien falsedad) concreta de dichas consideraciones de una parte de las AUC, lo que señalaría que necesariamente tanto personas inocentes como culpables de dicha acusación habrían caído asesinadas por ese conjunto de forma individual y colectiva.​ Sus homicidios fuera de combate han sido considerados como crímenes de guerra tanto en Colombia como ante entidades jurídicas internacionales, además de esto de ser consignados en informes de ACNUR, Human Rights Watch y otras ONG que asimismo han denunciado el reclutamiento de menores.​

Masacres y fosas comunes

Este conjunto paramilitar ha sido responsable de diferentes matanzas en zonas rurales del país. Las autoridades han hallado fosas comunes donde se hallarían miles y miles de personas asesinadas por este conjunto, incluidos pequeños. La localización de muchas de estas fosas todavía no se conoce en público. Múltiples jefes paramilitares sometidos al proceso de desmovilización han revelado la localización de ciertas de ellas.​ Conforme informes de prensa, a fines de los años mil novecientos noventa este conjunto acrecentó el número de matanzas llegando al punto de cometer 1 matanza cada dos días entre los años mil novecientos noventa y nueve y dos mil, tiempo en el que cometieron más de doscientos matanzas al año.

Descuartizamiento

Los miembros de las AUC recurrieron a armas no usuales, como sierras eléctricas, para despedazar vivas a sus víctimas.

Informes de prensa han revelado que ciertos miembros de las AUC adiestraban a sus hombres en el descuartizamiento y desollamiento de personas vivas con el empleo de sierras eléctricas y machetes, como en tácticas de tortura para ocasionar terror o bien conseguir información.​ Múltiples desmovilizados de las AUC han contado a las autoridades la forma de qué forma a los campos de adiestramiento ciertos jefes paramilitares llevaban a múltiples campesinos amarrados en camiones para usarlos en cursos de instrucción que enseñaban a despedazar personas vivas.​ Existe información conforme la que ciertos miembros de este conjunto habrían seguido delinquiendo pese a haberse desmovilizado y siguen con estas prácticas delincuentes.​​ Conforme las investigaciones, el descuartizamiento de personas vivas tenía un triple objetivo, desparecer a las víctimas, utilizarlo como ritual de iniciación para insensibilizar a los combatientes jóvenes y facilitar el cavado de una fosa poco profunda pues el cuerpo descuartizado era más simple de sepultar que el cuerpo entero.​

Otros métodos infrecuentes revelados por confesiones de viejos miembros desmovilizados fue el de empleo de serpientesvenenosas para matar a sus víctimas. La orden la habría dado alias Jorge cuarenta a sus hombres del Bloque Norte para el instante en que tuviesen que matar a más de 3 personas. El propósito de este procedimiento era eludir que se considerara como matanza y se la atribuyesen al conjunto pues el Derecho Internacional Humanitario califica como matanza actos de asesinato que incluyan a más de 3 personas.​

Vicente Castaño Gil, señalado de ordenar el homicidio de su hermano Carlos.Proceso de desmovilización de paramilitares en Colombia

Las AUC, tras anunciar un cese de hostilidades —que resultó parcial y también incompleto— ante organismos nacionales y también internacionales, se desmovilizó tras los diálogos de paz con el gobierno del presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, un proceso bajo la verificación de la OEA. Sus jefes fueron recluidos primordialmente en la prisión de seguridad máxima de Itagüí y han rendido indagatoria frente a los fiscales designados para el proceso. Ciertos de quienes habían sido los máximos jefes fueron extraditados a E.U.. Ciertos informes de prensa han revelado que ciertos miembros proseguirían delinquiendo desde la prisión y muchos de sus frentes continúan incluso actuales cometiendo asesinatos y delitos de lesa humanidad usando otros nombre semejantes como: Águilas Negras, águilas Doradas, Rondas Campesinas y organización nueva generación.​

Si bien el proceso ha conseguido desmovilizar a abundantes miembros de las AUC y ha reducido la violencia en ciertas zonas del país, persisten muchas dudas a este respecto de si verdaderamente todos y cada uno de los desmovilizados se sostendrán al lado de la lucha armada ilegal.​ Hay dudas sobre qué cooperación van a prestar las AUC en frente de las reclamaciones de justicia, verdad y reparación de una parte de las víctimas de sus acciones. Han ocurrido diferentes asesinatos de víctimas que demandaban reparación por la parte de los paramilitares o bien en su defecto, del estado. Tal es el caso de la líder comunitaria Yolanda Izquierdo. Dicha situación sigue siendo polémica en Colombia.

El proceso de desmovilización tiene múltiples fallas, que han tolerado que ciertos conjuntos paramilitares no se hayan desmovilizado verdaderamente y en cambio estén procurando afianzar su control social y económico en sus zonas de repercusión, o bien que en su defecto múltiples de sus miembros retornen individualmente cara una vida delincuente.

Posterior al proceso de desmovilización, se desató un escándalo en el país al revelarse documentos y también investigaciones que vinculaban a múltiples miembros de la clase política en Colombia con este conjunto armado. Conforme las investigaciones judiciales y de prensa múltiples líderes políticos y funcionarios del gobierno se habrían favorecido de estas coaliciones a través de la intimidación y la acción armada de los conjuntos paramilitares contra la población civil, ciertos habrían presuntamente alcanzado cargos en alcaldías, consejos, reuniones municipales y gobernaciones como en el Congreso de la República, la Presidencia y otros órganos estatales. Por su parte ciertos políticos desde sus cargos habrían desviado dineros para la financiación y conformación de conjuntos armados ilegales y habrían filtrado información para facilitar y favorecer las acciones de estos conjuntos en las que se incluyen matanzas, asesinatos selectivos, desplazamiento forzado entre otras muchas acciones delincuentes con el propósito de extender su poder en el territorio nacional.​

El escándalo fue llamado por los medios como el escándalo de la "parapolítica", que tiene el día de hoy a múltiples políticos en la prisión. Uno de los documentos más discutidos fue el llamado Acuerdo de Ralito, donde múltiples políticos firmaron un documento con los máximos líderes de este conjunto que tenía como objetivo refundar la patria.​

La repercusión y también infiltración política de los conjuntos paramilitares a nivel regional y en ciertos organismos estatales como el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) como en las fuerzas armadas han sido motivo de polémica. El gobierno de Álvaro Uribe Vélez se ha visto envuelto en la polémica debido a que múltiples de las personas implicadas en esta infiltración paramilitar han sido aliados políticos o bien funcionarios de su gobierno como lo es el caso de Jorge Noguera Cotes ex- directivo del DAS.Conforme lo contado por Carlos Castaño en su libro "Mi confesión" y por otros testimonios, el maridaje entre conjuntos paramilitares y fuerzas del Estado y políticos viene de hace un tiempo.​

Hacia finales del año dos mil seis y a lo largo del dos mil siete, tras la desmovilización, han surgido acusaciones y se han colectado pruebas de la participación o bien cooperación directa o bien indirecta de miembros del Congreso y de ciertos funcionarios estatales en actividades de las Autodefensas, lo que en múltiples casos ha dado sitio a procesos en contra suya. Del mismo modo han ocasionado polémica ciertas declaraciones de los líderes paramilitares frente a los fiscales del proceso en los que han implicado a múltiples políticos próximos al presidente Álvaro Uribe Vélez, incluidos su primo el miembro del Congreso Mario Uribe Escobar y el vicepresidente de la nación Francisco Santurrones Calderón aunque este último fue desligado por no haber pruebas en contra suya.​

Algunos críticos y ámbitos políticos de oposición han cuestionado el proceso de desmovilización, debido a la persistencia de conjuntos paramilitares que se han reunido en diferentes bandas delincuentes como las llamadas "Águilas Negras". Se alardea que dicho conjunto es dirigido por Vicente Castaño, hermano del desaparecido Carlos y que opera, entre otros muchos lugares, en la frontera Colombo-Venezolana, participando en el tráfico de drogas, de armamento, en secuestros y otras actividades delictivas.​

Los seis notables

Antes de fallecer, Carlos Castaño aseguró en su libro autobiográfico que existía el conjunto de "Los 6", a los que se refirió como "hombres al nivel de la más alta sociedad colombiana. ¡La crema y nata! del país" que aconsejaban en secreto a Castaño en la conducción del conjunto paramilitar.

En julio de dos mil siete, Diego Fernando Murillo alias "Don Berna", en declaraciones frente a la justicia ya antes de ser extraditado a E.U., afirmó que uno de los seis "notables" era Monseñor Isaías Duarte Cancino reconocido prelados de Apartadó que fue asesinado en dos mil dos, la iglesia y ciertos campos de opinión rechazaron dichas aseveraciones.​

En junio de dos mil ocho el paramilitar conocido con el alias de "El Iguano" afirmó que otro de los notables era José Miguel Narváez, ex- subdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), conforme el ex- paramilitar, Narváez fue una de las personas que más influyó en el homicidio del humorista Jaime Garzón y en el rapto de la miembro del Senado Piedad Córdoba.​ Narváez se entregó a las autoridades judiciales así como otros 9 funcionarios del DAS a inicios de agosto del dos mil nueve.

Según declaraciones de Ever Veloza alias "HH", dadas el trece de febrero de dos mil nueve, el ganadero cordobés Rodrigo García Caicedo habría sido otro de los "notables", García Caicedo había sido detenido en el primer mes del año del mismo año.​

El ex- coronel y mesnadero israelí Yair Klein, quien en la segunda mitad de los años ochenta adiestró a estos conjuntos paramilitares en Colombia, señalo que los adiestramientos que efectuó en tal país en los años ochenta eran conocidos y estaban apoyados por el Gobierno de la temporada, aclaro que una de las personas que presenció los adiestramientos a los paramilitares en los años ochenta y noventa, fue más tarde escogido Presidente de la República de Colombia, mas jamás afirmó un nombre concreto.​






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