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ıllı Huelgas ferroviarias de 1950 y 1951 en Argentina wiki: info, historia y vídeos


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salud  Huelgas ferroviarias de 1950 y 1951 en Argentina 


Las huelgas ferroviarias de mil novecientos cincuenta y mil novecientos cincuenta y uno en Argentina fueron 3 huelgas sucesivas efectuadas en Argentina por los trabajadores de la recién creada empresa estatal Trenes Argentinos entre noviembre de mil novecientos cincuenta y enero de mil novecientos cincuenta y uno tuvieron origen en un reclamo de aumento de sueldo y que se desarrolló al lado de las autoridades del sindicatoUnión Ferroviaria que nucleaba a la mayor parte de los trabajadores de la actividad.


La intranquilidad causada por la declinación de los sueldos reales de los ferroviarios y la inacción de sus líderes, que unos días ya antes del paro habían afirmado que “cualquier intento de turbar la vida interna del gremio ferroviario es un ataque a la Patria, al Justicialismo y al General Perón” determinaron a los obreros a escoger en reunión una Comisión Consultiva de Urgencia para regular las acciones y las negociacionese comenzaron una huelga el quince de noviembre de mil novecientos cincuenta. Al avanzar el enfrentamiento entró en juego la discusión en lo referente a la autonomía gremial, la que se consideraba en riesgo al sostenerse desde la dirigencia una postura claramente conveniente al gobierno, y descuidada a las demandas de las bases.El sindicato de maquinistas La Hermandad, que no participó de las medidas, manifestó su solidaridad con ellas.


La primera huelga se empezó el diecinueve de noviembre de mil novecientos cincuenta y se extendió a lo largo de 5 días, hasta el veinticuatro de noviembre, al llegar la Comisión de Urgencia a un pacto con el ministro de Transportes coronel Juan Francisco Castro en el que los manifestantes consiguieron un incremento del veintidos por ciento aparte del sueldo familiar por esposa y también hijo hasta los dieciocho años. En diciembre, la Unión Ferroviaria intervino 8 de sus filiales, el ministro de Transportes redujo los aumentos de sueldos que había acordado y ciertos obreros que habían participado de la huelga fueron despedidos y presos. La comisión consultiva de urgencia dio un comunicado repitiendo el requerimiento de una escala en los salarios de quinientos cincuenta a setecientos pesos en diez años que era lo que constaba en el pacto firmado, el alzamiento de las medidas disciplinarias y de represalias adoptadas a consecuencia del enfrentamiento y la renuncia de la comisión directiva de la Unión Ferroviaria.


El catorce de diciembre comenzaron una nueva huelga; la Unión Ferroviaria fue intervenida por la Confederación General del Trabajo y quienes estaban al cargo de la intervención, que eran extrañas al gremio ferroviario, se negaron a normalizar las filiales como solicitaban los manifestantes en tanto se siguieron los despidos. y la policía refrenó las manifestaciones obreras, deteniendo a gran cantidad de participantes de la manifestación.


El veinte de diciembre las partes llegaron a un nuevo pacto, que restablecía la escala del acuerdo precedente y respecto del sueldo familiar lo disponía para esposa y también hijos hasta los quince años de edad.Simultáneamente, empezaron a ser liberados ciertos manifestantes detenidos con ocasión del enfrentamiento.


Las negociaciones siguieron mas sin avancesDisconforme con las gestiones que había efectuado el Secretario de Transportes, coronel Castro, Perón lo hizo abandonar el dieciseis de enero de mil novecientos cincuenta y uno, y el veintitres de enero el Congreso Excepcional de encargados de los diferentes trenes declaró la huelga por tiempo indeterminado desde esa data exigiendo: 1- Aplicación inmediata de la escala cambiada para peones y guardabarreras; dos- Inmediata modificación del escalafón actual con participación de la Comisión Consultiva de Emergencia; tres- Cese de la intervención cegetista y elecciones en un plazo no mayor a sesenta días. Las autoridades gubernativos rechazaron de plano la medida y declararon la ilegalidad del paro. El Ministerio de Transporte de la Nación publica exactamente el mismo día un comunicado donde expresa que aquellos trabajadores que no se presenten a trabajar van a ser de manera inmediata sustituidos.


El presidente Perón dispuso el veinticinco de enero de mil novecientos cincuenta y uno la movilización militar de los obreros ferroviarios y cientos de trabajadores fueron presos y unos 2 mil de ellos fueron despedidos. El veinte de junio de mil novecientos cincuenta y uno Perón absolvió a seiscientos once obreros procesados, quedando veinticuatro en cárcel.


El Estado jugó un rol esencial en el proceso de reformas sociales iniciadas en la Argentina en el periodo que va paralelamente por fin de la Segunda Guerra Mundial, pues redefinió los factores legales que regulaban las relaciones entre empleados y empleadores. Para ello se hacía precisa una clase obrera que reconozca losderechos ganados y confíe en el gobierno para la implementación del resto de sus reivindicaciones. Sin embargo, un análisis de las huelgas acontecidas duranteel periodo que va de mil novecientos cuarenta y seis a mil novecientos cuarenta y ocho prueba la participación activa de los trabajadores en intenta de asegurarse la implementación de dichas reformas y obligar a la patronal a admitir.


Por otra parte, en el periodo siguiente, que va de mil novecientos cuarenta y nueve a mil novecientos cincuenta y uno se generaron esenciales enfrentamientos que pueden considerarse como los primeros síntomas de rotura de la coalición que se había gestado en mil novecientos cuarenta y seis entre el movimiento obrero y el Estado. Aunque existía buena predisposición de respaldar a Perón, esto se debía a la imposibilidad clara de crear un movimiento obrero fuerte y también independiente. Esto confluyo en, por una parte un enfrentamiento ideológico entre los sindicatos y el Estado, y por otro un enfrentamiento económico entre las bases y los sindicatos. Los más perjudicados por estas discrepancias resultaron ser los bancarios, trabajadores del azúcar, ferroviarios y gráficos.


A principios de mil novecientos cuarenta y cinco la relación de Perón con los sindicatos presentaba grandes alteraciones. Por un lado tenía el apoyo entusiasta de muchos gremios pequeños dentro del país. Asimismo contaba con el apoyo de determinados gremios parcialmente nuevos, cuyo poder empezaba a aumentarse, y que se concentraban en las urbes grandes y en industrias claves.No obstante esta relación no estaba exenta de contradicciones y los enfrentamientos sociales estaban lejos de apaciguarse. Se utilizó a los sindicatos como respaldo en instantes de crisis. Para los opositores, este respaldo no era tanto patentiza de la legitimidad política del peronismo sino de lamanipulación demagógica de líderes obsecuentes (Little, mil novecientos setenta y nueve).


En principio la huelga se puede explicar desde la demanda de aumentos de sueldos, no obstante autores como Doyon van más allí en su análisis del enfrentamiento entendiendo que no solamente se debió a esta meta o bien a la oposición ideológica de los líderes ad hoc, sino más bien asimismo a la pésima administración del gobierno y de las autoridades oficiales de la Unión Ferroviaria..


Por otra parte, para comprender las causas del enfrentamiento se debe atender a los primordiales actores sociales implicados en exactamente el mismo. Aunque en un primer instante los ferroviarios se vieron identificados con el programa político peronista, no debe olvidarse que se trataba de un gremio de larga tradición que había atravesado numerosas luchas y negociaciones, con lo que no cabía la posibilidad de que solo se subordinasen a las necesidades del gobierno. En el gremio empezaron a destacar las diferencias en lo que se refiere a los reclamos y las formas en las que debían hacerse. Se formaron nuevos espacios de discusión por fuera de la Unión Ferroviariacomo las reuniones inter-seccionales que derivo en la creación de Comisiones de Link. Esta fue acusada de complot y boicot al gobierno, siendo de esta forma desechadas las demandas, a pesar de que en ella participaban muchos componentes peronistas. El creador Nicolás Contreras, mantiene que se ponía en juego en estas reuniones no solamente la adhesión o bien no al gobierno, sino más bien la identidad obrera y ferroviaria (Contreras; dos mil nueve).


Desde mil novecientos cincuenta las autoridades tomaron medidas de opresión entre las que se pueden nombrar: censura a volantes que no fuesen mandados por la Comisión Directiva; disolución de comisiones internas, despidos de aquellos jefes y/o directivos claramente opositores a Perón siendo sustituidos con lo que comprendían como “auténticos y fieles peronistas”; prosecución sobre actividades asamblearias no toleradas, de las que se elevaría un informe a las Comisiones Ejecutivas para tomar las medidas pertinentes.


Los trabajadores, lejos de tener una actitud pasiva, siguieron con sus reclamos y establecieron las redes de relaciones precisas para mantener la medida de lucha que por último revienta en mil novecientos cincuenta.


La huelga siguió pese a que el gobierno del presidente Juan Domingo Perón la declaró ilegal y que la Confederación General del Trabajo intervino contra los huelguistas y los trabajadores únicamente regresaron al trabajo cuando en razón de un decreto de Perón del veinticinco de enero de mil novecientos cincuenta y uno se dispuso la movilización militar de exactamente los mismos.


El gobierno atacó a los manifestantes llamándoles “traidores al servicio de interese foráneosy Perón aseveró que la huelga había sido obra de “mil o bien 2 mil agitadores y ciento cuarenta y 8 mil hombres confundidos”.


Primera etapa de la huelga (noviembre de mil novecientos cincuenta).Editar


La primera huelga que empieza el ciclo de quejas ferroviarias empieza el quince de noviembre de mil novecientos cincuenta con un paro de los peones del Tren General Roca, a quienes se irían sumando los guardabarreras, personal de cargas, guardacoches y personal de paso a nivel. La Unión Ferroviaria, apenas comenzado el enfrentamiento, lo rechaza por estimar que se trataba de una acción desestabilizadora contra el gobierno protagonizada por campos antiperonistas, por lo que exhortó a los trabajadores a volver de manera inmediata sus puestos. La contestación no solo fue una negativa absoluta sino, poquito a poco, la huelga de extendió a más ramales como el Mitre, Sarmiento y San Martín. El gobierno debió establecer servicios de ómnibus de urgencia, tanto para el transporte de pasajeros para asegurar el abastecimiento de productos básicos como la leche y el pan.


Para fines de noviembre el reclamo no se agotaba en aumentos de sueldos. Entraron en juego luchas políticas en lo referente a la autonomía gremial, la que se consideraba en riesgo al sostenerse desde la dirigencia una postura claramente conveniente al gobierno, y descuidada a las demandas de las bases. Por su lado lostrabajadores decidieron discutir en asambleas furtivas para organizarse, mas exactamente las mismas acostumbraban a ser desarmadas por la Unión Ferroviaria con ayuda de la policía.


Se estableció una Comisión Consultiva de Urgencia, formada por encargados de diferentes seccionales, para conseguir dar un fin a la huelga, solución que la unión ferroviaria no podía facilitar eminentemente por la carencia de legitimidad que sus directivos se ganaron entre los trabajadores. No obstante esta comisión no consigue conquistar la confianza de los trabajadores, quienes decidieron realizar las negociaciones por sus medios. Se organizó una reunión en el Ministerio de Trabajo con la Unión Ferroviaria y los manifestantes, en exactamente la misma se soluciona levantar la huelga con la consecuente normalización de los servicios. Asimismo miembros de la Unión Ferroviaria se reunieron con Eva Perón, donde trataron a fondo las causas del enfrentamiento y las posibles soluciones inmediatas al mismo. Se manifestaron en conjunto adhesión alproyecto encabezado por Perón y a la tarea hacía por el Ministerio de Transporte y la Confederación General de Trabajadores. Nota “Ferroviarios en la Casa de Gobierno”. El Día, veintiocho de noviembre de mil novecientos cincuenta..No obstante, entre el tres y el ocho de diciembre las autoridades de la Unión Ferroviaria intervinieron a 8 filiales implicadas en la huelga, el gobierno anuló el pacto y redujo los aumentos de sueldos que había prometido, recluyendo y despidiendo a múltiples manifestantes.


El dieciseis de diciembre los trabajadores reanudaron la lucha, que se generalizó. El diecinueve del mismo mes el sindicato fue intervenido y muchos manifestantes son despedidos y los locales fueron clausurados.


Segunda etapa de la huelga (diciembre de mil novecientos cincuenta)Editar


Hacia fines de diciembre de mil novecientos cincuenta se efectuaron nuevas asambleas entre la comisión directiva de la Unión Ferroviaria y el Ministerio de Trabajo, para establecer pactos y poner punto y final a los enfrentamientos. Exactamente la misma semana la Comisión Consultiva de Urgencia llama a los ferroviarios a reunirse en diferentes puntos de la capital federal como plaza Miserere, plaza Constitución, Retiro y Chacarita. El encuentro pautado acabó en un desorden social apaciguado desde la opresión policial y del ejército. Mientras la Confederación General de Trabajadores se hallaba reunida con los interventores de la Unión Ferroviaria y el ministro de Trabajo, asamblea en la que se decide conceder el aumento de sueldo demandado. La medida es bien recibida por la Comisión Consultiva, que no obstante no dejó de condenar las medidas represivas del gobierno y siguió demandando la liberación de los compañeros detenidos. A lo largo de las semanas siguientes el enfrentamiento entró en una etapa donde no había avances de ningún género.


Tercera Etapa de la huelga (enero de mil novecientos cincuenta y uno)Editar


El veintitres de enero el Congreso Excepcional de encargados de los diferentes trenes declaró la huelga por tiempo indeterminado desde esa data exigiendo: 1- Aplicación inmediata de la escala cambiada para peones y guardabarreras; dos- Inmediata modificación del escalafón actual con participación de la Comisión Consultiva de Emergencia; tres- Cese de la intervención cegetista y elecciones en un plazo no mayor a sesenta días. Las autoridades gubernativos rechazaron de plano la medida y declararon la ilegalidad del paro. El Ministerio de Transporte de la Nación publica exactamente el mismo día un comunicado donde expresa que aquellos trabajadores que no se presenten a trabajar van a ser de manera inmediata sustituidos.


Ante la magnitud del enfrentamiento, Eva Perón se hizo presente por las zonas de Antídotos de Escalada, Lanús y Lomas de Zamora exigiéndoles a los trabajadores que volver a sus puestos. Esta presencia de la esposa del presidente abogando a la solidaridad obrera para con el gobierno peronista, llegó a transformarse en uno de los jalones del primer gobierno de Perón al punto de ser retomado y recordado en las grabaciones biográficas que se efectuaron desde la década del noventa.


Desde el Estado se tomaron medidas más represivas como el despido de los miembros de la Comisión Consultiva de Urgencia y el reforzamiento de la presencia policial en las diferentes estaciones ferroviarias.En exactamente la misma semana otros gremios como los harineros, camioneros, transportistas y automotor, declaran su rechazo a medida, siendo esto un nuevo elemento de presión para los manifestantes ahondando su aislamiento.Por su parte los ferroviarios empezaron a demandar la intervención de Perón a fin de que normalizase las actividades y atendiese los reclamos.


El incremento de los sueldos resultaba una medida imposible de aplicar en un Estado que procuraba avanzar en lo que se refiere a productividad reduciendo el gasto público, entre ellos los costos laborales. El avance de los derechos y beneficios sociales hallaron un claro límite en un sistema económico que seguía respondiendo al capitalismo. En lo que se refiere a la situación de Perón fue clara y el comunicado del veinticuatro de enero lo hizo explícito: “los que no se presentaron a cumplir con el servicio “serán exonerados”; quienes han dirigido la huelga “serán entregados a la justicia federal por violar la Ley de Seguridad del Estado”; y para finalizar, “promulgaré por decreto la movilización de todo ese personal que se niega a concurrir a sus labores. Decretada la movilización, el que concurre a su trabajo está movilizado en él; el que no concurra, deberá ser procesado y también va a ir a los cuarteles, y se incorporará bajo el régimen militar, conforme con el Código de Justicia Militar”. Esta medida acostumbra a ser llamada como «movilización militar de los ferroviarios» en donde cerca de dos mil trabajadores fueron detenidos y trescientos quedaron presos.


Para el veintiseis de enero la huelga había sido derrotada. El Estado estableció su control sobre las organizaciones gremiales buscando ponerlas en el marco de sus políticas gubernativos. El movimiento se estratificó, la iniciativa obrera se burocratizó, se frenaron las prácticas reformistas y se dictaminó un periodo de “estabilización”. (Contreras; dos mil nueve).


El periodo 1950/1951 dejó en claro que la instalación del peronismo no supuso la desmovilización obrera. Tampoco se redujo a un movimiento de queja contra el gobierno, por contra, autores como L. M. Doyon, mantienen que los enfrentamientos obreros de esta temporada procuraban materializar sus conquistas políticas en el plano económico, de ahí sus demandas en lo que se refiere a mejoras salariales y demás beneficios sociales.


La medida de fuerza emprendida por los trabajadores del tren en La Plata puede estructurarse en 3 instantes y se relaciona de manera directa con la Huelga General que cariño al servicio ferroviario a lo largo de ese periodo: noviembre de 1950; diciembre de 1950; y enero de mil novecientos cincuenta y uno. A lo largo del mes de noviembre se ve perjudicado el serviciogeneral de trenes, hecho que se extiende a la urbe de La Plata y que derivará en la cancelación de las actividades. Entonces de múltiples días de enfrentamiento empieza una reorganización paulatina del servicio en la urbe y el veinticuatro de noviembre a consecuencia de una Reunión General Excepcional llevada a delante por las diferentes seccionales se dictamina el alzamiento de la huelga.


A mediados de diciembre se aviva el enfrentamiento y de nuevo el servicio ferroviario se ve interrumpido. En un comunicado, la Comisión Consultiva de Urgencia anuncia que ante la carencia de contestación y resolución a los pedidos efectuados anticipadamente se reanudaran las medidas de fuerza. En La Plata la paralización del servicio fue prácticamente total y el movimiento se redujo al despacho de confías y cargas ya recibidas.El dieciocho de diciembre en una reunión convocada por la Comisión Consultiva de Urgencia se decidió reiniciar el trabajo, reiniciándose más tarde los servicios en todas y cada una de las dependencias.


A finales de enero de mil novecientos cincuenta y uno y después de conocer la resolución adoptada por la Comisión Consultiva de Urgencia los obreros de la estación de La Plata y también instalaciones vecinas hicieron abandono del trabajo, hecho que derivo en la cancelación del servicio. Entonces de múltiples días de huelga y a consecuencia de la intervención del gobierno en el enfrentamiento, la normalización de la actividad ferroviaria empezó gradualmente el día veintiseis de enero conforme los trabajadores fueronreintegrándose a sus labores.






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