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ıllı Emín Arslán wiki: info, historia y vídeos


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salud  Emín Arslán 


Emín Arslán, (trece de julio de mil ochocientos sesenta y ocho - nueve de enero de mil novecientos cuarenta y tres), fue un escritor y cronista libanés que se desempeñó como cónsul general del Imperio Otomano en las urbes de Burdeos, Bruselas, París y Buenos Aires. Fue autor de libros y artículos en árabe y en castellano, aparte de abundantes artículos periodísticos en francés.


Fue partidario originalmente de las ideas de los Jóvenes Turcos, que intentaban reformar el Imperio Otomano de tal modo que se restituyeran la constitución y el parlamento y se respetasen los derechos de los ciudadanos y las comunidades nacionales que integraban el Imperio.


En mil novecientos catorce, desde Buenos Aires, se enemistó con el partido joven turco (ya en el poder a través del Comité Unión y Progreso) debido a la coalición con el Imperio Alemán y la entrada de Turquía en la Primera Guerra Mundial, que Arslán criticaba fuertemente.


Fue asimismo uno de los primeros en denunciar el exterminio de los armenios desde las páginas de su gaceta, La Nota, en el mes de agosto de mil novecientos quince, como en mil ochocientos noventa y seis, desde la prensa europea había denunciado las llamadas matanzas hamidianas.


Terminada la Primera Guerra Mundial apoyó en un inicio la conformación del orden francés sobre Siria y Líbano, mas conforme fue prolongándose y transformándose, conforme su opinión, en una forma de colonización corrupta y despótica, adhirió a la idea de la independencia de la Siria histórica, entendida como la superficie comprendida por las presentes Siria, Líbano, Palestina y también Israel.


En mil ochocientos noventa y tres Arslán renuncia a su cargo de mudir y en compañía de su amigo Salim Sarkís marcha al exilio. Después de hacer una breve escala en Egipto se instalan en la ciudad de París. Allá, así como otros árabes partidarios de las ideas de la Joven Turquía fundan el "Comité Turco Sirio". Entran en contacto con Ahmed Riza, primordial líder turco de esa corriente en el exilio y directivo del periódico en idioma turco Mesveret. La actividad primordial de los asilados es propagar, desde la prensa europea por norma general y desde ciertos órganos partidarios fundados por ellos, fuertes críticas al régimen del Sultán, al que demandaban el fin del despotismo, la restauración de la constitución otomana de mil ochocientos setenta y seis, la reapertura del parlamento y el reconocimiento de derechos iguales a los ciudadanos y a las comunidades que integraban el Imperio.


Las autoridades otomanas presionaban sobre las de Francia para procurar que censuraran o bien limitaran la difusión de los comunicados y órganos del Comité Turco Sirio, que aparte de circular en Europa ingresaban de contrabando en los límites del Imperio Otomano.


Revista "Kashf an-Niqab"


Kashf an-Niqab, o sea "el descorrimiento del velo", fue un periódico en árabe editado en la ciudad de París por Emín Arslán y su amigo el escritor y cronista Salim Sarkís. El primer número vio la luz el nueve de agosto de mil ochocientos noventa y cuatro. El último número se publicó el veinticinco de julio de mil ochocientos noventa y cinco.


Según Sarkís las autoridades francesas, a instancias de las otomanas, impidieron que esta gaceta se prosiguiera publicando en la ciudad de París y ordenaron al encargado del edificio donde estaba su redacción (número veintiuno de la calle Valette) que informara los nombres de los visitantes.


Revista "Turkiya al-Fatat"


Turkiya al-Fatat (????? ??????) – La Jeune Turquie, esto es "La Joven Turquía", fue una gaceta bisemanal políglota, en árabe y francés, editada entre diciembre de mil ochocientos noventa y cinco y mediados de mil ochocientos noventa y siete por Emín Arslán y ?alil Ganim (???? ????) en la ciudad de París, en nombre del "Comité Turco Sirio". En la primera plana se presentaba como "periódico de publicidad política" y abundaba en críticas contra el régimen del sultán Abdul Hamid II.


Actuación en la prensa de París


En mil ochocientos noventa y seis Arslán escribió 4 artículos que fueron publicados en La Revue Blanche de la ciudad de París, titulados “Les Asuntos de Crète”, “Les Asuntos d'Orient”, “Les Troubles de Syrie” y “Les Arménians à Constantinople”. En este último Arslán se refiere a la toma del Banco Otomano por la parte de componentes armenios en la ciudad de Estambul y a la brutal represalia contra la población armenia de la capital. En el artículo se transcribe un comunicado del Dashnaktsutiun y se recrimina a aquellos franceses que critican la toma a pesar de ser herederos de los que tomaron la Bastilla.


Entre otros intelectuales de la temporada, Arslán frecuenta a Jules Claretie, que lo nombra en ciertas de sus obras. Juntos concurren al congreso de la prensa europea en Estocolmo en mil ochocientos noventa y siete.


La "tregua" con el mandado del sultán


Las actividades de los asilados en Europa a través de la prensa ocasionaron gran preocupación en el gobierno otomano, que no ahorraba sacrificios para anular la acción propagandística y conspiratoria de los opositores.


En mayo de mil ochocientos noventa y seis el embajador otomano en la ciudad de París sobornó a funcionarios franceses a fin de que le dejaran detener la correspondencia de Arslán. Las piezas postales y un informe de un oficial de policía de apellido Ducas descubrieron por servirnos de un ejemplo que Arslán, en representación del Comité Unión y Progreso, procuraba mediar entre este y comités armenios para concertar un activar común.


Aunque no fuesen muy abundantes, los asilados conseguían una presencia notable en los diarios. Aun el veintinueve de enero de mil ochocientos noventa y siete consiguieron que un comunicado se publicara en el Folleto Oficial del Reino de Italia, dirigido a “las 6 potencias firmantes de los tratados de la ciudad de París y Berlín”, firmado entre otros muchos por “Murad Bey, encargado general de la Joven Turquía; ?alil Ganim, ex- miembro del Congreso de los Diputados por Siria al parlamento turco; Ahmed Riza Bey; el Emir Emín Arslán; H. Anthony Salmoné”, etcétera, en representación del “partido de las reformas generales en Turquía”. En el comunicado se recriminaba al régimen del Sultán la carencia de ejecución de las reformas prometidas al pueblo y a el resto potencias de Europa veinte años ya antes. Describía al régimen otomano como signado por “pérdidas territoriales, estragos, miseria, abatimiento ética y ruina material”.


El gobierno otomano por último mandó a un hombre de la mayor confianza del Sultán, Ahmed Cemâluddîn, con la misión de ponerse en contacto con los opositores y ofrecerles una amnistía general a los presos políticos, el reingreso a los puestos oficiales que hubiesen desempeñado los asilados y el restablecimiento de la constitución. A cambio, la Excelente Puerta demandaba el fin de la campaña opositora en Europa.


Arslán mantiene en sus memorias que en un inicio se opuso al pacto pese a que una parte de su familia se favorecería con la amnistía prometida. Entonces planteó dejarlo en suspenso hasta tanto Estambul mostrara el cumplimiento de su una parte del pacto, cosa que Cemâluddîn rechazó. Por último Arslán accedió, consiguiendo ser nombrado cónsul en Europa para eludir quedar en el alcance del Sultán en el caso de que este se arrepintiese y optase por recurrir a represalias.


Las promesas del Sultán fueron cumplidas con salvedad del restablecimiento de la constitución, que debió aguardar hasta la revolución de mil novecientos ocho.


A raíz de la “tregua” de mil ochocientos noventa y siete, Emín Arslán es nombrado cónsul del Imperio Otomano en primer lugar en Burdeos (un cargo que seguramente no haya llegado a aceptar) y después cónsul general en Bruselas, donde ejercitó funciones hasta mil novecientos ocho.


Durante su estancia en Bélgica traba amistad con intelectuales como el escritor y cronista Roland de Marès (mil ochocientos setenta y cuatro – mil novecientos cincuenta y cinco), directivo del diario L'indépendance belge, y Ernest Nys, jurista experto en Derecho Internacional.


A pesar del ingreso a la burocracia otomana Arslán sostiene su situación crítica frente al régimen y publica ciertos cuestionamientos por medio de la prensa en inglés.


En mil novecientos tres muere en Bruselas el príncipe Damad Ma?mud, fuerte opositor al régimen de Abdul Hamid II y vinculado con los Jóvenes Turcos. El embajador otomano encarga a Arslán que selle el domicilio del finado y confeccione un inventario de su contenido, ocasión que aprovecha para hacer desaparecer documentación que ponía en riesgo a partidarios de los Jóvenes Turcos.


La única novela que escribió Arslán en español, "Final de un amorío", está ambientada en Bruselas un poco antes de la Primera Guerra Mundial y trata de la relación entre Van Doren, un aristócrata oficial del ejército belga y la joven Riette, de origen más humilde. La primera de sus 4 ediciones data de mil novecientos diecisiete.

Tarjeta postal sobre la nueva constitución del veinticuatro de julio de mil novecientos ocho, escrita en heleno en turco otomano y en francés. El retrato es de "Enver Bey", entonces conocido como Enver Pashá. Al comienzo, la revolución despertaba grandes esperanzas en las comunidades minoritarias del Imperio Otomano.

En agosto de mil novecientos ocho Arslán renunció como cónsul general del Imperio Otomano en Bélgica y viajó a Estambul con el objeto de tomar partido en los sucesos políticos que habían empezado un mes ya antes, con la Revolución de los Jóvenes Turcos. Estos habían tomado el gobierno mas sin deponer al Sultán Abdul Hamid II, una resolución que Arslán lamenta en sus memorias.


Durante el contragolpe de abril de mil novecientos nueve, tras cuyo descalabro el Sultán es destituido y sustituido por Mehmed V, un primo hermano de Arslán llamado Mu?ammad Mu??afa Arslan, miembro del Congreso de los Diputados por Latakia, cae abatido frente al Parlamento. Emín debe encargarse de recobrar el cadáver y reparar su transporte a Beirut. El diario francés Gil Blas publica el jueves quince de abril de mil novecientos nueve, en su segunda página, que "el Emir Arslán, miembro del Congreso de los Diputados por Latakia" ha sido asesinado frente al Parlamento, por lo que en Europa se da equivocadamente por fallecido a Emín.


Hacia mil novecientos diez y por poquitos meses Emín Arslán se desempeña como cónsul general del Imperio Otomano en la ciudad de París.


En sus escritos autobiográficos Arslán mantiene que procuró un destino alternativo pese a que el puesto era muy codiciado, sin concretar las razones por las que no deseaba continuar en ese destino. En cualquier caso, el superior inmediato de Arslán era el embajador Na'um Paša, que había sido muta?arrif de Monte Líbano mientras que Arslán era mudir de su localidad natal en mil ochocientos noventa y tres y con quien no había tenido buenas relaciones.


Enterado del reciente establecimiento de relaciones consulares entre el Imperio Otomano y la República Argentina, Arslán solicita y consigue el traslado a este último país.

Muestra de los 3 idiomas en que publicó el Emir Emín Arslán. Arriba, en francés, en la Revue Blanche (mil ochocientos noventa y seis). Abajo a la izquierda, en árabe, introducción a su tratado sobre Derecho Internacional. A la derecha, fragmento de un artículo en La Nota, mil novecientos dieciseis. Asimismo estudió turco, mas no dejó escritos en ese idioma.

Cónsul general del Imperio Otomano


El once de junio de mil novecientos diez, el Imperio Otomano y la República Argentina firmaron en la ciudad de Roma un protocolo de relaciones consulares. Intercambiaron cónsules sin aguardar a que dicho protocolo fuera aprobado por los respectivos parlamentos (la aprobación argentina se generaría por ley ocho mil ciento ochenta y cuatro, aprobada recién el dos de septiembre de mil novecientos once).


El Emir Emín Arslán fue el primer y único cónsul que el Imperio Otomano tendría que designar frente a la República Argentina, ya antes de encomendar su representación al cónsul general del Imperio alemán.


Arslán llegó al puerto de la ciudad de Buenos Aires el veintinueve de octubre de mil novecientos diez a bordo del vapor Chili, de la compañía naviera francesa Messageries Maritimes. El navío procedía de Burdeos; mas Arslán lo había abordado en Lisboa, puesto que al acabar sus funciones como cónsul general en la ciudad de París había viajado a España. En el instante de embarcar se vivían en Portugal las tensas horas de la caída de la monarquía.


Antes de llegar a Buenos Aires, el Chili hace escala en la ciudad de Río de Janeiro, donde llegan al navío diarios argentinos de las semanas precedentes. Otros pasajeros comentan a Arslán que en el Senado argentino se ha cuestionado a la “colonia siro-otomana”, o sea la colectividad de habla árabe, entre otras muchas razones por estar aparentemente integrada por vendedores itinerantes en vez de labradores, esto es por elementos poco útiles.En frente de esta situación, sostenida por el miembro del Senado bonaerense Manuel Láinez, había salido en defensa de los inmigrantes el miembro del Senado riojano Joaquín V. González. La sesión había sido el doce de septiembre de mil novecientos diez. Arslán llega a Buenos Aires el veintinueve de octubre ya enterado de la situación, con lo que en sus primeros documentales adelanta al periodismo que uno de los objetivos de su administración va a ser encaminar a la colonia otomana cara la agricultura. Días después visita al miembro del Senado González para darle las gracias su situación en el Senado. Se hace acompañar por un traductor, que resulta superfluo puesto que tanto Arslán como Joaquín V. González charlaban fluidamente el francés. Empieza entonces una amistad que solo acabará con el fallecimiento de González en el mes de diciembre de mil novecientos veintitres.


Aunque había llegado a la Argentina sin conocer el idioma de España, al poco tiempo publica sus primeros artículos en la gaceta Caras y Máscaras y también comienza la escritura de la novela "Final de un amorío". En la "dedicatoria al general Roca" con que comienza la novela, Arslán revela que redactó unas partes del libro en la Estancia La Larga, perteneciente a Roca. El entonces expresidente de la Nación murió en mil novecientos catorce antes que pudiese concretarse una segunda visita a la estancia. La primera edición de la novela se publicaría en mil novecientos diecisiete.


Durante sus funciones como cónsul general publica en la Gaceta Argentina de Ciencias Políticas, dirigida por Rodolfo Rivarola, los próximos artículos: “La joven Turquía y Europa” (t. II, p. doscientos-doscientos quince, mil novecientos once), “La Tripolitania” (t. III, p. ciento setenta y siete-ciento ochenta y siete, trescientos setenta y nueve-trescientos noventa, mil novecientos once) y también “Historia diplomática de la Europa Balcánica” (t. VI, p. seiscientos treinta y cinco-seiscientos sesenta y seis, mil novecientos trece).

Arslán por Zavattaro (Mario Zavattaro, mil ochocientos setenta y seis-mil novecientos treinta y dos), en Caras y Máscaras del doce de noviembre de mil novecientos diez, página sesenta y ocho, días tras su arribo a Buenos Aires. Al pie de la caricaturiza dice: "Hace algunos días que vino aquí // y de esta forma, con su llegada // ya está Turquía representada // ¡merced a Alá!"

Fin del consulado en la ciudad de Buenos Aires y condena a muerte en ausencia


Arslán se opone con fuerza a la entrada del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, con lo que su relación con Estambul se torna insostenible cara fines de mil novecientos catorce.


El Imperio Otomano decide encomendar sus relaciones consulares con la República Argentina al cónsul general del Imperio Alemán, Rodolfo Bobrik. Este demanda entonces a Arslán que le entregue toda la documentación del consulado otomano en la ciudad de Buenos Aires, mas aquel manifiesta que no ha recibido ninguna notificación oficial del Gran Visir que le deje nada menos que dar el consulado a un funcionario extranjero. El cónsul alemán lleva el reclamo hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que comprende en la causa con jurisdicción originaria y exclusiva por tratarse de un litigio entre agentes diplomáticos extranjeros. La Corte falla por último a favor de Bobrik.


En junio de mil novecientos dieciseis, mediante la gaceta literaria La Nota, fundada y dirigida por él mismo, Arslán medita sobre la condena a muerte en ausencia que se le ha dictado en el Imperio, tras declararlo “firari”, o sea fugitivo o bien rebelde. Los compañeros de la redacción le organizan un desagravio en una cantina llamada "Ferrari".


Fundación y dirección de la gaceta La Nota


El catorce de agosto de mil novecientos quince se publicó el primer número del semanario La Nota, fundada por Emín Arslán y dirigida por él hasta el número doscientos setenta y dos. A lo largo de mil novecientos dieciseis se desempeñó como jefe de redacción el escritor Carlos Alberto Leumann. Se publicaron trescientos doce ediciones, hasta mil novecientos veintiuno.


Fue una de las gacetas literarias más esenciales de su época:



  • La Nota es una gaceta literaria de indispensable consulta: basta rememorar a quienes cooperaron con trabajos nuevos, comentarios bibliográficos, crítica de arte, música y teatro. Cooperadores permanentes fueron Emilio Becher, Juan Pablo Echagüe, Martín Gil, José Ingenieros, Leopoldo Lugones, Ricardo Rojas, José Y también. Rodó, Eduardo Talero, Manuel Ugarte, Joaquín de Vedia, Joaquín V. González, Alfredo L. Palacios, Franciso Grandmontagne, Víctor Pérez Petit. Cumpliendo con los propósitos enunciados en el primer número, las páginas de La Nota fueron una tribuna abierta “a todos y cada uno de los intelectuales del Río de la Plata”. En incompleta recensión, vamos a citar acá ciertos nombres: Converses de Soussens, Arturo Marasso, Carlos Ibarguren, Fernández Moreno, Carlos A. Leumann, Ataliva Herrera, Julio V. González, Enrique Banchs, Arturo Capdevila, Alfonsina Storni, Evar Méndez, Mario Bravo, Alfredo R. Bufano, Alberto Mendióroz, José Gabriel, Pablo Rojas Paz, Alberto Gerchunoff, Juan Carlos Dávalos, Ricardo Güiraldes, Roberto Mariani, Antonio Herrero, Ricardo Y también. Molinari y Enrique Méndez Calzada.
  • Recordemos que en sus páginas firmaban como cooperadores figuras de incuestionable valor y prestigio en el campo de la cultura argentina y también hispanoamericana; resaltamos, entre otros muchos, a José Ingenieros, Joaquín V. González, Leopoldo Lugones, Carlos López Buchardo, Ricardo Rojas, José Enrique Rodó, Francisco Sicardi, Joaquín de Vedia, Juan Zorrilla de San Martín y Rubén Darío.

La Nota, cuya publicación engloba una gran parte de la Primera Guerra Mundial tenía un tono con fuerza hostil cara la situación alemana. Por poner un ejemplo, el poema "Apóstrofe", de Almafuerte, una auténtica diatriba contra el emperador Guillermo II, apareció en 2 ocasiones diferentes: los días quince de enero y cinco de febrero de mil novecientos dieciseis (números veintitres y veintiseis, año II).


En esta gaceta publicó muchos de sus primeros trabajos en poesía y en prosa Alfonsina Storni desde mil novecientos dieciseis. Fue cooperadora permanente entre el veintiocho de marzo y el veintiuno de noviembre de mil novecientos diecinueve. Entre otros muchos, publicó los poemas “Convalecer” y “Golondrinas”.


Miguel de Unamuno, en una carta a Pedro Jiménez Ilundain, del veinte de febrero de mil novecientos dieciseis, escribió: "Leo bastante y escribo algo, prácticamente todo sobre la guerra, singularmente para la Argentina, en La Nación y en La Nota (¿conoce este semanario?)" . Asimismo calificó a La Nota como "una gaceta interesante, y sinceramente germanófoba".


Adopción de la nacionalidad argentina


En mil novecientos veintiuno, producida la desintegración del Imperio Otomano, Arslán adoptó la nacionalidad argentina, algo que tenía en psique mientras que se desarrollaba la Primera Guerra Mundial. Conforme explicó:

(...) ya había resuelto retirarme de la política y radicar en la Argentina hace 7 años. La razón es sencillísima y la expresé al Gran Visir en mi memorando citado: era que, tanto si triunfaba Alemania tal y como si era derrotada, seríamos los derrotados. Pues nuestra victoria nos transformaría en sus subalternos y su derrota habilitaría el desmantelamiento de nuestra unidad para transformar este país en un conjunto de colonias. Y que ya antes que ser súbdito de una colonia prefería ser ciudadano de un estado respetado, singularmente si estaba dotado de una situación tan ilustre como el estado argentino.

Fundación y dirección de la gaceta El Lapicero Azul

La Revolución Siria contra el Orden Francés (edición de autor, Buenos Aires, mil novecientos veintiseis).Mausoleo del Emir Emín Arslán, Camposanto de la Chacarita.

En mil novecientos veinticinco Arslán creó la "gaceta semanal humorística, política y literaria" El Lapicero Azul. Su secretario de redacción era el enseñante y escritor Celso Tíndaro (seudónimo de Pedro B. Franco, mil ochocientos noventa y cuatro - mil novecientos cuarenta y siete). Se publicaron cuarenta y siete números, entre mayo de mil novecientos veinticinco y mayo del año siguiente. Incluyó colaboraciones de Leopoldo Lugones, Alberto Williams, Eugenio d'Ors y Eduardo Acevedo Díaz.


Fundación y dirección de la gaceta al-Istiqlal


En junio de mil novecientos veintiseis Arslán creó el jornal Al-Istiklal (?????????), esto es La Independencia, cuyo texto salía por entero en idioma árabe, si bien una parte de los avisos comerciales estaban en castellano. Desde sus páginas defendía la independencia de Siria frente al orden francés. Representaba una contestación política y también intelectual a la convulsión ocasionada por la Gran Revolución Siria.


Siguió publicando este medio hasta su muerte en el primer mes del año de mil novecientos cuarenta y tres.


Fundación de la Sociedad Drusa de Beneficencia


En mil novecientos veintiseis Arslán creó la Sociedad Drusa de Beneficencia, el día de hoy famosa como Asociación de Beneficencia Drusa. La corporación conserva en su sede libros que fueron propiedad del creador.






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