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salud  El Eternauta 


El argumentista el propio Oesterheld, quien en un ejercicio de metaficción se emplea a sí mismo como personaje. Su participación en la historia consiste en oír el relato de las experiencias de Juan Salvo, el «Eternauta», un hombre que se materializa en su casa sin aviso previo. Este personaje, aparte de contar una serie de acontecimientos, expresa sus impresiones y análisis de los acontencimientos que van teniendo sitio en la historieta.


El (Buenos Aires)|Vicente López]], en la que se halla al lado de su esposa Elena, su hija Martita y sus amigos Favalli, Lucas y Polsky. Mientras que los 4 hombres juegan al truco, escuchan en la radio una extraña nueva respecto de una explosión en el océano Pacífico, justo antes que se corte la luz. Así como este fenómeno, los habitantes de la casa aprecian un infrecuente silencio en la calle, y al mirar por la ventana descubren que la urbe está cubierta por una suerte de nieve luminiscente que cae en copos redondeados desde el cielo; asimismo distinguen múltiples cadáveres de transeúntes y automóviles chocados. Tras observar a los vecinos de enfrente abrir la ventana para poder ver qué sucedía y verlos fallecer al momento del contacto con la «nieve», los 4 amigos deducen que la extraña nevada es el motivo del silencio. Salvo, entonces, corre agobiado al cuarto de su hija temiendo que hubiera una ventana abierta, mas halla que debido al intenso frío la casa había sido herméticamente cerrada. No obstante, Polsky, preocupado por su esposa y también hijos, abandona la casa desatendiendo las advertencias de sus amigos y muere tras dar varios pasos en la calle. Favalli, maestro de Física de gran erudición y también ingenio, halla la solución para no fallecer de inanición: crear un traje aislante que resguarde al cuerpo de cualquier contacto con los copos mortales. Merced al traje protector, Juan Salvo puede salir a la calle a buscar en las tiendas próximas los suministros precisos para sobrevivir. En la ferretería del distrito se añade un nuevo personaje al grupo: Pablo, un muchacho de 12 años, quien se había salvado del efecto de la nevada merced a haber sido encerrado en el sótano por el dueño del local.


Los protagonistas descubren que hay otros supervivientes de la nevada, si bien la gravísima situación ha desencadenado un estado de anarquía y violencia social. Un superviviente anónimo asesina a Lucas para hurtarle el traje, y este hecho decide a los protagonistas a escapar de la urbe cuanto antes.


Sin embargo, no llegan a hacerlo. Pronto descubren las primeras señales que señalan que la nevada sería producto de una invasión extraterrestre: al salir a buscar un camión para trasladarse ven caer en la distancia unas bolas de fuego que descienden de manera lenta, tal y como si aterrizasen.


Varios soldados supervivientes empiezan a reclutar a todo el mundo que hallan para hacer en frente de la invasión. Juan Salvo, Favalli y Pablo se unen al ejército, al tiempo que Elena y Martita continúan en la casa. Al conjunto de los hombres se añaden 2 personajes más: Mosca, un historiador que toma nota de todos y cada uno de los acontencimientos a fin de que la historia de la invasión quede registrada para la posteridad (las intervenciones de este personaje son en general de carácter humorístico); y Franco, un obrero tornero de gran osadía.


La primera batalla tiene sitio en la avenida General Paz, en donde los supervivientes combaten con extraterrestres afines a escarabajos gigantes, apodados «cascarudos». Se les atrapa un arma lanzarrayos de gran poder, capaz de destruir tanques o bien aeroplanos de un solo disparo. Al examinar los cadáveres de los «cascarudos», Favalli halla que tienen unos aparatos metálicos clavados en la nuca y deduce que se trata de «teledirectores» con los que otros seres están dirigiendo sus acciones. Con esto, el conjunto reconoce que los «cascarudos» no son los auténticos invasores, sino más bien apenas la fuerza de choque de una inteligencia todavía ignota. A lo largo de estos combates, la nevada mortal semeja cesar y recomenzar intermitentemente.

Francisco Solano López, dibujante de la historia.

A continuación, el ejército atrapa la cancha de River para usarla como base de operaciones. Acá tienen sitio múltiples combates, uno de ellos ocurrido entre exactamente la misma resistencia, en tanto que caen bajo los efectos de un arma oponente que produce alucinaciones y se ven entre sí como un conjunto de «cascarudos». Producto de las alucinaciones, ciertos soldados —entre ellos Juan Salvo— tratan asimismo de salvar a sus seres queridos de un riesgo imaginario, hasta el momento en que exactamente el mismo Juan identifica y destroza al instrumento productor de alucinaciones. Sobre este instante de la historia la nevada se detiene, dejando que los supervivientes humanos puedan prescindir de los trajes aislantes.


Por la noche, Juan y Franco abandonan el estadio para procurar descubrir más sobre los auténticos invasores. De este modo llegan hasta un puesto ubicado en las Barrancas de Belgrano, donde hallan a un extraterrestre de aspecto humanoide caracterizado por tener manos con muchos dedos. El «Mano», como lo llaman, es quien controla a distancia a los «cascarudos», y asimismo a los «hombres-robot», presos humanos a quienes se ha insertado un teledirector. No obstante, aun este extraterrestre es por su parte controlado: procede de una civilización pacífica y amante de la belleza, y es obligado a combatir a través de una «glándula del terror» implantada en él por sus amos, que lo envenena cuando siente temor. Juan Salvo y Franco provocan de manera involuntaria este proceso al agredir al «Mano», y este, moribundo, les cuenta sobre sus amos, a quienes llama sencillamente los «Ellos»: seres impiadosos y de una ambición sin límites, que esclavizan a otras especies para utilizarlas como soldados en su plan de conquista del Cosmos.


Tras el regreso al estadio, la actividad de los invasores semeja cesar, lo que es interpretado por los comandantes como una señal de que el oponente se rinde y se retira.Todo el ejército abandona el estadio y marcha cara el centro de la urbe por la calle Pampa y la avenida Cabildo, en un recorrido forzado al estar todas y cada una de las intersecciones bloqueadas por restos de edificios derruidos. Al llegar a la Plaza Italia un edificio cae tras ellos, atrapando a Favalli. Un nuevo ataque de alucinaciones que genera la ilusión de un incendio les corta la retirada, dejando libre solamente la calle Las Heras. Mientras que los otros soldados escapan del fuego por Las Heras, Juan se percata de la naturaleza ilusoria de las llamas y se queda atrás así como Franco para salvar a Favalli. Poco después los soldados retornan sobre sus pasos, dezmados por un ataque con lanzarrayos. El mermado conjunto es atacado entonces por «gurbos», enormes bestias extraterrestres de aspecto macizo, y por un lanzarrayos cuyo operador no alcanza a percibirse. Solo Juan, Favalli y Franco consiguen escapar de este ataque, bajando a la estación de subte Plaza Italia, y quedan libres al derrotar intelectualmente al «Mano» que dirigía la operación.


Al salir se dirigen al centro de la urbe para descubrir todo lo que es posible sobre los invasores, aguardando poder comunicar esa información a otros países que estuvieran padeciendo exactamente la misma amenaza. El creador ubica el cuartel general de la invasión en la Plaza del Congreso, el que resiste los ataques aéreos procedentes de otros países merced a la tecnología extraterrestre, primero derruyendo los aeroplanos contrincantes y después activando un campo de fuerza protector en forma de bóveda. El conjunto consigue desactivar la bóveda protectora y detener de un golpe todas y cada una de las actividades de los invasores, si bien los «Ellos» escapan —implícitamente— a bordo de una nave lumínica en forma de esfera, que Favalli relaciona con las bolas de fuego que se habían visto aterrizar al principio de la invasión.


El conjunto rencuentra entonces a Pablo y Mosca, quienes se habían salvado de un ataque con lanzarrayos escudándose tras unos «gurbos» fallecidos. Mientras que todos retornan a la casa de Juan, apartándose de la urbe, ven la estela de un misil intercontinental dirigido a la exbase de los «Ellos», y segundos después Buenos Aires es destruida por una bomba nuclear.


Los hombres reanudan el camino con la interferencia de ciertos «gurbos», que son eliminados por un benefactor ignoto. Al llegar a la casa se rencuentran con Elena y Martita, y descubren que quien los había salvado de los «gurbos» instantes atrás es un «Mano» que, fuera de la casa, procura hacer contacto con pretensiones amistosas. Mas entonces recomienza la nevada mortal y lo aniquila.


La historia no sigue de forma equivalente a su comienzo. Los personajes escuchan una transmisión de radio de un «Comité Unido de Urgencia del Hemisferio Norte» que asegura haber conseguido supervisar la nevada mortal y eludir su caída en ciertos sitios, áreas libres de nevada ubicadas en diferentes puntos de los países perjudicados, a donde convocan a la población. Conforme esta transmisión, la zona protegida más próxima a Buenos Aires se hallaría en Pergamino. El conjunto se dirige en camión cara ese punto, mas la transmisión radial resulta ser una elaborada trampa de los invasores, destinada a captar todos y cada uno de los supervivientes a sitios concretos. Al llegar a la presunta zona segura, Favalli, Franco, Mosca y Pablo son capturados y transformados en «hombres-robot». Juan, Elena y Martita perciben una nave extraterrestre sin vigilancia y también ingresan a ella, mas son detectados. Al intentar operar la nave para escapar del sitio, Juan activa por fallo un dispositivo que lo manda a una dimensión paralela llamada Continum cuatro.


En este punto se cierra la estructura circular de la historia. Juan Salvo, al quedar separado de su esposa y de su hija, había empezado a procurarlas por medio de los infinitos Continum, y fue como había aparecido en casa del argumentista, a quien le contó su historia presentándose como «el Eternauta, el viajante de la eternidad».


Cuando Juan concluye su relato, y el argumentista se percatan de un detalle: la historia contada habría tenido sitio en mil novecientos sesenta y tres, mas en ese instante era mil novecientos cincuenta y nueve (el año real de la publicación de la historieta). Esto implicaría que Elena y Martita todavía estaban en su hogar, un chalé próximo. Juan sale corriendo de la casa del argumentista para rencontrarse con su familia, fusionándose consigo años más joven. Al llegar a la casa y reunirse con Elena y Martita olvida por completo todo lo ocurrido, mas al argumentista se le confirma la veracidad de la historia al ver llegar a Favalli, Lucas y Polsky para jugar al truco igual que todas y cada una de las noches, tal y como Juan había contado. En la última página, el creador se plantea a sí mismo publicar lo que Juan Salvo le había contado, en la esperanza de prevenir la invasión de mil novecientos sesenta y tres, concluyendo sus reflexiones con el interrogante «¿Va a ser posible?».]]

Héctor Germán Oesterheld, argumentista de El Eternauta.

El rasgo más importante de la obra por historietistas y cronistas especializados es la amplitud de interpretaciones sutiles, referencias veladas o bien segundas lecturas (ciertas aun involuntarias) que podrían hacerse de exactamente la misma. El propio Oesterheld, por poner un ejemplo, señala que en El Eternauta el estrellato siempre y en todo momento recae sobre un conjunto de personas, más grande o bien más pequeño, conformando un «héroe en grupo» al que considera más valioso que el tradicional héroe individual que triunfa sin ayuda de otros.[2]?


El comentario más usual apunta en los invasores y en sus métodos referencias veladas a los golpes para derrocar al gobierno que de manera frecuente vivía el país.[3]? En este sentido, cabe indicar que las 3 versiones escritas por Oesterheld (la primera, la de Breccia y la segunda) coincidieron con los gobiernos de hecho de Pedro Eugenio Aramburu, Juan Carlos Onganía y el Proceso de Reorganización Nacional respectivamente.


También se ha señalado que —exceptuando a los «Ellos», que son mentados mas no aparecen en ningún momento— ninguno de los invasores es verdaderamente de naturaleza malvada: se trata de seres forzados a cumplir la voluntad de otros.En este detalle se ha querido ver una crítica a la guerra en forma ideal,[4]? o bien aun un alegato sobre la lucha de clases.[5]?


La lectura política, procede en una gran parte de notas firmadas por Carlos Trillo y Juan Sasturain a lo largo de la dictadura y poco después. Esos textos cooperaron a interpretar El Eternauta “como metáfora de una parte de nuestra historia nacional, tal y como si el creador hubiese intentado dejarnos un mensaje cifrado de resistencia a la opresión”, apunta Gago, autor del libro-tesis Sesenta años de lecturas de Oesterheld.


Esa interpretación asimismo está favorecida por el reconocimiento de Oesterheld como componente desaparecido y como autor que en obras de los años '70 explicitó su compromiso ideológico. Ya antes de su desaparición, el significado de El Eternauta estaba básicamente vinculado a la idea de la aventura”. Para la celebración de los cincuenta años de El Eternauta, ya entonces la figura del combatiente del traje aislante que avanza con firme determinación cara su destino poblaba muros callejeros y volantes de agrupaciones de la izquierda estudiantil, asociado a la idea de resistencia.[6]?


Los derechos de autor de la historia y del personaje fueron un motivo de disputas, que empezaron cuando quebró la Editorial Frontera, que publicó El Eternauta por vez primera. Oesterheld vendió entonces los derechos de los diferentes personajes a sus acreedores.[21]? Estos fueron adquiridos en la década de mil novecientos setenta por Alfredo Scutti, editor de Ediciones Record, quien reeditaría la obra y después, tras un nuevo contrato de cesión de derechos, editaría la segunda parte.


Las dificultades se comienzan después de la detención y desaparición forzada de Oesterheld y del viaje de Solano López a Europa, cuando Elsa Oesterheld, viuda del argumentista, firma un contrato más extenso de cesión de derechos con Scutti. Exactamente el mismo habría sido perjudicial para los nietos o bien para el propio Solano López, y después exactamente la misma recurriría a la Justicia para procurar cancelar dicho contrato. Solano López lo explicaba de la próxima forma:


A partir de dos mil nueve, muchas agrupaciones políticas peronistas ligadas al kirchnerismo, primordialmente La Cámpora, usaron la imagen del Eternauta ligada a la figura de Néstor Kirchner, fundiendo a las dos en un personaje llamado «El Nestornauta», que se propagó como graffiti en paredes[23]? y se empleó como símbolo de esas agrupaciones. Se trata de una imagen de cuerpo entero del personaje de Juan Salvo con su traje aislante, tal y como aparece en la historieta, salvo que no porta un fusil y que en la máscara del traje se ve el semblante de Néstor Kirchner. En ocasiones, esta figura se representa avanzando con la mano levantada y formando con los dedos la «V» característica del peronismo.[24]?La viuda de Oesterheld apoyó el empleo de la imagen del personaje ligada al expresidente Néstor Kirchner:


Durante la administración de Mariano Narodowski en el Ministerio de Educación siendo Jefe de Gobierno Mauricio Macri, el gobierno porteño repartió gratis El Eternauta, con el patrocinio de la Fundación Noble. En dos mil diez, esa dependencia ya al cargo de Esteban Bullrich, publicó un libro de “aportes para el desarrollo curricular” de la enseñanza media, donde se encuentra dicha historieta en el “Corpus de lecturas sugeridas” para segundo año.[26]?


En un documental radial, en el marco de múltiples preguntas sobre actividades de promoción política en las escuelas, se generó este diálogo:

González Oro: – (…). Lo que afirma el gobierno es que entran con las remeras amarillas igual que La Cámpora.Macri: –Eso es falso, hemos ido con nuestros jóvenes a pintar escuelas. Eso no es adoctrinar.Oro: –Haga una cosa, Mauricio, sáqueles las remeras.Feinman: –El Eternauta de la revistita no entra…Macri: –No, no entra. No, claramente no, ni entra ningún género de manipulación de adoctrinamiento, que nuestros jóvenes sean libres, que lean toda la biblioteca, que se formen de la mejor forma posible, por el hecho de que lo único que les garantiza su libertad es lo que hayan adquirido como conocimiento.[27]






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