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ıllı Caso Schoklender wiki: info, historia y vídeos


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salud  Caso Schoklender 


Los Schoklender en Tandil


El ingeniero industrial Mauricio Schoklender y Cristina Silva Romano se conocieron el once de enero de mil novecientos cincuenta y cinco, en una confitería en el centro, cuando los dos eran muy jóvenes. Él pertenecía a una familia judía de clase media, era católica, algo que no complacía a la madre de Mauricio. De todas formas se casan (sin liturgia religiosa) el siete de julio de ese año y también de forma inmediata se mudan a la urbe bonaerense de Tandil, donde logra trabajo, en la compañía Metalúrgica Tandil SA En esta urbe van a nacer los 3 hijos del matrimonio: El treinta de mayo de mil novecientos cincuenta y ocho nace Sergio Mauricio, Pablo Guillermo llegó el seis de febrero de mil novecientos sesenta y uno y en mil novecientos sesenta y tres Ana Valeria. Al comienzo el matrimonio vivió en una pensión humilde mas poquito a poco las cosas fueron mejorando. Cristina se dedicaba a efectuar asambleas literarias en su hogar. Cuando el crimen salió a la luz, ciertos vecinos recordaron que la casa de los Schoklender era sucia y desorganizada, y que Cristina tomaba mucho y acostumbraba a dejar a los pequeños solos en casa. De Mauricio todos, en especial quienes trabajaban para él, charlaban realmente bien. Para mil novecientos sesenta y ocho Mauricio empieza a trabajar en el conjunto Pittsburgh & Cardiff Coal Co. SA, con lo que la familia se muda a la urbe de la ciudad de Buenos Aires, al cuarto piso de la calle tres de Febrero mil cuatrocientos ochenta, en Belgrano, donde más tarde se desencadenaría el drama.


El ingeniero Schoklender y la industria bélica alemana


Pittsburgh & Cardiff Coal Co. sociedad anónima, o bien sencillamente Conjunto Pittsburgh, era un enorme conglomerado de empresas de la Argentina, propiedad del magnate alemán Carlos Jünger, Bartolomé Gandione y (en un veinticinco por ciento ), de la compañía alemana August Thyssen-Hütte AG, una de las mayores empresas siderúrgicas a nivel del mundo. A lo largo de la dictadura del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional concretó ciertos de sus más grandes negocios de la historia, como la trasferencia de tecnología para la instalación de factorías de tanques (TAMSE) y submarinos (Astillero Domecq García), el licenciamiento para la construcción del Tanque Argentino Mediano, 6 corbetas Meko ciento cuarenta y 4 submarinos TR mil setecientos, y la adquisición de 2 submarinos y 4 fragatas-destructores producidos en Alemania. Conforme consta en el Folleto Oficial de la República Argentina, el veintinueve de mayo de mil novecientos ochenta y uno, pocas horas ya antes de ser asesinado, Schoklender había sido designado presidente de la compañía Lametal sociedad anónima, una de las primordiales compañías del Conjunto.


Vísperas del crimen


El jueves catorce de mayo, en un confuso accidente en el balcón de su casa muere Julio de la Hera, gerente de Pittsburgh.


Al día después, el viernes quince de mayo de mil novecientos ochenta y uno, 15 días ya antes del doble homicidio, se generaron 3 hechos que condicionaron el escenario del crimen: un hurto, un "intento de homicidio" y un incendio: en la escena del hurto, el actor primordial fue Sergio, quien birló a su padre dinero y documentos, asimismo el hijo mayor de los Schoklender denunció frente a las autoridades de la Pittsburgh (donde estaba empleado al lado de su padre) que alguien lo había dejado encerrado en una cámara frigorífica con la pretensión de matarlo. El incendio, habría sido provocado por Pablo, quien conforme esta hipótesis entró a la habitación marital, salpicó con nafta el piso y prendió fuego. La pareja salió indemne. El dormitorio se quemó por completo, igual que el corredor. Una destreza final determinaría que el incendio había sido ocasionado por un cigarro. La conexión original de electricidad del departamento queda dañada. El primer día de la semana dieciocho, a consecuencia de un enfrentamiento con su madre, en que lo golpeó y hirió, Pablo se vivirá al hotel Normandie. Mauricio empezó los trámites frente al seguro y no le dejó regresar por el hecho de que, como lo consideraba un desequilibrado, tenía temor que contase lo que había pasado y que el seguro no le reconociese los daños.


El viernes veintinueve, el matrimonio, Sergio y Valeria cenan juntos en un restaurant de la costanera. Aguardan la medianoche para brindar por el aniversario veintitres del hijo mayor. Conforme consta en el expediente judicial, se consiguen de esa cena múltiples presunciones:


La doble muerte

Cristina Silva Romano de Schoklender c. mil novecientos sesenta.

En la noche del veintinueve de mayo de mil novecientos ochenta y uno, mientras que el resto de la familia cenaba en la Costanera, Pablo, en ese entonces de veinte años, volvió al departamento de la calle tres de Febrero y al escuchar que retornaban se ocultó en el aplacar del dormitorio de su hermano. Más o menos a las tres de la madrugada de ese sábado treinta de mayo, Pablo Schoklender despertó a su hermano, yéndose los dos a pensar al living. A esas cavilaciones les puso fin Pablo cuando al apreciar que su madre se había levantado y se dirigía cara donde estaban, se ocultó y aprovechando que estaba de espaldas, le destruye la cabeza con una barra de acero de treinta cm. de largo y tres cm. de diámetro, de las usadas para hacer pesas. El primer golpe se lo asesta en el lado derecho de la cabeza, haciéndola caer de bruces (en la siguiente necropsia encontrarían una concentración de uno con sesenta y seis de alcohol en sangre en el cuerpo de Cristina). Habría sido Sergio quien entonces le descargó 2 golpes más, en la parte trasera del cuello, cerca de la nuca. Entonces procuró una camisa azul suya que estaba para lavar con la que le apretó el cuello, para asfixiarla. Todavía estaba viva. Pablo procuró una sábana con la que la envolvieron tal y como si fuera una mortaja y le puso una bolsa plástica para restos en la cabeza. Con harapos limpiaron la sangre que manchaba el piso de parqué. A lo largo de las próximas 2 horas los hermanos deliberaron que hacer con su padre, decidiendo matarlo asimismo. Los 2 fueron hasta la habitación donde dormía, Sergio llevaba la barra de acero y Pablo tenía una cuerda náutica. Mauricio estaba sobre el costado derecho de la cama. Con fuertes golpes le destruyen prácticamente todos los huesos del cráneo. Sergio le solicitó la cuerda a Pablo y la pasó por el cuello de su papá.Hizo un torniquete con la barra y la iba retorciendo. Al rato lo envolvieron con la sábana de abajo, la que cubría el jergón y hasta le dejaron la almohada. Le pusieron la bolsa plástica en la cabeza. Eran las cinco de la mañana.


El descubrimiento de los cuerpos


En el garaje del subsuelo del edificio había 2 autos de la familia, los dos marca Dodge, uno de ellos, un Coronado (chapa patente C726713) color ladrillo y techo vinílico, vehículo de muy alto lujo para la temporada. Pablo bajó primero con las llaves del Coronado y le mandó el elevador a su hermano. Sergio bajó con el cuerpo de su mamá en brazos y lo puso en el baúl del Coronado. Entre los dos bajaron el cadáver del padre y lo pusieron asimismo en el baúl. Subieron al departamento, limpiaron las máculas de sangre del living y el dormitorio y tomaron las prendas manchadas con sangre y la ropa que sus padre acostumbraban a emplear cuando salían de viaje. Toda la ropa, la limpia y la ensangrentada, la pusieron en un bolso cobrizo y bajaron por el elevador. Pablo desciende en planta baja para aguardar a su hermano en la puerta del edificio. Sergio prosigue hasta el garaje. Cuando llega, se halla al encargado, Isas J. Tejada, presto a lavar el auto, por orden del ingeniero. Le afirmó que no lo hiciese, puesto que saldría en ese instante y cargando el bolso arrancó. Pablo aguardaba en planta baja y los dos tomaron rumbo cara Distrito Norte. La presencia de ciertos policías los amedrentó. Pablo bajó del auto en Las Heras y Pueyrredón y Sergio prosiguió conduciendo hasta la Avenida Coronel Díaz dos mil cuatrocientos cincuenta y nueve en el distrito porteño de Recoleta., donde lo dejó estacionado con su macabra carga, con la pretensión, conforme declaró frente a la policía la entonces novia de Pablo, de retornar entonces para deshacerse del vehículo y los cadáveres.


Durante la mañana del domingo treinta y uno, unos pequeños que jugaban en la vereda de la calle Coronel Díaz, entre Pacheco de Melo y Peña, advirtieron que de un vehículo Dodge emanaba un hilo de sangre proveniente del baúl. Asustados, comunicaron el hecho a sus progenitores, quienes llamaron a la policía. Un rato después, otro vecino, que no se identificó, repitió el llamado a la comisaría 21ª. Eran las once de la mañana.


Alrededor de las diecisiete, se hicieron presentes los efectivos de seguridad, quienes confirmaron que del turismo había emanado sangre. La primera cosa que hicieron los funcionarios policiales fue tender un hermético cerco en torno del vehículo, impidiendo de esta manera acercarse inclusive a los reporteros gráficos. Al sitio confluyeron asimismo 3 grúas y 2 camiones de bomberos. Uno de los oficiales que participó en el procedimiento negó todo género de información a la prensa, derivando el caso al Departamento Central de Policía. No obstante, ciertos vecinos afirmaron que, frente a la imposibilidad de abrir el robusto baúl del auto, la policía debió recurrir a la brigada antiexplosivos, que a las diecinueve de ese día consiguió abrir la cerradura, empleando un detonante. Este dato no figura en la causa. Una vez abierto el baúl, con detonante o bien no, hallaron, conforme informes del Departamento Central de Policía concedidos a los medios de difusión, 2 cadáveres pertinentes a un hombre y una mujer de cuarenta y cinco años, más o menos, los dos fallecidos por estrangulamiento.


Posteriormente, se amplió la información a la prensa: los cuerpos de la pareja vestían pijamas y estaban envueltos en una sábana blanca. Las cabezas, cubiertas por rutas toallas y después por bolsas de polietileno de las utilizadas para restos, presentaban golpes hechos con una barra de metal. Dicha barra estaba todavía en el cuello del ingeniero Schoklender, y con ella y una cuerda se había realizado un torniquete que le había provocado la muerte por ahoga o bien estrangulamiento. El cráneo del ingeniero Schoklender, singularmente, parecía prácticamente destrozado.


Ese domingo era juez de Instrucción Nacional en Primera Instancia el doctor Juan Carlos Fontenla, el primero en comprender la causa abierta, quien manifestó que:


Como era obvio, y tras haber sido puestos en alarma por el propio comisario de la 21ª, los hermanos emprenden la escapada. En su declaración policial, la entonces novia de Pablo, narra que después de los asesinatos este le manifiesta a su hermano que era recomendable buscar un sitio cerrado para incendiar el vehículo donde habían quedado los cadáveres. Delimitó que cuando se enteró que la policía había encontrado el rodado, le solicitó que lo acompañase al lugar donde lo habían dejado y al no encontrarlo decidió pasar por la Seccional interviniente para revisar si allá estaba. La policía interroga asimismo a la hermana menor, Ana Valeria, de diecinueve años, quien de forma inmediata es considerada como fuera de toda sospecha.Para ese instante, Sergio había conseguido mentir al vicepresidente de Lametal SA, Andrés Horvat, de quien consiguió cinco mil dólares americanos con la disculpa de que su padre (a la sazón presidente de dicha empresa) se hallaba en arduos problemas. Con exactamente el mismo propósito, Pablo procuró por su parte contactar a otro de los directivos del conjunto Pittsburgh, Carlos Kauffman, mas le fue imposible hallarlo.


Con el dinero engañado a Horvat y el efectivo que tomaron de sus progenitores, los hermanos emprenden la escapada, con la pretensión de llegar al Brasil, mas al cerrarse el cerco policial sobre ellos, se ven impedidos de hacerlo en aeroplano desde Buenos Aires, entonces emprenden un viaje en remís cara Mar del Plata, allá se hospedaron en el Gran Hotel Dorá. Primero llegó Sergio, al otro día Pablo. La primera noche, conforme cuenta la gaceta "La Semana" de Editorial Perfil, una reconocida gaceta de la temporada, Sergio solicitó un taxi y le pidió al chofer que lo contactase con una ramera. Estuvo una hora en el Hotel Alojamiento Top's, en el viejo camino a Miramar. La gaceta asimismo cita a quien era el presidente del aeroclub de Mar del Plata: en su relato cuenta que los hermanos, usando el apellido Fogel, le solicitaron un aerotaxi para viajar a Entre Ríos y de allá a Punta del Este a "encontrarse con el padre".Entonces charlaron con Abraham Vinski, el dueño de una agencia de publicidad al que le pidieron, conforme La Semana, una campaña de publicidad. "Afirmaron que pertenecían a Industrias Náuticas Volser y que el único dueño era un tal Pablo Schoklender. La idea era lanzar una nueva línea de cruceros, de producción nacional, en Mar del Plata. Deseaban una página semanal en todos y cada diario de aquí, 4 letreros bien grandes, 8 comerciales diarios por TV. y 4 modelos full time". Los hermanos solicitaron que las modelos viajasen con ellos a Montevideo de forma inmediata. Asimismo una cena para trescientos personas a todo lujo. El publicista, afirma la gaceta, vaciló mas creyó que era un enorme negocio. No obstante, al día después, los hermanos ya no estaban en el hotel. Cada uno de ellos había escapado separadamente.


Luego de separarse de su hermano, Sergio adquirió un caballo y se fue cara el norte por la costa. A veintinueve quilómetros de Mar del Plata, y ya bien entrada la noche (eran las 21:30), solicitó alojamiento en el "Viejo Almacén Cobo". Le contó al dueño del sitio Daniel Columba que pretendía ir a caballo hasta los U.S.A.. Después de cenar, Columba se retira a reposar y Sergio quedó en compañía del encargado, Bernardino Luquez, eran las diez de la noche. Había estado tomando un tanto, mas no había llegado a emborracharse. A los pocos minutos Luquez va a informarle a su jefe que estaban frente al asesino fugitivo. Entre los 2 lo encierran en una piecita que tienen de depósito. Van hasta Vivoratá y cuando retornan, cerca de las 5:40 descubren que Schoklender había escapado a pie, dejando descuidado su caballo. La policía lo halló cerca de allá, haciendo dedo a la altura del quilómetro trescientos setenta y dos de la senda nacional Nº2.



Por su lado, Pablo empezó una fuga que lo llevó primero a Rosario y después a la Provincia de Tucumán. Allá, asimismo adquiere un caballo con el plan de escapar a Bolivia, mas en la localidad de Ranchillos fue detenido. De entrada se afirmó que confesó el crimen a la policía. Mas entonces, el juez Fontenla aseguró que allá no se le había tomado declaración.


Durante el juicio, el entonces letrado defensor de los acusados, Jorge Goodbar, mantuvo que los hermanos eran inocentes y aseveró que el móvil «tuvo que ver con el tráfico de armas que efectuaba Mauricio Schoklender padre» desde su cargo de gerente en la firma Pittsburgh & Cardiff, apuntando a que en el homicidio estaban implicados ámbitos militares.


El doce de marzo de mil novecientos ochenta y cinco, y ya en democracia, la juez de 1ª instanciaMarta Lopardo examinó y desechó la defensa formulada y condenó a Sergio a cárcel perpetua, por el delito de homicidio calificado por el vínculo en concurso real con homicidio calificado por el vínculo y por alevosía, con la excepción de que debe contestar como coautor penalmente responsable, y como autor de estafa en concurso materia, exculpando a Pablo por carencia de mérito.


Poco más de un año después, el siete de abril de mil novecientos ochenta y seis, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Delincuente y Correccional (Sala V) confirmó la sentencia de Sergio, anuló la absolución de Pablo y lo condenó asimismo a cárcel perpetua como coautor penalmente responsable de los delitos de homicidio calificado por el vínculo y alevosía, reiterado un par de veces. Para ese entonces, Pablo se había escapado, desconociéndose su paradero.


Recaptura de Pablo Schoklender


Recién el catorce de mayo de mil novecientos noventa y cuatro, la policía boliviana detuvo al ciudadano argentino Jorge Velásquez, por giro doloso de talones, mandando las huellas digitales a Interpol, se supo entonces que Velásquez era realmente Pablo, quien había ingresado a Bolivia con un pasaporte falso a nombre de Walter Sandoval, instalándose en santa Cruz de la Sierra con el alias de Velásquez. Fue entregado a una comisión policial argentina, que lo condujo de nuevo a Buenos Aires.


Sergio Schoklender ha eludido siempre y en toda circunstancia referirse a los hechos relacionados con el brutal asesinato de sus progenitores en declaraciones públicas y a veces ha dicho que lo haría cuando su hermano Pablo saliese en libertad, explicando que temía que padeciera represalias en cárcel con lo que pudiese decir. Después de que Pablo saliese en libertad ha mantenido su postura.






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