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salud  Caso IBM-Banco Nación 


El caso IBM y Banco Nación fue un caso simbólico a lo largo de la presidencia de Carlos Menem que se empezó en mil novecientos noventa y cuatro y acabó el doce de mayo de dos mil diez, en la que se probó que se pagaron treinta y siete millones de dólares americanos a directivos del Banco Nación a través de una subcontratista espectro con el objetivo de informatizar a la entidad por un importe de quinientos millones de dólares americanos. La renovación del banco sería llamada "Plan Centenario" y fue denunciada por el cronista Santiago Pinetta en su libro «La Nación robada».

Caso IBM y Banco NaciónTribunalTribunal Oral, Delincuente Federal n.º 3Caso509/05Nombre completoDadone, Aldo y otros s/defraudación contra la administración pública. IBM y Banco NaciónFecha1994Sentencia12 de mayo de 2010JuecesMontenegroIMG alt="wiki" title="wiki" src="/images/250px-banco-de-la-nacion-argentina-5463273630.jpg">Sede del Banco Nación en la ciudad de Buenos Aires.

Los treinta y siete millones fueron pagados por IBM a través de la subcontratista Formación y Computación Rural (CCR), en la que se afirmaba que era por un programa informático. CCR era una compañía perteneciente a Consad, propiedad de Juan Carlos Cattaneo quién era subsecretario de Acción de Gobierno y perteneciente a la Segregaría General de la Presidencia, al cargo de Alberto Kohan, entonces mano derecha del presidente. Desde Consad se derivó el pago al presidente del Banco Nación, Aldo Dadone y a sus directivos. Estos datos fueron seguidos por el juez Adolfo Bagnasco y por un dato aportado por el entonces ministro de economía, Domingo Cavallo.


En noviembre de dos mil nueve, los 7 acusados por la causa IBM y Banco Nación se declararon culpables y acordaron con la fiscal Sabrina Namer, ser condenados a penas de entre 3 y un par de años y 3 meses de cárcel en suspenso, aparte de una suma de dieciocho millones de pesos.

Torre de IBM en la ciudad de Buenos Aires, en Retiro.

El proyecto de informatizar el Banco Nación empezó a discutirse a lo largo de la presidencia de Raúl Alfonsín con 2 posibles acciones a seguir:



  1. Informatizar escalonadamente: las sucursales se conectarían a un sistema central de tipo transitorio y, una vez logrado el software y el hardware pertinentes, se empezaría a meditar de qué forma integrar todo el sistema.
  2. Informatización en conjunto y también integrada: conectar la totalidad de las sucursales a un software central que sería el vínculo de las funciones primordiales.

El subgerente del banco, Juan Carlos Propatto, apoyaba la primera acción a continuar en conjunto con el entonces gerente departamental. A la inversa, Aldo Dadone apoyaba una informatización conjunta. Conforme la opinión de un estudioso del asunto IBM-Banco Nación:


Luego de que Propatto presentase un informe en el mes de junio de mil novecientos noventa y tres -que no sería tomado en cuenta- en el que mentaba que era recomendable que el banco y no una compañía, tuviese el control del sistema, una buena parte de los gerentes de la entidad fueron alejados de sus cargos por orden de Dadone. Propatto se negó a abandonar y fue trasladado a la sucursal de Banco Nación en la capital de España.


Por otra parte, IBM Corporation atravesaba una crisis mundial, que forzaba a la obtención de rentabilidad. Para IBM, informatizar el Banco Nación significaba un ingreso de doscientos millones de dólares estadounidenses, equivalente a la mitad de su facturación anual. Mientras que IBM preparaba la oferta para la licitación, se preparaba asimismo para actuar como agente integrador que daría el software, la estructura y su instalación, asimismo debería solucionar los primeros gastos de toda la estructura hasta el momento en que el pago estuviera acreditado. Para esto se subcontrataron empresas que aceptaran peligros solidarios y se pidió soporte a la casa matriz.


En la causa IBM y Banco Nación (509/05) llegaron a haber un total de treinta procesados por el hecho, repartiéndose entre distintas empresas, no solo de las implicadas. La investigación se fundamentó en la licitación n.º 60/93 llamada "Proyecto Centenario" de los años mil novecientos noventa y tres y mil novecientos noventa y cuatro sobre la informatización del Banco Nación con el sistema Hogan.


Si bien el costo por un software estipulado entre la compañía IBM con el Banco Nación en mil novecientos noventa y cuatro fue de cerca de treinta y siete millones de dólares americanos, de los que se llegó a abonar veintiuno millones, para las quinientos veinticinco sucursales bancarias tendría un costo por cada una de estas sucursales de setenta y cuatrocientos setenta y seis dólares estadounidenses la cantidad resultaba atractiva. Se equiparó con lo que pagó el entonces Banco Río a la compañía Consad, entre los años mil novecientos ochenta y cinco y mil novecientos ochenta y siete, trescientos noventa y cinco mil trescientos setenta y seis dólares americanos para trescientos sucursales, dándo un costo de mil trescientos dieciocho dólares americanos por cada filial, en conjunto era cincuenta y tres veces menos por cada filial. Otro dato fue el festejado entre IBM -a través de la compañía Consad- y el Banco Credicoop en mil novecientos ochenta y nueve para quinientos veinte sucursales, estipulado en quinientos veinticinco mil dólares americanos, incluyendo la licencia inicial de setenta y cinco mil dólares americanos, resultado un coste por filial de mil ciento cuarenta y cuatro dólares americanos, siendo sesenta y dos veces menor el total.


En abril de mil novecientos noventa y seis se trabó un embargo por un millón de dólares americanos a cada uno de ellos de los que consideraba coautores del delito por el caso, entre ellos los ejecutivos de IBM Martorana y Soriani; Héctor March; el asociado de Deloitte (asesora que aconsejó en la adquisición a Banco Nación) Roberto Oneto; de IBM, Héctor Neira, Directivo Ejecutivo del Proyecto Centenario; asimismo de IBM Gabriel Murman y José Salamanca; de la asesora CONSAD: Marcelo Cattáneo y Julia Oshiro como directivos de Consad, entre otros muchos.


En dos mil dos La Cámara de apelaciones soluciona “Habiéndose probado que los encausados cuya situación ha sido tratada en la presente no han participado del delito investigado, encontrándose agotada la instrucción, el Tribunal RESUELVE: confirmar el auto recurrido cuando dictamina los sobreseimientos de José Augusto Salamanca, Gabriel Luis Murman, Héctor Neira, Eduardo Pedro Garese, Carlos Fabian Descalzo, Monica Irene Lacoste, Ana Maria Noguiera, Anastasia Stenkowski y Haroldo Omar Bearsi, dejando a salvo el buen nombre y honor del que gozaran.


Además, los camaristas estimaron que Dadone, Aldaco y March formaron una suerte de triunvirato para negociar con IBM y eludiendo el control por parte del resto miembros del directorio.


El diez de julio de mil novecientos noventa y seis, mientras que el juez Bagnasco procuraba abrir paso a la investigación en New York a fin de que se presente el caso en los tribunales estadounidenses, el nuevo presidente de IBM, Gueicaramburu, era recibido por el presidente Carlos Menem y Domingo Cavallo mostrándole la posibilidad que la compañía se fuera del país por "acoso legal".


En febrero de mil novecientos noventa y ocho se confirmaron 5 cuentas corrientes establecidas en Suiza donde se depositaron más de ocho millones de dólares americanos, 4 de las que pertenecían a los ex- directivos del Banco Nación, Alfredo Aldaco y Gerardo Contarese, y al expresidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), Jorge Antonio Aladio. Aldaco era un diplomático que trabajó con Juan Schiaretti en el periodo mil novecientos ochenta y nueve-mil novecientos noventa y fue subsecretario de Domingo Cavallo, diríase que era amigo de Alberto Kohan, en mil novecientos noventa y uno empezó a dirigir el Banco Nación; Contartese asimismo estuvo vinculado al ex- ministro y llegó a tener una relación personal con el presidente Carlos Menem. El dinero era mandado a Suiza a través de diferentes sociedades establecidas en Uruguay, entre los ocho millones prácticamente cuatro millones cuatrocientos se trasfirieron desde Suiza a Luxemburgo, de las que se ignoraban sus adjudicatarios. En el mes de marzo se afirmaría que los más de cuatro millones de dólares estadounidenses sobrantes depositados en el Banco Rotschild pertenecerían a los hermanos Dadone, son Aldo Dadone, expresidente del Banco Nación y allegado a Cavallo y Mario, que asimismo fue directivo del banco. Mas unos días después la versión cambiaría a que el dueño de esa cuenta era Guillermo Juan Hunt, el cónsul argentino en San Pablo; Hunt ratificaría que la cuenta es suya en una entrevista y que figura a nombre de la firma Vesley, mas que no guardaba relación con el Proyecto Centenario o bien con las compañías vinculadas.


En la Cámara de Miembros del Congreso de los Diputados asimismo declararía Alfredo Aldaco en mil novecientos noventa y ocho, acá afirmaría que Aldo Dadone «recibía instrucciones del ministro (Cavallo), y no hacía nada sin consultarlo», que la compañía Delloite fue la que aconsejó a IBM, y que el hermano del ex- ministro, Jorge Cavallo, «se presentó como distribuidor de software de IBM cuando jamás había vendido software».


En medio de las especulaciones por la posible devolución o bien no del dinero de las cuentas corrientes en Suiza, Michael Graber, el juez ginebrino que levantó el secreto bancario a pedido de la justicia argentina, declaró que mientras que la justicia argentina verificase la comisión de un ilegal con sentencia terminante o bien por pacto entre las partes, el dinero podría retonar a la Argentina. Y asevera que Hunt quedó vinculado a las cuentas corrientes por un fallo.


Luego de una charla entre el juez ginebrino Graber y el juez Adolfo Bagnasco se reconoció que el monto depositado en las cuentas suizas no era de tres millones de dólares americanos, sino más bien de seis millones. Eso representaba que el monto de las cuentas era mayor a lo que se habría trabado embargo en un comienzo y que, de haber accedido Bagnasco al pedido de los abogados de las sociedades uruguayas de devolver el dinero a la Argentina, los dos.4 millones que se ignoraban hubiesen quedado liberados y podrían haberse sacado de las cuentas suizas.


El veintiuno de diciembre de dos mil cuatro, la causa era elevada a juicio oral por el entonces juez federal Guillermo Montenegro.


En junio de dos mil siete, la Corte Suprema de Justicia ratificó la no prescripción de la causa IBM-Banco Nación pedidas por las defensas de Juan Carlos Cattaneo, Alejandro De Lellis, Gustavo Soriani y Mario Dadone. Los miembros de la Corte ratificaron que la causa debía llevarse a juicio oral al Tribunal Oral n.º tres en dos mil ocho, a pesar de que el expediente llevaba 13 años abierto.


El once de noviembre de dos mil nueve, la fiscal Sabrina Namer negoció con 8 de los 15 acusados su culpabilidad en el caso, con lo que se cerró claramente la posibilidad de un juicio oral y público. Además de esto la fiscal solicitó que Ricardo Martorana, expresidente de IBM, fuera exculpado por falta de pruebas que «acrediten con certidumbre su supuesto conocimiento y participación».


Al acabar el juicio se advirtieron un total 5.380.656 dólares estadounidenses en cuentas suizas pertenecientes a los 3 ex- directivos del Banco Nación Alfredo Aldaco, Genaro Contartese, Mario Dadone y Hugo Gaggero. Suiza devolvió cuatro.5 millones de dólares americanos, que sumando el interés se convirtieron en diecisiete.1 millones de pesos, en la medida en que Dadone y Gaggero se comprometieron a restablecer al Estado argentino unos 1.114.000 de pesos a modo voluntario en el juicio abreviado. En suma se recobraron unos dieciocho.286.682,7 pesos y se estableció que la sobrefacturación fluctuaba entre los 75.032.611 y 120.699.682 pesos. 3 jueces federales fueron los que atendieron la causa: Adolfo Bagnasco, Jorge Urso y Guillermo Montenegro en prácticamente dieciseis años de trámites.


En noviembre de dos mil nueve, todos y cada uno de los condenados se los inhabilitó para ejercer cargos públicos para toda la vida, con penas mitigadas por su falta de antecedentes, su cooperación con la justicia y la enorme extensión de la duración de la causa.



  • Mario Dadone: ex- directivo del Banco Nación, penado con dos años y seis meses de cárcel en suspenso;
  • Genaro Contartese: directivo del Banco Nación, penado con dos años y seis meses de cárcel en suspenso;
  • Hugo Gaggero: directivo del Banco Nación, penado con dos años y seis meses de cárcel en suspenso;
  • Alfredo Aldaco: expresidente de la comisión de sistemas del Banco Nación, penado con tres años de cárcel en suspenso;
  • Juan Carlos Cattaneo: ex- subsecretario de Acción de gobierno, encausado como mediador, penado con dos años y tres meses de cárcel en suspenso;
  • Alejandro De Lellis: expresidente de CCR, encausado como mediador, penado con dos años y tres meses de cárcel en suspenso.

En cuanto a Aldo Dadone, murió antes que culminara el juicio, con lo que fue suspendido.


Uno de los que tenían una actuación secundaria sobre el caso IBM-Banco Nación era Marcelo Cattáneo, hermano de Juan Carlos.De Marcelo se pensaba que era el responsable de dar los sobres con dinero de los sobornos, lo atractivo de él fue el modo perfecto en que se lo halló ahorcado en una zona de bastante difícil acceso en el Río de la Plata perteneciente a Capital Federal en el mes de octubre de mil novecientos noventa y ocho. La justicia caratularía su muerte como "suicidio inducido" por opinar que la víctima habría sido conminada con la seguridad de su familia y por ser considerada como un aviso para los implicados en el caso. La viuda de Marcelo Cattáneo afirmaría que lo mandaron a matar días ya antes de su declaración frente a los tribunales que podría haber comprometido a figuras públicas. Y una investigación por la parte de un diario aseveraría que Cattáneo habría estado en el estudio jurídico de Luis Dobniewski, su letrado, y desde allá efectuaría un llamado telefónico a la Presidencia de la Nación.


Otro de los acusados, Juan García del Río, a quién se le imputaba la apertura de las cuentas en el exterior para el siguiente depósito de las coimas, logró una probation (pena opción alternativa).


Existieron otros encausados en la causa que no fueron condenados como el expresidente de IBM Argentina, Ricardo Martorana, quién fue detenido por 2 meses; y el vicepresidente de IBM, Gustavo Soriani.


En diciembre de mil novecientos noventa y siete, la Cámara de Miembros del Congreso de los Diputados de la Nación Argentina apuntó como responsables del Caso IBM y Banco Nación al expresidente del Banco Nación, Aldo Dadone; a los miembros del directorio de la empresa; al ex- directivo de la Dirección General Impositiva (DGI), Ricardo Cossio; al secretario de Ingresos Públicos, Carlos Tacchi; y al ex- ministro de Economía, Domingo Cavallo. Se adujo que no cumplieran con su deber, que se generaron daños públicos al patrimonio público nacional y la existencia de patentiza documentada de sobreprecios.


En una entrevista efectuada a Domingo Cavallo a lo largo de mil novecientos noventa y ocho se le preguntó sobre la causa IBM-Banco Nación, por su vinculación con personas de su ambiente, en lo que se refiere a Aldo Dadone y su amistad de treinta años respondió:


En dos mil siete se recordó a quién iniciara la investigación periodística que concluiría en juicio, Santiago Pinetta con su libro «La Nación robada» en el que denunciaba el fraude al Estado por prácticamente doscientos cincuenta millones de dólares estadounidenses y una coima por treinta y siete millones. En mil novecientos noventa y cuatro a pesar de ser cronista, Pinetta residió la demanda en los tribunales federales. Su libro no había sido admitido para publicarse por ninguna editorial, con lo que fue financiado con ayuda de sus amigos y también ignorada tanto por la justicia como por la prensa local. El juez Alfredo Bagnasco abriría la causa, al tiempo que Pinetta quedaba desempleado, entonces padecería diferentes enfermedades, 3 atentados contra su vida entre los que en uno, le marcaron con un objeto tajante en el pecho "IBM". En nuestros días Pinetta vive de las dádivas que le dan en el subte.


Al finalizar el juicio, Pedro Biscay representante de la organización sin ánimo de lucro Cipce, que proseguían atentamente el caso por corrupción, declaró:


A principios de marzo de dos mil once, una causa derivada de IBM-Banco Nación, la de "IBM-Anses" asimismo investigada por el Tribunal Oral nº3 y también iniciada el veintinueve de abril de mil novecientos noventa y seis fue archivada por prescripción. El juicio que se realizaba tenía catorce encausados en los que incluía a funcionarios de Anses y de IBM por un contrato del año mil novecientos noventa y cuatro.


En abril de dos mil once se solicitó el decomiso terminante de las cuentas depositadas en el Banco Urbe por la parte de las organizaciones no gubernativos CIPEC y el Instituto de Estudios Equiparados en Ciencias Penales y Prevención de la Delincuencia Económica. El doce de mayo de dos mil diez se decretó la sentencia terminante sobre la causa IBM-Banco Nación, a lo que se depositó la suma de 4.441.507 dólares estadounidenses en el Banco Urbe por orden del Tribunal Oral Federal nº3, además de esto Hugo Gaggero prometió trescientos cincuenta mil pesos y Mario Dadone setecientos sesenta y cuatro mil pesos que no habían sido intimados a depositar. Por este motivo se solicitó la intimación a los acusados al depósito pertinente y la liquidación de la cuenta en el Banco Urbe.






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