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ıllı Alejo del Carmen Guzmán wiki: info, historia y vídeos


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salud  Alejo del Carmen Guzmán 


La Batalla de Caseros puso fin al proyecto confederacionista del hegemónico Gobernante de la ciudad de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. La victoria militar de Justo José de Urquiza abrió el camino a fin de que las provincias se organizaran, de una vez por siempre, en torno a una Nación. Era la hora de la Constitución y la libertad.


Sin embargo, el entorno estaba agitado. Unos días tras Caseros, un conjunto de jóvenes enfervorizados se juntó en la Plaza Mayor de Córdoba voceando contra el gobernante Manuel López y quemando un retrato de Rosas. Exactamente los mismos jóvenes que poquitos días después –el veinte de febrero- provocaron altercados a lo largo de la febril sesión de la Reunión de Representantes en que se declaró a la provincia libre de compromisos y en pleno goce de su soberanía.


Ante la nueva realidad, Manuel López, que había sido un ferviente defensor de la santa Federación, creyó posible subirse al carro urquicista y mandó un duro mensaje a la Reunión de Representantes: “Ha llegado el instante de recuperar el libre ejercicio de los imprescriptibles derechos, ajados y quebrantados más de veinte años por el vil sátrapa Juan Manuel de Rosas”, afirmaba aquel mensaje que ocasionó sorpresa y también indignación entre sus partidarios.


Urquiza no deseaba ver desequilibrados sus sacrificios a favor de la reorganización nacional con revanchismos y apetencias de los campos liberales perseguidos a lo largo de la era de Rosas y sus gobernantes adeptos. Viendo la posibilidad de una nueva etapa de guerra civil con la invasión de Crisóstomo Alvarez a Tucumán, el general Urquiza comisiona y también instruye a Bernardo de Irigoyen a fin de que, en su nombre, hable con los gobernantes y caudillos del interior:


El gobernante López continuará acuartelado en la campaña con sus 2 regimientos a la espera de lo que vendría. En tanto, Bernardo de Irigoyen llegó a Córdoba el ocho de marzo de mil ochocientos cincuenta y dos. En ese instante, un conjunto de liberales -Luque, Olmedo y Manuel Lucero- procuraron una revuelta y lograron la disolución de la legislatura "por obsecuente con el déspota destituido". Los representantes derogaron ya antes la ley que declaraba a Urquiza"traidor a la santa Federación", mas no llegó a formarse una nueva Reunión. López cayó sobre la urbe con sus milicias, restituyó la vieja legislatura y emitió órdenes de atrapa contra los organizadores de la revuelta.


En esos instantes se entrevistaron Bernardo de Irigoyen y el gobernante. Aquel, hizo saber al líder provincial los propósitos de Urquiza, solicitó seguridad para los contrincantes y recomendó designar un Ministro general de carácter liberal y sin mayores compromisos. El gobernante admitió, con la excepción de que la Policía detuvo y recluyó a Manuel Lucero, cuya amnistía todavía no había sido comunicada.


Manuel López, resentido en su salud, no acierta a ganase apoyos a su nueva postura y, para peor, debe delegar el mando en su hijo José Victorio el diecinueve de abril, un buen militar de frontera mas extraño a las contrariedades de la política citadina. Procura oxigenar su gobierno, nombrando Ministro general de Gobierno -cargo de naturaleza afín al de Jefe de Gabinete- a Alejo del Carmen Guzmán, persona letrada, federal, católico ferviente, de enorme prestigio en la urbe por su situación Rector de la Real Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora de Monserrat y similar a Urquiza cuando su pronunciamiento de mil ochocientos cincuenta y uno. Mas no basta.


El entorno político no conseguía calmarse. Absolutamente nadie había dado crédito al mareante cambio de pensamiento operado en el gobernante Manuel López, que pasó de ser rosista recalcitrante a decidido antirrosista en solo cuestión de días. Claro que no era el único, puesto que muchos de los representantes y mercaderes de la urbe, en otro notable giro de opinión, ahora se oponían a la continuidad del gobernante al que había dado plenos poderes y un orden de 6 años en mil ochocientos cuarenta y siete.


El martes veintisiete de abril de mil ochocientos cincuenta y dos, un conjunto de unitarios encabezado por el coronel Manuel Esteban Pizarro y también integrado por 3 de los Pizarro -Modestino, Laureano y Ramón-, Manuel Lucero, Tomás Garzón y otros connotados ciudadanos, asaltó el cuartel de los “cívicos” –el batallón encargado de la custodia de la ciudad–, depuso al jefe de la fuerza que no deseó plegarse al motín, sacó las tropas a la calle y marchó ruidosamente hasta el Cabildo de Córdoba -sede del gobierno- por la calle Alameda -actual veintisiete de abril-.


Al llegar al Cabildo, se encararon al capitán Montiel, jefe de los Húsares de la escolta del gobernante encargado, y al coronel José Policarpo Patiño; quienes murieron al intentar impedir el ataque al despacho del gobernante. Hecho preso su ocupante, José Victorio López, se dirigieron a la vivienda particular de Manuel López -situada en la segunda cuadra de la calle Unión (el día de hoy Rivera Indarte)-, que guardaba cama por enfermedad. Allá, le comunicaron los acontencimientos ocurridos y le notificaron de su detención domiciliaria. De forma inmediata, marcharon al Cabildo a deliberar qué hacer con el gobierno.


El miércoles veintiocho, cuando escuchó el vocerío que venía de la calle, Alejo Carmen Guzmán creyó que correría exactamente la misma suerte que los López, padre y también hijo. No obstante, estaba equivocado: aquellas voces vivaban su nombre por el hecho de que una reunión popular lo había proclamado Gobernante de Córdoba. Él, que se había asilado en la Iglesia y Convento de la ciudad de San Francisco -situado en las presentes calles Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y también Ituzaingó- por miedo a las represalias de los amotinados, fue el primer sorprendido con la nueva.


El veintiocho de abril de mil ochocientos cincuenta y dos fue nombrado gobernante encargado, "en mayoría de sufragios", conforme al Acta elevada por los líderes de la revolución triunfante. Mas, alistado en la situación federal conveniente a Urquiza, no se apoyó en los revolucionarios liberales, sino más bien en los más abundantes federales. Designó al un par de veces presidente de la Reunión de Representantes, Agustín San Millán, como Ministro General de Gobierno; y, al lado de los reputados Juan del Campillo, José Severo de Olmos, Luis Cáceres y Elías Bedoya entre otros muchos, formó el Partido Constitucional como base de apoyo de su gobierno.


Guzmán tuvo la bastante difícil faena de regenerar el funcionamiento de las instituciones provinciales tras el largo periodo del gobierno de Manuel López, que empezó en mil ochocientos treinta y cinco. Sus lineamientos de gobierno representaron una fusión de pensamientos entre las viejas tradiciones católicas y federales, y los nuevos tiempos de constitución y libertades civiles. Este hecho, se manifestó en la divisa adoptada por el nuevo gobernador: "Religión y libertad. Democracia y Mayo".


De esa forma, sus primera medidas institucionales consistieron en regular el derecho de libertad de prensa, eliminado limitaciones de la temporada anterior; la suspensión del pago de la deuda pública contraída hasta el veintisiete de abril de mil ochocientos cincuenta y dos, en forma anterior a la capacitación de una comisión de clasificación, reconocimiento y liquidación de la misma; la imposición de un empréstito forzoso sobre los viejos funcionarios federalistas y el embargo de recursos en posesión del ex- gobernante Manuel López.


Siguiendo una recomendación de Urquiza, el treinta de mayo de mil ochocientos cincuenta y dos, impuso por Decreto una de sus medidas más cuestionadas: el restablecimiento del empleo del cintillo punzó. No obstante, la medida despertó tantas pasiones encontradas y críticas que, por Decreto del catorce de marzo de mil ochocientos cincuenta y cuatro, fue suprimido claramente, "por superfluo".


Entre las nuevas bases sobre las que se construyó el nuevo sistema de gobierno de Córdoba, estaban la supresión de la figura de los caudillos, la separación de poderes y la restricción del orden y las atribuciones del Ejecutivo. En tal sentido, la legislatura local sancionó la Ley N.º 1 del veinticinco de junio de mil ochocientos cincuenta y dos fijando el orden del Gobernante de Córdoba en 3 años, sin posibilidad de reelección por el intervalo de 2 ordenes sucesivos desde su cese. Prohibía la elección de familiares del gobernante saliente, en el cuarto grado de consanguinidad, o bien en el único de afinidad, sin que mediare 2 periodos de gobierno. De igual modo, limitaba los fondos públicos para gastos expepcionales. Bajo esas condiciones, Guzmán fue escogido "Gobernante en propiedad" el veintisiete de junio.


Reorganizó las milicias de la Provincia de Córdoba frente a un historial de insubordinaciones y derrotas. El nueve de noviembre de mil ochocientos cincuenta y dos instauró la Guarda Nacional, integrada por todos y cada uno de los habitantes de la Capital y de las villas y pueblos de la campaña, desde la edad de 15 a cincuenta años, que no estuvieran inscritos en el resto cuerpos veteranos ya formados. De esta manera, incorporó a exactamente la misma a los ex- Batallones "Defensores de la Libertad" y "Libertadores", designando Comandante en Jefe a Severo Ortíz.


Logró domeñar cada intento de desestabilización política, anticipándose a cada movimiento y apoyándose en la política de "fusión" del presidente Justo José de Urquiza. De esta forma, cuando el general José María Paz, a fines de mil ochocientos cincuenta y dos, pretendió marchar a Córdoba para formar un Partido Unitario en el interior, mandó partidas a la frontera y le informó que lo iba a detener. De exactamente la misma forma, detuvo y enjuició a López y a su hijo, mas cuando el juzgado le incautó sus recursos, consiguió anular esa medida. Sus apoyos, resoluciones y coaliciones le dejaron refrenar una rebelión promovida por exactamente el mismo López en el mes de julio de mil ochocientos cincuenta y tres.


Tomó resoluciones de corte liberal y progresista. El trece de julio de mil ochocientos cincuenta y tres expidió un Decreto sobre libertad de esclavos, estableciendo un registro público a dicho efecto y el pago de una indemnización a los dueños de esclavos en el territorio de la Provincia. De igual forma, eliminó la discriminación de sangre en la Universidad, que incluso regía y limitaba el acceso a exactamente la misma. Hasta ese momento, para ser aceptado, se debía probar no tener sangre negra ni india.


La libertad de prensaEditar


La salida de López y la reconfiguración del sistema de poder en Córdoba, abrió un nuevo tiempo de discusión y asamblea, si bien limitado al círculo de las elites, permitiendo un progresivo desarrollo de la esfera pública y de la actividad política en el sentido moderno. Con esto, nació la posibilidad de expresar el disenso acompañada de la puesta en vigencia y la valorización de la libertad de expresión, inscrita en los viejos reglamentos constitucionales de la provincia. Estas nuevas libertades se expresaron en el nacimiento y progresivo desarrollo de la prensa escrita y en el asociacionismo.


El tres de mayo de mil ochocientos cincuenta y dos el gobernante Guzmán dictó un Decreto normativo de la libertad de prensa por el que, aunque eliminaba las limitaciones de la temporada precedente, se prohibía agredir la Religión del Estado -no solo pues el gobernante era católico, sino más bien por el hecho de que la Iglesia era un factor de poder y cohesión social esencial-, la familia y la vida privada de los ciudadanos mediante la prensa; si bien no implantaba un tribunal de censura al estimar “(...) que la prensa periodística es el mejor garante de las libertades civiles y políticas y el órgano leal de la opinión pública, base indestructible de todo gobierno republicano (...)”.


Así, la libertad de prensa va a ser en los próximos años el derecho constitucional más respetado, por el hecho de que a través de ella se expresará la nueva clase gobernante y conseguirá cierto acuerdo para sus resoluciones puesto que no se podía regir "sin opinión". Para esto, Guzmán pone a predisposición de los Articulistas o bien Editores de periódicos, la imprenta del Estado; señalando en mil ochocientos cincuenta y tres que el gobierno mantenía la publicación de “algunos periódicos” para propagar sus actos -"La Opinión", órgano oficial escrito por Juan Piñero, y "El Fusionista", dirigido por Eusebio Ocampo-, “estimulándose el ejercicio de un derecho que tantas ventajas trae a la instrucción pública”, mientras que demandaba de la legislatura una ley para prevenir los efectos del abuso de la libertad de prensa.


Reorganización económicaEditar


La mayor complejidad que encaró Guzmán fue la reorganización del sistema económico de Córdoba. El esquema impositivo subsistente de la temporada colonial, implicaba mayores impuestos sobre el comercio y el consumo frente a la menor o bien escasa actividad productiva.La imposición a los productores de ganado de ventas forzadas o bien préstamos de consumo -Auxilios-, y el saqueo y los embargos de ganado a los productores opositores al régimen político precedente desanimaban la ganadería.


La necesidad de financiar el gasto militar desde las continuas guerras civiles, había llevado a fijar "derechos" que gravaban los recursos de intercambio provincial, el tránsito de las personas y los medios de transporte. Mas ahora, producto del Pacto de San Nicolás y la Constitución Argentina de mil ochocientos cincuenta y tres, La federalización de las aduanas exteriores -referidas al tráfico internacional- y la eliminación de las aduanas interiores -referidas al comercio interprovincial- desde el 1 de enero de mil ochocientos cincuenta y cuatro, le quitó a la provincia una fuente esencial de recursos. De este modo, se eliminaron los derechos de Aduana -el Arancel- y de Consulado; el derecho sobre el ingreso de carretas, arrias y ganado; los derechos sobre la exportación de frutos y los derechos de pasaporte y tránsito.


Guzmán eliminó los Auxilios y los "subsidios en dinero impuestos a los departamentos fronterizos". Se proseguían cobrando, con modificaciones, el derecho de contratos o bien Alcabala -gravaba las trasferencias de recursos muebles y también inmuebles-, consistente en el dos por ciento del coste estipulado, y la Cuatropea -gravaba la trasferencia de semovientes-. Respecto a esta última, el Diezmo, tributación de origen colonial que recaía de manera directa sobre la producción de granos y ganado, fue suprimido por Decreto del diecinueve de julio de mil ochocientos cincuenta y cuatro.


Los impuestos llamados "5 ramos municipales" subsistieron y pasaron a ser cobrados de manera directa por el Estado desde mil ochocientos cincuenta y cuatro. Gravaban el ganado que ingresaba al Mercado Público en la Urbe de Córdoba -Corrales-, las reses carneadas y los cueros resultantes -Marchamo- y las carretas que introduzcan granos o bien productos comibles al Mercado Público de la urbe -Piso-.


Ante ello, Guzmán se vio en la necesidad de prosperar la capacidad extractiva del Estado, por medio de cargas tributarias nuevas, como la contribución directa sobre todo género de capitales -tanto bienes inmobiliarios como capitales en giro-; o bien de la reformulación de otras, como en el caso de los derechos generales o bien de Patentes, un impuesto sobre distintos géneros de comercios y también industrias —pulperías, barracas, talleres, panaderías—. La reforma apuntaba a ampliar la base impositiva con el objeto de compensar la pérdida de los ingresos que generaban las aduanas interiores.


Las Patentes eran la contribución que debían abonar los establecimientos (tiendas, guardes, pulperías, etc) y otros que efectuaban además de esto procesos de transformación de materias primas, mas de venta directa al público (panaderías y prensas). El monto de la contribución anual se fijaba desde el género de establecimiento y no del giro de exactamente los mismos. La Ley N.º cincuenta y cuatro -sobre patentes- del tres de febrero de mil ochocientos cincuenta y cinco, amplió las actividades gravadas y aumentó el monto de las contribuciones de ciertas actividades que tributaban, estableciendo una mayor distinción por rubros. De esta manera, las casas de té con salas de juego pagaban más, seguidas seguidamente por los guardes mayoristas, las casas de remate, alambiques, hornos de abrasar ladrillos, canteras, curtiembres, reñideros de gallos y panaderías de 4 arrobas cada día.


El primer impuesto que gravó la riqueza fue la contribución directa de mil ochocientos cincuenta y cinco. En virtud de ella, los mercaderes, mercaderes, fabricantes y hacendados pagaban "4 pesos por mil" sobre el capital en giro o bien en consignación, en aquellas transacciones de capital superior a doscientos pesos. Sin embargo, a pesar de las esperanzas generadas, las nuevas colectas no tuvieron gran significación y los ingresos prosiguieron siendo sensiblemente más bajos que en los años anteriores a la eliminación de las aduanas interiores.


Ello fue de esta manera, pues para aplicar adecuadamente el impuesto citado en último caso, el estado debía conocer qué género de capitales existían en su territorio y en el caso de bienes inmobiliarios, precisaba conocer su localización, extensión, peculiaridades del suelo y de los recursos, y títulos, a fin de calcular su valor y aplicar apropiadamente el impuesto. Mas entonces no se contaba con los medios administrativos suficientes.






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