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A todos nuestro lectores les damos la Bienvenida a Laboratorio Cultural

Al iniciar esta nueva etapa vuelve a la memoria lo planteado el primer día que la Corporación Laboratorio Cultural decidió crear la revista: apoyar, difundir y profundizar en el conocimiento de las distintas manifestaciones que se gestan alrededor de la música colombiana y brindarle a Colombia y al mundo una ventana con una muestra de esa riqueza cultural-musical que hace tan maravilloso este país.

Justamente pensando en lograr ese objetivo, hemos reestructurado la revista y presentamos esta nueva cara de Laboratorio Cultural Revista.

Implementamos nuevas secciones que irán siendo ampliadas y perfeccionadas con el paso de los meses. Lo invitamos muy cordialmente a pasearse por todas ellas y descubrir más cosas de su interés. En esa medida, lo invitamos a visitar nuestra sección Academia, en donde usted podrá encontrar textos y artículos sobre pedagogía musical e investigaciones en música, entre otros, además de toda la actividad cultural-musical alrededor de la academia.

En esta sección damos la bienvenida a nuestros nuevos aliados, FLADEM, Foro Latinoamericano de Educación Musical, quienes presentarán interesantes aportes a nuestra Revista, que sin duda servirán para enriquecer el conocimiento que nuestros lectores tienen acerca de la música colombiana.

La Red Nacional de Festivales de Música Tradicional Colombiana sigue contando con la presente sede virtual, por lo tanto espere de primera mano información importante sobre los festivales en su propia sección.

Esperamos que esta nueva cara de Laboratorio Cultural sea de su agrado y no olvide dejar sus comentarios en la sección Comunidad. Sus aportes y opiniones son de vital importancia para mejorar nuestra revista.

 

 

29 FESTIVAL NACIONAL DEL PORRO EN SAN PELAYO. MÚSICA, CULTURA Y ALEGRÍA

JULIO 1 A 4 DE 2005

 

 

En una cadenciosa invitación para que todos los colombianos asistan del 1 al 4 de julio de 2005 al Festival Nacional del Porro en San Pelayo, municipio del departamento de Córdoba, se convirtió su "fiesta" de lanzamiento en Bogotá, donde todos los asistentes al Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán concluyeron la velada bailando al unísono con la agrupación anfitriona del Festival, la banda María Varilla, que alegró al ritmo de porros, fandangos, danzones y puyas una mágica noche llena del folclor de la región Sinuana.

 

El porro es un ritmo musical folclórico que nació a comienzos del siglo pasado en las sabanas de Córdoba y Sucre y a las orillas del Sinú y del San Jorge. Sus más tradicionales intérpretes son las bandas Pelayeras, que llevan su nombre por San Pelayo, una cálida y pequeña población ubicada a menos de media hora de Montería, la capital departamental y en la que, dicen, se consolidó ese aire que lleva raíces africanas y europeas.

 

El porro invita a contonear las caderas en una fiesta que se extiende hasta el amanecer en torno a la banda y a la luz de las velas. Este año el Festival Nacional del Porro llega a su versión número 29 y se celebra durante el puente festivo comprendido entre el 1 y el 4 de julio. El festival se cumple desde 1977, año en el que los soñadores de la región quisieron inmortalizar estos cantos de vaqueros y campesinos en una fiesta que hiciera honor a la cultura sinuana.

 

Uno de estos campesinos es Alcides Suárez. En la tarde deja a un lado el azadón y toma el bombardino. Tiene 70 años y desde hace 30 toca este instrumento de viento. Aunque sus vecinos aseguran en broma que Alcides ya no sopla, este veterano no abandona su "pito". En la tarde Alcides se reúne con otros agricultores que conforman una de las bandas musicales de su pueblo. Aún faltan ensayos para estar listos y participar en el Festival, uno de los eventos folclóricos y musicales más importantes del país. Su banda se enfrentará en un concurso a otras tres decenas, cada una con cerca de 15 integrantes, que participan en varias categorías: mayores, juveniles, profesionales, aficionados o "especiales", es decir, de otras regiones del país que no son "expertas" en la música costeña. Los mejores son premiados con dinero, pero sobre todo, con el reconocimiento de unos miles de asistentes al festival que gozan noche tras noche con sus ejecuciones.

Así mismo, el festival reúne grupos de danzas, cantadores "decimeros" (por sus rimas de diez frases), entre otros. Alrededor del Porro gozan por igual ministros, congresistas, alcaldes, campesinos, indígenas, y aficionados a un arraigado aire musical.

El Festival se inicia con una alborada, en la cual participan todas las bandas concursantes que al unísono (más de 200 músicos tocan al mismo tiempo) ofrecen un concierto con los porros tradicionales de San Pelayo. Por las noches se celebran los "fandangos", en los que las parejas bailan hasta el amanecer. El espíritu costeño gira sin cesar en sentido contrario a las manecillas del reloj y en torno a la banda con las espermas alzadas en su mano derecha.

LA PELAYERA

 

Un sombrero vueltiao, unas abarcas, un trago de ron, un buen parejo y un porro bien tocao. Y no podrá estar mejor interpretado que por una numerosa banda musical que engalane la fiesta, así como en el pasado. Así como hoy. Los integrantes de la pelayera, en su mayoría, son campesinos que en sus ratos libres se dedican a aprender algún instrumento musical, los mismos que compraron con esfuerzo, que heredaron de sus padres, o que adquirieron a bajo precio en una casa de "empeño" después de que su agobiado dueño lo abandonara para cubrir la deuda que dejó tras una parranda.

 

La historia de las bandas se remonta a los siglos XVII y XVIII, cuando llegaron en barco por el Atlántico y luego por los ríos Sinú y San Jorge, los primeros instrumentos metálicos. Atrás quedarían los "pitos hechizos" con vegetales. Pero fue hasta el siglo XIX que comenzó el auge de las bandas, gracias a la importación de más instrumentos y la llegada de algunos músicos extranjeros. Alrededor de un nuevo embarque se convocaban decenas de curiosos que se aventuraban a interpretar el clarinete, el trombón, la trompeta, el bombardino o la percusión. En principio las bandas amenizaban fiestas de carácter elitista donde se interpretaban Vals, Polkas, Mazurkas, Foxtrot, Danzas, Contradanzas y otros.

Pero "la sangre llama" y las raíces africanas y los lamentos campesinos e indígenas se mezclaron con esos aires foráneos. Así nació el Porro, a orillas del río Sinú, en medio de los sembradíos, el ganado de engorde, la vaquería, el amor por la tierra y la alegría del hombre costeño. Desde niños, muchos sabaneros se impregnan de ese contagioso ritmo que invita a bailar y a levantar con orgullo el "sombrero vueltiao" que se llama así por la forma circular en que mujeres y hombres fabrican este símbolo de la costa Atlántica y de Colombia. Hecho con "caña flecha" y a dos colores, posee alas amplias que evitan que el vaquero se "malogre" con el ardiente sol en sus extenuantes jornadas a caballo.

 

En casi todas las regiones del país existen bandas folklóricas pero en los departamentos de Córdoba y Sucre es donde se interpreta el "verdadero porro". Pero no sólo las bandas interpretan ese ritmo. Lo hacen también los gaiteros, que además de hacer emanar desgarrantes sonidos de sus canutos, exclaman en "décimas" sus penas y alegrías y sirven de acompañantes a los grupos de danzas.

 

También llevan a su boca una pequeña hoja extraída de un árbol nativo e imitan con destreza los instrumentos convencionales. Así, muchos aprenden a "tocar" antes de tener en sus manos los "pitos" de verdad, que muchas veces están fuera del alcance del bolsillo del jornalero.

RINDEN HOMENAJE A RAMÓN BENÍTEZ

Ramón Benítez

 

No hay músico colombiano que no haya escuchado hablar de Ramón Benítez. Muchos artistas y orquestas han grabado con él. Quines saben de folclor saben que es uno de los mejores ejecutores en el mundo del bombardino, un instrumento de viento que en Colombia identifica los ritmos de la región caribe.

 

Por su excelencia, pero sobre todo por su calidad humana y el legado que ha dejado entre cientos de jóvenes que siguen sus pasos en escuelas de música y bandas tradicionales Pelayeras en las sabanas de Córdoba y Sucre, el Festival Nacional del Porro en su versión número 29 rinde homenaje a este músico. El festival se celebra la población de San Pelayo (Córdoba), considerada la cuna del Porro. Durante cada Festival, los organizadores rinden homenaje a uno de los músicos que han apartado al folclor de la región. En esta ocasión, los pelayeros exaltarán a Ramón Benítez, un destacado músico y arreglista que ha llevado el porro y los ritmos sabaneros por el mundo, de la mano de los más destacados artistas colombianos y extranjeros.

 

Aunque en algunas ocasiones el trabajo del músico pasa inadvertido, no ocurre así con Ramón Benítez. Su destreza es mucho más notable cuando ejecuta "solos" o improvisaciones que combinan escalas y arpegios con una impecable afinación. Tanto así que la revista norteamericana ITEA Journal (especializada en instrumentos de viento y en seguirles los pasos a brillantes músicos de todo el mundo), lo ha catalogado como un "virtuoso".

 

Desde hace varios años, Benítez permanece buena parte de su tiempo en los estudios de grabación en Colombia y Estados Unidos. Ha participado en centenares de arreglos musicales y ha tocado con artistas de la talla de Carlos Vives, el salsero Rey Ruiz, La Orquesta de David Pavón, Tito Nieves, Maelo Ruiz, el Grupo Barranco de Venezuela, Joe Arroyo, Moisés Angulo, Fruko y Sus Tesos, Checo Acosta, Los Tupamaros, Juan Carlos Coronel, el Grupo Galé, entre otros.

 

También ha participado en producciones discográficas que no precisamente se dedican a ritmos folklóricos como el porro, la puya, el fandango o la cumbia, pues ha grabado arreglos de Jazz y fusiones con reconocidos músicos como el folklorista Antonio Arnedo. En varias ocasiones ha sido invitado para ofrecer conciertos como solista con la Banda Sinfónica Nacional (desaparecida) y la nueva Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.

Igualmente ha tocado bombardino en canciones vallenatas, algo que pareciera innovador dentro de este género pero que se remonta a los tiempos de los Corraleros del Majagual. Es así como Los Hermanos Zuleta, Iván Villazón, Diomedes Días, Jorge Celedón, Adriana Lucía, Los Diablitos, Jorge Oñate, Los Betos, Peter Manjarrés, entre muchos otros, han contado con él para sus trabajos discográficos.

 

DE LA BANDA DEL PUEBLO A BACILOS

 

Actualmente es el único integrante de nacionalidad colombiana de la banda de la agrupación Bacilos, liderada por el también colombiano Jorge Villamizar, ganadora de un premio Grammy. En el nuevo trabajo musical de ese exitoso grupo, titulado "Sinvergüenza", Benítez demuestra su profesionalismo y calidad interpretativa con el trombón de vara (instrumento metálico de viento) y como arreglista en canciones como "Pasos de Gigante", "La Mexicana" y "La Hoya".

 

El maestro Ramón Benítez nació el 1 de diciembre de 1964 en el corregimiento de Las Llanadas, (Corozal) departamento de Sucre. Los primeros pasos en la música los dio apenas a los 5 años de edad al lado de su padre Rafael Benítez quien dirigía la banda de músicos de ese caserío sabanero. Allí comenzó tocando percusión, concretamente el bombo, pero a los 7 años supo que tendría una mejor proyección si tocaba un instrumento de viento. Fue entonces cuando echó mano a la trompeta, "el único instrumento de viento que había en la casa", pues era el que tocaba su padre. Aún así, su sueño era ejecutar el bombardino, pero "no era fácil tener uno a la mano", ya que se trataba de un instrumento costoso.

 

Recuerda que cuando tenía 10 años, la banda adquirió varios instrumentos usados, entre ellos un barítono, que por su tonalidad y forma se "acerca" al bombardino. Pero sólo cuando la banda no tenía compromisos, Benítez podía usarlo. Fue allí cuando comenzó su travesía por los instrumentos armónicos.

 

Su disposición fue notoria desde el comienzo y a los 15 años ya estaba tocando con agrupaciones con reconocimiento nacional como las orquestas de Lisandro Meza y Los Hijos de la Niña Luz. Pese a que contaba con el reconocimiento de sus colegas de la costa norte, Benítez quiso dejar atrás los tiempos de músico empírico e ingresó a la Universidad del Atlántico en Barranquilla. Pero pronto supo que en Bogotá tenía la posibilidad de recibir clases con el norteamericano Terry Scout, primer trombonista de la Orquesta Sinfónica Nacional. Entonces viajó a "la nevera" y se matriculó en la Sinfónica para hacer un curso rápido con ese maestro, quien decía que Benítez tenía una "manera especial" de ejecutar el trombón.

 

Desde entonces, este sencillo hombre se ha consagrado como un estudioso y brillante arreglista, maestro de música y padre de una pareja de futuros "virtuosos", Luis Rafael de 14 años, quien ya completó el curso básico en la Sinfónica Juvenil de Bogotá y toca el piano y el trombón; y Elizabeth de 6 años, una promesa del violín.

 

SINFÓNICA NACIONAL EN SAN PELAYO

 

La Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, al igual que los maestros directores, el argentino-israelí Yeruham Sharovsky, el búlgaro Rosen Milanov y los colombianos Andrés Orozco y Germán Gutiérrez estarán en San Pelayo en el marco del Festival que este año rinde homenaje a "El Rey del Bombardino".

 

Este concierto en tierras pelayeras es una realidad gracias al auspicio de Colombia telecomunicaciones SA ESP -Telecom en convenio con el Ministerio de Cultura y la Asociación de Música Sinfónica.

 

Tras este acuerdo la Ministra de Cultura María Consuelo Araújo Castro, expresó: "Creo que Telecom y la Asociación Sinfónica comparten el propósito de acercarse más al país y de acercar a los colombianos entre sí. Ese acercamiento además, está ligado a lo que somos y a lo que nos identifica desde el punto de vista cultural".

 

Por su parte el presidente de Telecom, Alfonso Gómez, manifestó: "Nuestra empresa ha tomado la decisión estratégica de apoyar las manifestaciones culturales, seguro del aporte que dichas actividades generan al desarrollo integral de nuestro país. La colaboración con la Sinfónica es una muestra de ello"

 

PREMIOS Y PROGRAMACIÓN

 

En esta oportunidad, el Festival premiará con incentivos económicos y dotación de instrumentos, entre otros, a las mejores bandas profesionales, especiales y juveniles.

También serán premiados el mejor intérprete de porro cantado, al mejor representante de la décima (tradición oral), y a los ejecutantes de cada instrumento tradicional, como el clarinete, la trompeta, el bombardino, la tuba, el trombón, el bombo, el redoblante y los platillos.

 

Como es tradicional, participarán bandas de diferentes poblaciones del país, especialmente de las sabanas del Sinú y del San Jorge. Entre las bandas concursantes se destaca la de Santa Lucía de Arache, ganadora en la máxima categoría en las dos versiones anteriores del Festival.

 

Se resalta igualmente la participación de la banda anfitriona María Varilla y la del municipio de Vianí (Cundinamarca), que se convirtió en la revelación del pasado festival y que sorprendió al público y al jurado en su debut, al ocupar el segundo lugar entre las bandas profesionales.

 

En la categoría de Bandas Especiales, que reúne a las agrupaciones que comienzan a incursionar en los aires musicales sinuanos, estará la Banda Paipa (Boyacá) que buscará defender el primer puesto obtenido el año pasado, seguida por la banda de Barrancabermeja, que este año buscará la revancha.

 

Además del concurso de bandas y las demás competencias y presentaciones folclóricas, la organización del Festival también ha programado la realización de diferentes espectáculos y eventos culturales entre los que se destaca la presentación de las exitosas agrupaciones vallenatas los Hermanos Zuleta Díaz, Silvestre Dangond y Kalet Morales.

Así mismo, está previsto un concierto inaugural con la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia el viernes 1 de julio, un concierto del Grupo Coral de la Universidad del Sinú, un taller para enseñar a los visitantes a bailar los ritmos musicales de la zona como el porro, la puya y el fandango y un conversatorio sobre la importancia del bombardino en estos ritmos musicales, encabezado por Ramón Benítez.

 

Al amanecer del sábado 2 de julio y tras la presentación de artistas invitados, los asistentes podrán disfrutar de la Alborada, tal vez el momento más esperado del festival. En ella, los integrantes de las agrupaciones participantes conformarán la Gran Banda, con más de 300 músicos que interpretarán al unísono los porros clásicos pelayeros.

 

A las diez de la mañana está prevista la iniciación de las competencias de bandas y en la tarde, la Tarima María Varilla recibirá a los juglares y nuevos exponentes de la tradición oral colombiana, especialmente de la región sabanera, quienes interpretarán décimas, gritos de vaquería y gritos de monte, entre otras derivaciones de la oralidad.

 

El día cierra con la presentación de los grupos musicales invitados y los fandangos tradicionales, al son de las bandas pelayeras.

 

En la mañana del domingo tendrá lugar un conversatorio sobre la importancia del bombardino (instrumento de viento) en los ritmos sinuanos, porro, puya, fandango, así como el Desfile de las Aguadoras. Este último es uno de los actos más importantes del Festival y en él se evoca a las mujeres que tenían la dispendiosa labor de llevar consigo agua del río Sinú hasta sus casas para preparar los alimentos, y de paso, cultivaban las tradiciones musicales y orales mientras cargaban el líquido en pesadas múcuras.

Culminado el desfile, la organización presentará una muestra de gaitas y bullerengues y presentará a las bandas de hojitas, agrupaciones musicales que ejecutan las canciones pelayeras con hojas del árbol del laurel como instrumento musical principal.

 

Como todas las noches del festival, la del domingo culmina con la presentación de los grupos musicales invitados y la realización del fandango, un baile espontáneo que pone a girar parejas alrededor de las bandas y bajo la luz de la velas.

 

El lunes, las bandas y los demás participantes rendirán tributo a los músicos fallecidos con una serenata en el cementerio de la población. Hacia las 4:00 p.m. se presentará una muestra del folclor coreográfico colombiano.

 

Al caer la tarde la organización del Festival rendirá un homenaje especial al Rey del Bombardino, el maestro Ramón Benítez, por su aporte a la cultura pelayera y su vivo ejemplo a las nuevas generaciones de músicos.

 

En este acto estará presente el cantante monteriano Jorge Villamizar, voz líder de la agrupación Bacilos, y quien confirmaría su asistencia pocos días antes de la iniciación del Festival, pues sólo hasta entonces sabrá si sus compromisos con ese grupo así lo permiten. Ramón Benítez es el único músico colombiano (además de Villamizar) que integra la banda de Bacilos.

 

Ya en la noche comenzará la final del concurso de bandas y poco después se conocerán los ganadores de todas las competencias.

 

LOS MEJORES DEL VALLENATO MATIZARÁN EL FESTIVAL

 

Los máximos exponentes de la nueva ola del vallenato, silvestre Dangond y Kalet Morales serán los encargados de matizar el Festival. Para los seguidores de los vallenatos clásicos, la organización comercial del evento ofrecerá la presentación de los inigualables Hermanos Zuleta Díaz.

 

En la tradicional Tarima María Varilla, se verán frente a frente Los Hermanos Zuleta y Silvestre Dangond en una velada prevista para el 1 de julio y que sirve de antesala a la alborada musical con la que inicia el festival.

 

Por su parte el cantante revelación Kalet Morales hará su presentación el domingo 3 de julio y tendrá a su lado a una agrupación folclórica de la vecina población de Cereté, Córdoba.

 

Toda la información es suministrada por Jorge Asdrúbal García Romero

FESTIVAL NACIONAL DEL PORRO -San Pelayo, Córdoba

Cels. 3108129250 y 300 5680038 

E-mail: anolaima100@yahoo.com

 

Bogotá DC - Colombia

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