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FESTIVAL NACIONAL DEL PORRO EN SAN PELAYO. MÚSICA, CULTURA Y ALEGRÍA
JULIO 1 A
4 DE 2005
En una cadenciosa invitación para que
todos los colombianos asistan del 1 al 4 de julio de 2005 al Festival Nacional del
Porro en San Pelayo, municipio del departamento de Córdoba, se convirtió
su "fiesta" de lanzamiento en Bogotá, donde todos los
asistentes al Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán concluyeron la
velada bailando al unísono con la agrupación anfitriona del Festival, la
banda María Varilla, que alegró al ritmo de porros, fandangos, danzones
y puyas una mágica noche llena del folclor de la región Sinuana.
El porro es un ritmo musical folclórico
que nació a comienzos del siglo pasado en las sabanas de Córdoba y Sucre
y a las orillas del Sinú y del San Jorge. Sus más tradicionales
intérpretes son las bandas Pelayeras, que llevan su nombre por San
Pelayo, una cálida y pequeña población ubicada a menos de media hora de
Montería, la capital departamental y en la que, dicen, se consolidó ese
aire que lleva raíces africanas y europeas.
El porro invita a contonear las caderas en
una fiesta que se extiende hasta el amanecer en torno a la banda y a la
luz de las velas. Este año el Festival Nacional del Porro llega a su
versión número 29 y se celebra durante el puente festivo comprendido
entre el 1 y el 4 de julio. El festival se cumple desde 1977, año en el
que los soñadores de la región quisieron inmortalizar estos cantos de
vaqueros y campesinos en una fiesta que hiciera honor a la cultura
sinuana.
Uno de estos campesinos es Alcides Suárez.
En la tarde deja a un lado el azadón y toma el bombardino. Tiene 70 años
y desde hace 30 toca este instrumento de viento. Aunque sus vecinos
aseguran en broma que Alcides ya no sopla, este veterano no abandona su
"pito". En la tarde Alcides se reúne con otros agricultores que
conforman una de las bandas musicales de su pueblo. Aún faltan ensayos
para estar listos y participar en el Festival, uno de los eventos
folclóricos y musicales más importantes del país. Su banda se
enfrentará en un concurso a otras tres decenas, cada una con cerca de 15
integrantes, que participan en varias categorías: mayores, juveniles,
profesionales, aficionados o "especiales", es decir, de otras
regiones del país que no son "expertas" en la música costeña.
Los mejores son premiados con dinero, pero sobre todo, con el
reconocimiento de unos miles de asistentes al festival que gozan noche
tras noche con sus ejecuciones.
Así mismo, el festival reúne grupos de
danzas, cantadores "decimeros" (por sus rimas de diez frases),
entre otros. Alrededor del Porro gozan por igual ministros, congresistas,
alcaldes, campesinos, indígenas, y aficionados a un arraigado aire
musical.
El Festival se inicia con una alborada, en
la cual participan todas las bandas concursantes que al unísono (más de
200 músicos tocan al mismo tiempo) ofrecen un concierto con los porros
tradicionales de San Pelayo. Por las noches se celebran los
"fandangos", en los que las parejas bailan hasta el amanecer. El
espíritu costeño gira sin cesar en sentido contrario a las manecillas
del reloj y en torno a la banda con las espermas alzadas en su mano
derecha.
LA PELAYERA
Un sombrero vueltiao, unas abarcas, un
trago de ron, un buen parejo y un porro bien tocao. Y no podrá estar
mejor interpretado que por una numerosa banda musical que engalane la
fiesta, así como en el pasado. Así como hoy. Los integrantes de la
pelayera, en su mayoría, son campesinos que en sus ratos libres se
dedican a aprender algún instrumento musical, los mismos que compraron
con esfuerzo, que heredaron de sus padres, o que adquirieron a bajo precio
en una casa de "empeño" después de que su agobiado dueño lo
abandonara para cubrir la deuda que dejó tras una parranda.
La historia de las bandas se remonta a los
siglos XVII y XVIII, cuando llegaron en barco por el Atlántico y luego
por los ríos Sinú y San Jorge, los primeros instrumentos metálicos.
Atrás quedarían los "pitos hechizos" con vegetales. Pero fue
hasta el siglo XIX que comenzó el auge de las bandas, gracias a la
importación de más instrumentos y la llegada de algunos músicos
extranjeros. Alrededor de un nuevo embarque se convocaban decenas de
curiosos que se aventuraban a interpretar el clarinete, el trombón, la
trompeta, el bombardino o la percusión. En principio las bandas
amenizaban fiestas de carácter elitista donde se interpretaban Vals,
Polkas, Mazurkas, Foxtrot, Danzas, Contradanzas y otros.
Pero "la sangre llama" y las
raíces africanas y los lamentos campesinos e indígenas se mezclaron con
esos aires foráneos. Así nació el Porro, a orillas del río Sinú, en
medio de los sembradíos, el ganado de engorde, la vaquería, el amor por
la tierra y la alegría del hombre costeño. Desde niños, muchos
sabaneros se impregnan de ese contagioso ritmo que invita a bailar y a
levantar con orgullo el "sombrero vueltiao" que se llama así
por la forma circular en que mujeres y hombres fabrican este símbolo de
la costa Atlántica y de Colombia. Hecho con "caña flecha" y a
dos colores, posee alas amplias que evitan que el vaquero se
"malogre" con el ardiente sol en sus extenuantes jornadas a
caballo.
En casi todas las regiones del país
existen bandas folklóricas pero en los departamentos de Córdoba y Sucre
es donde se interpreta el "verdadero porro". Pero no sólo las
bandas interpretan ese ritmo. Lo hacen también los gaiteros, que además
de hacer emanar desgarrantes sonidos de sus canutos, exclaman en
"décimas" sus penas y alegrías y sirven de acompañantes a los
grupos de danzas.
También llevan a su boca una pequeña hoja
extraída de un árbol nativo e imitan con destreza los instrumentos
convencionales. Así, muchos aprenden a "tocar" antes de tener
en sus manos los "pitos" de verdad, que muchas veces están
fuera del alcance del bolsillo del jornalero.
RINDEN
HOMENAJE A RAMÓN BENÍTEZ
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Ramón
Benítez |
No hay músico colombiano que no haya
escuchado hablar de Ramón Benítez. Muchos artistas y orquestas han
grabado con él. Quines saben de folclor saben que es uno de los mejores
ejecutores en el mundo del bombardino, un instrumento de viento que en
Colombia identifica los ritmos de la región caribe.
Por su excelencia, pero sobre todo por su
calidad humana y el legado que ha dejado entre cientos de jóvenes que
siguen sus pasos en escuelas de música y bandas tradicionales Pelayeras
en las sabanas de Córdoba y Sucre, el Festival Nacional del Porro en su
versión número 29 rinde homenaje a este músico. El festival se celebra
la población de San Pelayo (Córdoba), considerada la cuna del Porro.
Durante cada Festival, los organizadores rinden homenaje a uno de los
músicos que han apartado al folclor de la región. En esta ocasión, los
pelayeros exaltarán a Ramón Benítez, un destacado músico y arreglista
que ha llevado el porro y los ritmos sabaneros por el mundo, de la mano de
los más destacados artistas colombianos y extranjeros.
Aunque en algunas ocasiones el trabajo del
músico pasa inadvertido, no ocurre así con Ramón Benítez. Su destreza
es mucho más notable cuando ejecuta "solos" o improvisaciones
que combinan escalas y arpegios con una impecable afinación. Tanto así
que la revista norteamericana ITEA Journal (especializada en instrumentos
de viento y en seguirles los pasos a brillantes músicos de todo el
mundo), lo ha catalogado como un "virtuoso".
Desde hace varios años, Benítez permanece
buena parte de su tiempo en los estudios de grabación en Colombia y
Estados Unidos. Ha participado en centenares de arreglos musicales y ha
tocado con artistas de la talla de Carlos Vives, el salsero Rey Ruiz, La
Orquesta de David Pavón, Tito Nieves, Maelo Ruiz, el Grupo Barranco de
Venezuela, Joe Arroyo, Moisés Angulo, Fruko y Sus Tesos, Checo Acosta,
Los Tupamaros, Juan Carlos Coronel, el Grupo Galé, entre otros.
También ha participado en producciones
discográficas que no precisamente se dedican a ritmos folklóricos como
el porro, la puya, el fandango o la cumbia, pues ha grabado arreglos de
Jazz y fusiones con reconocidos músicos como el folklorista Antonio
Arnedo. En varias ocasiones ha sido invitado para ofrecer conciertos como
solista con la Banda Sinfónica Nacional (desaparecida) y la nueva
Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.
Igualmente ha tocado bombardino en
canciones vallenatas, algo que pareciera innovador dentro de este género
pero que se remonta a los tiempos de los Corraleros del Majagual. Es así
como Los Hermanos Zuleta, Iván Villazón, Diomedes Días, Jorge Celedón,
Adriana Lucía, Los Diablitos, Jorge Oñate, Los Betos, Peter Manjarrés,
entre muchos otros, han contado con él para sus trabajos discográficos.
DE LA BANDA
DEL PUEBLO A BACILOS
Actualmente es el único integrante de
nacionalidad colombiana de la banda de la agrupación Bacilos, liderada
por el también colombiano Jorge Villamizar, ganadora de un premio Grammy.
En el nuevo trabajo musical de ese exitoso grupo, titulado
"Sinvergüenza", Benítez demuestra su profesionalismo y calidad
interpretativa con el trombón de vara (instrumento metálico de viento) y
como arreglista en canciones como "Pasos de Gigante", "La
Mexicana" y "La Hoya".
El maestro Ramón Benítez nació el 1 de
diciembre de 1964 en el corregimiento de Las Llanadas, (Corozal)
departamento de Sucre. Los primeros pasos en la música los dio apenas a
los 5 años de edad al lado de su padre Rafael Benítez quien dirigía la
banda de músicos de ese caserío sabanero. Allí comenzó tocando
percusión, concretamente el bombo, pero a los 7 años supo que tendría
una mejor proyección si tocaba un instrumento de viento. Fue entonces
cuando echó mano a la trompeta, "el único instrumento de viento que
había en la casa", pues era el que tocaba su padre. Aún así, su
sueño era ejecutar el bombardino, pero "no era fácil tener uno a la
mano", ya que se trataba de un instrumento costoso.
Recuerda que cuando tenía 10 años, la
banda adquirió varios instrumentos usados, entre ellos un barítono, que
por su tonalidad y forma se "acerca" al bombardino. Pero sólo
cuando la banda no tenía compromisos, Benítez podía usarlo. Fue allí
cuando comenzó su travesía por los instrumentos armónicos.
Su disposición fue notoria desde el
comienzo y a los 15 años ya estaba tocando con agrupaciones con
reconocimiento nacional como las orquestas de Lisandro Meza y Los Hijos de
la Niña Luz. Pese a que contaba con el reconocimiento de sus colegas de
la costa norte, Benítez quiso dejar atrás los tiempos de músico
empírico e ingresó a la Universidad del Atlántico en Barranquilla. Pero
pronto supo que en Bogotá tenía la posibilidad de recibir clases con el
norteamericano Terry Scout, primer trombonista de la Orquesta Sinfónica
Nacional. Entonces viajó a "la nevera" y se matriculó en la
Sinfónica para hacer un curso rápido con ese maestro, quien decía que
Benítez tenía una "manera especial" de ejecutar el trombón.
Desde entonces, este sencillo hombre se ha
consagrado como un estudioso y brillante arreglista, maestro de música y
padre de una pareja de futuros "virtuosos", Luis Rafael de 14
años, quien ya completó el curso básico en la Sinfónica Juvenil de
Bogotá y toca el piano y el trombón; y Elizabeth de 6 años, una promesa
del violín.
SINFÓNICA
NACIONAL EN SAN PELAYO
La Orquesta Sinfónica Nacional de
Colombia, al igual que los maestros directores, el argentino-israelí
Yeruham Sharovsky, el búlgaro Rosen Milanov y los colombianos Andrés
Orozco y Germán Gutiérrez estarán en San Pelayo en el marco del
Festival que este año rinde homenaje a "El Rey del Bombardino".
Este concierto en tierras pelayeras es una
realidad gracias al auspicio de Colombia telecomunicaciones SA ESP
-Telecom en convenio con el Ministerio de Cultura y la Asociación de
Música Sinfónica.
Tras este acuerdo la Ministra de Cultura
María Consuelo Araújo Castro, expresó: "Creo que Telecom y la
Asociación Sinfónica comparten el propósito de acercarse más al país
y de acercar a los colombianos entre sí. Ese acercamiento además, está
ligado a lo que somos y a lo que nos identifica desde el punto de vista
cultural".
Por su parte el presidente de Telecom,
Alfonso Gómez, manifestó: "Nuestra empresa ha tomado la decisión
estratégica de apoyar las manifestaciones culturales, seguro del aporte
que dichas actividades generan al desarrollo integral de nuestro país. La
colaboración con la Sinfónica es una muestra de ello"
PREMIOS Y
PROGRAMACIÓN
En esta oportunidad, el Festival premiará
con incentivos económicos y dotación de instrumentos, entre otros, a las
mejores bandas profesionales, especiales y juveniles.
También serán premiados el mejor
intérprete de porro cantado, al mejor representante de la décima
(tradición oral), y a los ejecutantes de cada instrumento tradicional,
como el clarinete, la trompeta, el bombardino, la tuba, el trombón, el
bombo, el redoblante y los platillos.
Como es tradicional, participarán bandas
de diferentes poblaciones del país, especialmente de las sabanas del
Sinú y del San Jorge. Entre las bandas concursantes se destaca la de
Santa Lucía de Arache, ganadora en la máxima categoría en las dos
versiones anteriores del Festival.
Se resalta igualmente la participación de
la banda anfitriona María Varilla y la del municipio de Vianí
(Cundinamarca), que se convirtió en la revelación del pasado festival y
que sorprendió al público y al jurado en su debut, al ocupar el segundo
lugar entre las bandas profesionales.
En la categoría de Bandas Especiales, que
reúne a las agrupaciones que comienzan a incursionar en los aires
musicales sinuanos, estará la Banda Paipa (Boyacá) que buscará defender
el primer puesto obtenido el año pasado, seguida por la banda de
Barrancabermeja, que este año buscará la revancha.
Además del concurso de bandas y las demás
competencias y presentaciones folclóricas, la organización del Festival
también ha programado la realización de diferentes espectáculos y
eventos culturales entre los que se destaca la presentación de las
exitosas agrupaciones vallenatas los Hermanos Zuleta Díaz, Silvestre
Dangond y Kalet Morales.
Así mismo, está previsto un concierto
inaugural con la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia el viernes 1 de
julio, un concierto del Grupo Coral de la Universidad del Sinú, un taller
para enseñar a los visitantes a bailar los ritmos musicales de la zona
como el porro, la puya y el fandango y un conversatorio sobre la
importancia del bombardino en estos ritmos musicales, encabezado por
Ramón Benítez.
Al amanecer del sábado 2 de julio y tras
la presentación de artistas invitados, los asistentes podrán disfrutar
de la Alborada, tal vez el momento más esperado del festival. En ella,
los integrantes de las agrupaciones participantes conformarán la Gran
Banda, con más de 300 músicos que interpretarán al unísono los porros
clásicos pelayeros.
A las diez de la mañana está prevista la
iniciación de las competencias de bandas y en la tarde, la Tarima María
Varilla recibirá a los juglares y nuevos exponentes de la tradición oral
colombiana, especialmente de la región sabanera, quienes interpretarán
décimas, gritos de vaquería y gritos de monte, entre otras derivaciones
de la oralidad.
El día cierra con la presentación de los
grupos musicales invitados y los fandangos tradicionales, al son de las
bandas pelayeras.
En la mañana del domingo tendrá lugar un
conversatorio sobre la importancia del bombardino (instrumento de viento)
en los ritmos sinuanos, porro, puya, fandango, así como el Desfile de las
Aguadoras. Este último es uno de los actos más importantes del Festival
y en él se evoca a las mujeres que tenían la dispendiosa labor de llevar
consigo agua del río Sinú hasta sus casas para preparar los alimentos, y
de paso, cultivaban las tradiciones musicales y orales mientras cargaban
el líquido en pesadas múcuras.
Culminado el desfile, la organización
presentará una muestra de gaitas y bullerengues y presentará a las
bandas de hojitas, agrupaciones musicales que ejecutan las canciones
pelayeras con hojas del árbol del laurel como instrumento musical
principal.
Como todas las noches del festival, la del
domingo culmina con la presentación de los grupos musicales invitados y
la realización del fandango, un baile espontáneo que pone a girar
parejas alrededor de las bandas y bajo la luz de la velas.
El lunes, las bandas y los demás
participantes rendirán tributo a los músicos fallecidos con una serenata
en el cementerio de la población. Hacia las 4:00 p.m. se presentará una
muestra del folclor coreográfico colombiano.
Al caer la tarde la organización del
Festival rendirá un homenaje especial al Rey del Bombardino, el maestro
Ramón Benítez, por su aporte a la cultura pelayera y su vivo ejemplo a
las nuevas generaciones de músicos.
En este acto estará presente el cantante
monteriano Jorge Villamizar, voz líder de la agrupación Bacilos, y quien
confirmaría su asistencia pocos días antes de la iniciación del
Festival, pues sólo hasta entonces sabrá si sus compromisos con ese
grupo así lo permiten. Ramón Benítez es el único músico colombiano
(además de Villamizar) que integra la banda de Bacilos.
Ya en la noche comenzará la final del
concurso de bandas y poco después se conocerán los ganadores de todas
las competencias.
LOS MEJORES
DEL VALLENATO MATIZARÁN EL FESTIVAL
Los máximos exponentes de la nueva ola del
vallenato, silvestre Dangond y Kalet Morales serán los encargados de
matizar el Festival. Para los seguidores de los vallenatos clásicos, la
organización comercial del evento ofrecerá la presentación de los
inigualables Hermanos Zuleta Díaz.
En la tradicional Tarima María Varilla, se
verán frente a frente Los Hermanos Zuleta y Silvestre Dangond en una
velada prevista para el 1 de julio y que sirve de antesala a la alborada
musical con la que inicia el festival.
Por su parte el cantante revelación Kalet
Morales hará su presentación el domingo 3 de julio y tendrá a su lado a
una agrupación folclórica de la vecina población de Cereté, Córdoba.
Toda
la información es suministrada por Jorge Asdrúbal García Romero
FESTIVAL
NACIONAL DEL PORRO -San Pelayo, Córdoba
Cels.
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