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MEMORIAS
Encuentro
de Coordinadores Departamentales de Música y Entidades de Formación del
Plan Nacional de Música para la Convivencia
PAIPA- BOYACÁ
16 al 18 de
marzo de 2005
ÍNDICE
El
Sentido del Plan Nacional de Música para la Convivencia
Por
Alejandro Mantilla
Componente
de Formación
Por
Leonardo Garzón Ortiz
Avances
en los procesos de Formación
Por
Claudia Mejía
Componente de Dotación
Por
María Rosa Machado
Relatoría
de la mesa de trabajo de las entidades de Formación
Plenaria
de las mesas de trabajo de los coordinadores departamentales de música
Plenaria
de las mesas de trabajo regionales
Intervención
de Clarisa Ruiz
Conclusiones
Por
Alejandro Mantilla
EL
SENTIDO DEL PLAN NACIONAL DE MÚSICA PARA LA CONVIVENCIA
Por: Alejandro Mantilla
El Plan Nacional de Música para la
Convivencia responde a las necesidades e intereses del sector musical de
Colombia expresados en el Plan Decenal de Cultura. Dicho Plan permitió
realizar un diagnóstico de las fortalezas y debilidades culturales en el país
y logró que en la mayoría de
municipios y en todos los departamentos se hicieran foros de cultura que
sintetizaran intereses, propuestas y anhelos
de los diferentes sectores. Con la participación de aproximadamente 23.000
colombianos, durante el año 2001 el
Plan Decenal de Cultura estableció un marco político que interpretó
la realidad regional y detectó como problemáticas principales la
exclusión social y la desigualdad de oportunidades, el bajo sentido de
lo público, el favorecimiento de intereses privados, la baja
productividad económica y la reducción de oportunidades para acceder a
procesos de formación.
El Plan Decenal se proyectó como
una búsqueda de legitimación del Estado y
construcción social desde lo local. Aunque muchos actores políticos no comprenden el sentido de una política cultural, y
cotidianamente la realidad regional este mediada por el conflicto armado, el
uso de la fuerza y el arraigo
de un imaginario de ilegalidad, es importante hacer un esfuerzo por cambiar
la cultura política y consolidar un nuevo imaginario que reconstruya el
sentido del Estado. El Plan Nacional
de Música como política estatal responde a las necesidades, problemáticas,
intereses y anhelos expresados por un sector musical y nos invita a cambiar
el paradigma de nuestra cultura política bajo un proyecto ético colectivo.
Colombia necesita proyectos
colectivos que en medio de la concertación
de acuerdos y desacuerdos, en diferentes escenarios, configure
bases de convivencia plural. Pero para lograr esto es importante
establecer reglas de juego que
atiendan a la especificidad cultural y que se basen en
los siguientes conceptos:
Ciudadanía:
Actuar sobre los derechos y deberes, y comprender que somos
permanentemente creadores culturales
Democracia:
Comprender que somos sujetos dinámicos, autónomos
e interdependientes; y a la vez actores colectivos que ejercemos una
ciudadanía democráticamente, bajo principios
de equidad
Cultural:
Incluir y respetar la diversidad de visiones e intereses
El Plan de Música se enmarca en
los derechos de todos los ciudadanos de Colombia y aspira a una
cobertura total departamental. Por esta razón es fundamental
propiciar que los procesos de formación lleguen a todos los
municipios del país.
CAMPOS DE POLÍTICA
Como organismos promotores,
gestores y ejecutores del Plan Nacional de Música para la Convivencia nos
movemos en los siguientes campos de acción:
Participación social: Consiste en
la búsqueda de concertación y toma
de decisiones. Lo que creemos y pensamos toma cuerpo en la decisiones
buscando que sea coherente con
el interés colectivo.
Creación y memoria: Este campo está
relacionado con el reconocimiento de las narrativas en las que se construye
nuestra memoria e historia personal y colectiva. Además la creación y
memoria nos lleva a nutrir los símbolos culturales.
Diálogo cultural: Reconocimiento y
diálogo intra e intercultural, interacción en consenso y disendo y
negociación de proyectos colectivos
¿Qué papel estamos asumiendo como
sector cultural?
En este marco veamos la función
social ligada con el Plan y los roles de
las diferentes entidades:
Formación del ciudadano: El
objetivo social es hacer bien la música. Ese es el objetivo social en sí
mismo y en él nos formamos todos como ciudadanos. La inclusión social es a
la vez una meta y una
herramienta
Reconocimiento de los actores
culturales: Trabajar con la diferencia siguiendo criterios y exigencias de
calidad, a partir del reconocimiento
Apropiación de los procesos
culturales: Concertar con los propósitos de los entes territoriales.
Organización del sector para la decisión de prioridades en el apoyo y la
inversión económica
Generación de medios y
oportunidades de creación: Generar escenarios que permitan que la riqueza
musical de Colombia circule
Establecimiento de paradigmas de
pensamiento: Promover formas diferentes de concebir y vivir la música, es
decir, pensar y evaluar el quehacer musical sin que exista un solo modelo de
educación. Cuando hablamos de academia no hacemos referencia solamente a un
tipo de educación formal. Las entidades no formales tienen un gran valor y
muchas veces tienen más capacidad de diálogo, comprensión y vínculo con
las dinámicas culturales locales. Otro reto para las entidades
de formación es el relacionado con la investigación. En la medida en que
los formadores son los mismos músicos locales, tenemos la posibilidad de generar recolección de material y saber
tradicional. Los músicos deben ser investigadores
de su propia realidad, nutriéndose
y acompañándose de otras lógicas. Así, esta forma de escuela tiene que
ser objeto de reconocimiento
Interacción con el Estado y la
sociedad: Establecimiento de vínculos con el Estado Nacional desde
compromisos y acciones éticas tanto colectivas como individuales
ETAPAS DEL
PLAN DE MÚSICA
El Plan Nacional de Música para la Convivencia ha tenido varias etapas y
cada una de ellas se ha caracterizado por un ejercicio serio de concertación
de los actores y el sector musical de las regiones de Colombia.
Formulación y diseño del PNMC
Convocatoria Pública
Construcción y puesta en marcha del Plan por medio de los seminarios de
socialización y formación
Institucionalización de la práctica musical por medio de las Escuelas
de Música y participación comunitaria
La primera etapa del Plan fue la formulación y diseño del mismo. A este
proceso se vincularon diferentes actores de la educación musical formal y
no formal; músicos académicos y tradicionales, y gestores de diferentes
regiones. Este proceso generó un intenso debate sobre la noción de Escuela
y particularmente de Escuela de
Música en el panorama de las prácticas colectivas en Colombia y desde sus
dimensiones particulares en cada contexto social. De allí,
salió una propuesta de lineamientos y parámetros que todavía está
abierta a nuevas lecturas, debates y retroalimentaciones.
Después de diseñar y recoger la experiencia de los programas que ya venía
adelantando el Ministerio en las prácticas de coros, bandas, orquestas y músicas
tradicionales, se llevó a cabo una convocatoria pública en la cual se
pretendía que la participación y cobertura fuera una realidad en la
ejecución del proceso, y de esta manera fuera posible viabilizar la
sostenibilidad del proyecto formativo. El proceso de convocatoria pública
tuvo 3 rondas y significó un importante proceso de aprendizaje para las
entidades tanto de carácter formal como de carácter no formal.
El proceso de construcción y puesta en marcha del PNMC ha implicado
aprender a no homogenizar a los actores y socios del Plan; la homogenización
es peligrosa en la medida en que no reconoce que el sector musical en
Colombia tiene objetos culturales y saberes distintos en juego y debemos
buscar actores que se aproximen más a las lógicas particulares. Es
importante jalonar entidades de educación
formal para que adquieran un compromiso social y se articulen a los
procesos culturales de su región. Por otra parte, debemos
reconocer y vincular al subsector musical y sus mecanismos de
organización como las redes y consejos.
La cobertura total de municipios en los procesos de formación del PNMC
es finalmente una oportunidad para ejercer criterios y valores de equidad.
Así, estamos ante una lógica que nos invita a recorrer nuevos trayectos
que no necesariamente responden a la realidad de nuestras instituciones.
La política cultural que sostiene el PNMC se basa también en la
institucionalización de la práctica musical por medio de la Escuelas de Música
y participación comunitaria. Estos procesos de institucionalización son
muy importantes y abordan un nuevo reto en las lógicas cotidianas en las
cuales vivimos la música. Generalmente se piensan los espacios musicales
como escenarios espontáneos que no necesitan ni merecen políticas y
mecanismos de institucionalización. Sin embrago, hay una pregunta que no
podemos desconocer ¿cómo vincular los procesos que gesta la sociedad desde sus lógicas locales y las formas institucionales? La
respuesta es compleja, pero es fundamental trazar vínculos y abrir canales
de comunicación con los saberes y
prácticas cotidianas locales y tradicionales.
Necesitamos meternos y comprender la realidad
regional y actuar en ella y con ella por medio de
mecanismos concretos. Por otra parte, es fundamental comprender que
“institucionalización” no significa alcaldía o contrato; significa,
organización y reconocimiento comunitario en donde se definen vínculos y
relaciones bajo unas reglas de juego y formas de interactuar en el
conocimiento.
Arriba
COMPONENTE
DE FORMACIÓN
Por: Leonardo Garzón
El Plan de Música interpreta y recoge programas antecedentes que fueron
realizados en el Ministerio de Cultura y que a la vez se sustentaban en
programas y propuestas departamentales; así, el Plan es una propuesta
política y pedagógica que parte
del fomento a la práctica musical con una orientación muy particular:
priorizar la creación
de escuelas. La formación es la prioridad del PNMC como respuesta a un
diagnóstico que nos muestra cómo en Colombia
existe un contraste entre una actividad musical muy diversa y
ausencia y debilidad de un sistema educativo que responda a dicha
diversidad y a la movilidad musical del país. En Colombia existe una
debilidad de la oferta de formación musical. La oferta en formación que
existe se concentra en la región andina. Por otra parte, el diagnóstico
expone también la ausencia de
proyecto formativo; no hay continuidad en la oferta y esa oferta no tiene
proyecto ni programa formativo. Además, la oferta que hay tiene grandes
debilidades y es muy vulnerable y depende, muchas veces
de voluntades políticas. Por otra parte, estamos ante un
desplazamiento de la música en la educación básica. En muchos programas
académicos la educación artística ha desaparecido y esto se presenta
sobre todo en los proyectos públicos. Las políticas actuales de
educación en Colombia tienen dos prioridades: cobertura y niveles de
calidad medidos en la pruebas de estado. Como la educación artística no se
evalúa no se le da prioridad; así, esta educación artística ha ido
desplazándose.
El panorama del ejercicio musical en Colombia también evidencia la
ausencia de programas de formación que permitan que los estudiantes de música
lleguen con los niveles adecuados a los programas de educación superior. Así,
los primeros semestres universitarios se convierten en niveles remediales e
intermedios que tratan de sustituir los niveles con los que los estudiantes
no llegan. Por otra parte, el canon de la educación superior desconoce o
ignora por lo general la realidad musical del país. Por lo tanto, estamos
ante una hegemonía de sistemas de conocimiento que desconoce otros saberes
y otras prácticas. Es fundamental replantear la postura de la academia y su
mediación constante con la escritura y el eurocentrismo que evidencia una
distancia con otras prácticas musicales.
En los músicos predomina el imaginario de la legitimación y la validez
del conocimiento sólo en la medida en que hay un título y un cartón
que lo certifica. Así, los
mismos músicos no reconocen el valor de su propio conocimiento gestado en
la práctica. En este sentido, el Plan de música busca generar una
alternativa educativa basada en el
ejercicio musical. Esto a su vez es una
política formativa. Por eso la estrategia está orientada a capacitar
personas que lideren la práctica en la escuela. Para comprender la
propuesta del Plan de Música es fundamental comprender el sentido de la
educación musical NO FORMAL. En este tipo de educación existen parámetros,
lineamientos y programas académicos en los que se permite la flexibilidad y
se busca la continuidad de los
procesos. En la propuesta de Escuela los lineamientos y parámetros son
puntos de partida, que merecen y llaman a una retroalimentación por parte
de los actores del Plan; además, la Escuela como institución se
legitima en la medida en que hay un trabajo real y una apropiación
de la comunidad en medio de vínculos de convivencia basados en el respeto y
el reconocimiento a la diversidad.
Arriba
AVANCES
EN LOS PROCESOS DE FORMACIÓN
Por: Claudia Mejía
PROCESO DE
FORMACIÓN EN BANDAS
|
REGIONAL
|
DEPARTAMENTOS
|
MUNICIPIOS ASIGNADOS
|
MUNICIPIOS ASISTENTES A FORMACIÓN
|
ENTIDAD DE FORMACIÓN
|
|
LITORAL ATLÁNTICO
|
Bolivar
|
6
|
4
|
ESCUELA SUPERIOR DE BELLAS ARTES DE CARTAGENA-ESBAC
|
|
Guajira
|
6
|
2
|
|
Magdalena
|
10
|
8
|
|
Atlántico
|
8
|
5
|
|
SUBTOTAL
|
30
|
19
|
|
ORINOQUIA - AMAZONIA
|
Arauca
|
3
|
2
|
CONSERVATORIO DEL TOLIMA
|
|
Amazonas
|
1
|
0
|
|
Meta
|
18
|
17
|
|
Casanare
|
8
|
5
|
|
Vichada
|
2
|
1
|
|
Guaviare
|
1
|
2
|
|
Caquetá
|
7
|
9
|
|
Putumayo
|
7
|
7
|
|
SUBTOTAL
|
47
|
43
|
|
HUILA - TOLIMA
|
Huila
|
24
|
29
|
CONSERVATORIO DEL TOLIMA
|
|
Tolima
|
37
|
38
|
|
SUBTOTAL
|
61
|
67
|
|
SUR - OCCIDENTE
|
Cauca
|
26
|
25
|
INSTITUTO DEPARTAMENTAL DE BELLAS ARTES DEL VALLE
|
|
Nariño
|
37
|
36
|
|
Valle
|
29
|
23
|
|
SUBTOTAL
|
92
|
84
|
|
EJE CAFETERO
|
Quindío
|
9
|
10
|
INSTITUTO DEPARTAMENTAL DE BELLAS ARTES DEL VALLE
|
|
Risaralda
|
8
|
8
|
|
SUBTOTAL
|
17
|
18
|
|
NORORIENTE
|
Santander
|
30
|
34
|
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BUCARAMANGA-UNAB
|
|
Norte de Santander
|
27
|
30
|
|
Cesar
|
11
|
11
|
|
Sur de Bolívar
|
10
|
13
|
|
SUBTOTAL
|
78
|
88
|
|
ANTIOQUIA - CHOCÓ
|
Antioquia
|
30
|
0
|
UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA
|
|
| |