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ADOLFO MEJÍA NAVARRO (1905 - 1973) A propósito de la conmemoración del centenario de su nacimiento
Adaptación del texto aparecido en el Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, Madrid, Sociedad General de Autores de España, 2002, vol. 6
Por: CARLOS BARREIRO ORTIZ - BENJAMÍN YEPES - LUIS CARLOS RODRIGUEZ
Mejía Navarro, Adolfo. San Luis Sincé, Sucre (Colombia), 5-II-1905; Cartagena de Indias (Colombia), 6-VII-1973. Compositor, pianista, guitarrista y pedagogo. En 1916 se trasladó a Cartagena e ingresó en la escuela anexa a la Normal de Institutores, donde empezó a destacar por sus aptitudes para el canto, que le abrieron la posibilidad de formar parte del coro de la iglesia de San Pedro Claver. De esta época data su primera composición: Primicias, para piano, la cual le dio cierta fama de niño prodigio, estimulada además por su natural disposición a la guitarra y por un aprendizaje personal de la teoría musical. En la Universidad de Cartagena terminó estudios de bachillerato en Filosofía y Letras. En 1923 se inscribió en el Instituto Musical de Cartagena, y recibió las primeras lecciones de Juan de Sanctis, y luego fue alumno particular de piano de Eusebio Celio Fernández, pero abandonó poco tiempo después su formación académica, probablemente deslumbrado por la alternativa de trabajar en orquestas de música popular bailable, organizadas con amigos de veladas nocturnas. Por varios años formó parte de la Estudiantina Revollo, de la Orquestra Eureka, y de la muy cotizada Jazz Band Lorduy. En esa época poseía ya una abundante producción de carácter tradicional: porros, fandangos, chandés, bambucos y pasillos, incluso algunas páginas brillantes para banda y los primeros intentos de escrituras más elaboradas. En 1930 viajó a Nueva York y allí, como intérprete de la guitarra, formó el Trío Albéniz, en compañía del mandolinista argentino Terig Tucci y el laudista catalán Antonio Francés. El grupo firmó un contrato con la National Broadcasting Company y grabó para los sellos Columbia Gramophone Company y RCA Victor durante tres años, y se presentó con éxito en esa ciudad, pero no obstante decidieron disolverse. Tras su regreso a Colombia en 1933, trabajó en Bogotá como bibliotecario de la Orquesta Sinfónica Nacional y como pianista en la emisora Ecos del Tequendama, donde compuso la canción Cartagena, formó un trío de guitarras y se presentó como director de la Orquesta Granadina de Hernando Rico Velandia en el Teatro Colón de Bogotá. Ingresó en el Conservatorio Nacional de Música, donde fue alumno, entre otros, de Gustavo Escobar Larrazábal (piano), de Jesús Bermúdez Silva (armonía y contrapunto) y de Andrés Pardo Tovar (historia de la música).
En agosto de 1938 ganó el Premio Ezequiel Bernal por la obra orquestal Pequeña Suite y posteriormente viajó a París con una beca concedida por el gobierno colombiano. Allí mientras trabajaba en las orquestas de varias emisoras, se matriculó en la École Normale de Musique. Fue discípulo de Nadia Bonneville y de Nadia Boulanger, y en Ville-Sur Mer de Charles Koechlin, entre 1939 y 1940. Abandonó París a causa de la guerra, y desde Italia emprendió viaje hacia Brasil. En Río de Janeiro estableció contacto con los músicos de ese país y con algunos integrantes de la Orquesta de Jóvenes Americanos, dirigida por Leopold Stokowski. Con esta orquesta viajó a Nueva York, y de Estados Unidos se trasladó a Argentina, donde permaneció pocos meses, antes de regresar a Colombia. En 1945 participó en la organización de la Sociedad Pro-Arte Musical, entidad que organizó los Festivales Musicales de Cartagena de Indias, que marcaron una época en la historia cultural del país. En 1950 regresó a Europa, viajando por España, Francia e Italia, y luego se instaló de nuevo en Nueva York por medio año, dictando clases de guitarra. De vuelta a Colombia, entre 1954 y 1957 trabajó como director de la orquesta del Instituto Musical de Cartagena, del cual fue subdirector en 1955 y profesor en diversas cátedras. La casa editora The H. W. Gray de Nueva York editó en 1965 dos de sus partituras corales: Ave María y El Tropelín, que luego se convirtió en el himno de los Clubes de Estudiantes Cantores de Colombia.
La figura de este compositor se perfila en el Caribe colombiano como paradigma en su condición de músico, poeta, escritor, dibujante y animador cultural. En medio de toda esta heterogénea actividad, se produce una obra que parece marginarse voluntariamente de las corrientes musicales en boga, con las cuales mantuvo alguna relación durante esporádicas permanencias en Europa y Estados Unidos. La mayoría de sus composiciones expresan, por el contrario, compromiso con tradiciones culturales de la región de la costa norte de Colombia, lo cual no le impide expresarse con soltura a través de ritmos y géneros de la música del interior del país. Por eso no es sorprendente encontrar en su catálogo, junto a preludios, improvisaciones y valses para piano, un grupo de bambucos y pasillos construidos con destreza, con el énfasis rítmico y la melodía que recuerdan su origen y disposición coreográfica. La destreza del autor para moverse en terrenos musicales diversos se ilustra en las tres secciones que conforman la Pequeña suite para orquesta, en la cual el bambuco y el torbellino andinos se recrean de tal manera que trascienden elementos propios del tipismo. El movimiento es el ritmo de danza de la cumbia, instrumentado en forma brillante e imaginativa, con el oboe y la flauta tomando el lugar de las gaitas indígenas que usualmente llevan la melodía. Su nacionalismo andino se evidencia también en los pasillos orquestales Acuarela y Campanas. Influencias tardías del impresionismo francés se encuentran en Luminosidad de aguas, escrita en 1947 y dedicada al arpista Nicanor Zabaleta, quien la ejecutó por primera vez en Cartagena en 1949, como muestra de un estilo que no reaparece en obras posteriores. Hay también reminiscencias flamencas e ibéricas en Españolerías para guitarra, en el Preludio a la Tercera Salida de Don Quijote, para orquesta, y en el Capricho español para arpa y orquesta, que recuerda la expresión sinfónica de la escuela nacionalista rusa.
Aunque se le han señalado debilidades estructurales y ausencia de énfasis en las partituras orquestales, las deficiencias anotadas se equilibran con el color de sus instrumentaciones, la gama de matices que elabora y la capacidad de sugerir atmósferas, como se advierte desde sus primeras partituras. O en las texturas emocionales de Improvisación, de los Homenajes, de Íntima o de Candita. La música de cámara de Mejía es, en general sensiblemente melódica, escrita en su mayor parte para combinaciones de cuerdas y piano, con títulos aparentemente intranscendentes o circunstanciales (Poemita, Ayer, Oye, Busca mujer, Lopeziana, Tiene caché, Manopili), y alcanza algún énfasis en el Impromptu para violonchelo y piano, y sobre todo en el Trío en un movimiento para violín, chelo y piano. Todas estas incursiones en géneros y formas académicas de composición parecen ser parte del lado oculto de la fisonomía más familiar del músico, cuyo relieve se construye a partir de sus canciones para voz y piano, elaboradas con elementos de ese sentimentalismo caribeño, rítmico y almibarado, que se desliza en Te quiero, Tú vives en mí e Ilusión. Pero la síntesis más acabada resulta en la canción Cartagena, con texto de Leonidas Otálora Gómez, la cual expresa una refinada visión popular de la música de concierto, a pesar de que la versión más divulgada sea la de Xavier Cugat. De la misma forma sus singulares visiones religiosas se concretan limpiamente en las piezas corales Dios de bondad y Ave María y en la ingenua descripción de sus villancicos polifónicos. Por el himno Viva Colombia... soy marinero, en 1965 la Armada Nacional le confirió la Orden Almirante Padilla en el grado de caballero. Y en 1970 recibió otras dos distinciones: el Premio Nacional de Música del Instituto Colombiano de Cultura en Bogotá y el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Cartagena. Buena parte de sus obras se conservan en el Centro de Documentación Musical del Ministerio de Cultura de Colombia, sin embargo es tal la dispersión de su catálogo que no ha sido posible conocer la integralidad de su obra ni dar fe con exactitud de las fechas en que fueron compuestas.
OBRAS
Música escénica: Finitta, Música para el Ballet “Remanacuaca el condenillo”, Orquesta, 1956.
Orquesta: Pequeña suite, 1938; Homenaje a Antonio Gómez Restrepo, 1941; Improvisación, 1941; Íntima, Fantasía - Poema sinfónico, 1941; América, Poema sinfónico, 1946; Homenaje a Luis López de Mesa, 1957; Acuarelas colombianas, versión; Bachianas, Orquesta de cuerdas; Campanas, pasillo; Cartagena, Canción, versión; Poemita, Orquesta de cuerdas.
Orquesta y solista: Concierto para piano y orquesta, inconcluso, 1940; Capricho español, arpa y orquesta, 1944.
Banda: Acuarelas colombianas, versión, 1967; Aguas vivas, Pasodoble; Danza mora, 1942; La promesa; Largo (segundo movimiento de una Primera Sinfonía); Lindaraja, Pasodoble; Pequeña suite, versión; Preludio a la Tercera Salida de don Quijote, 1938, versión; Viva Colombia, soy marinero (Himno de la Armada Nacional), versión.
Coro mixto y orquesta: Cartagena, versión; Fanfarria.
Coro y piano: Viva Colombia, soy marinero (Himno de la Armada Nacional), versión, 1947.
Coro mixto: Viva Colombia, soy marinero (Himno de la Armada Nacional), versión, 1946; El torito, 1950*; Sí o no, zamba, 1956; Himno a la Virgen del Carmen, 1965; Arrurrú**; Ave María***; Cartagena, versión; Dios de bondad; El tropelín***; Fanfarria.
Voz y piano (Soprano o tenor y piano): Arrurrú, version; Cartagena, Canción, 1933; ilusión; Te quiero (también hay versión para Voz y orquesta; Tú vives en mí; Ven, niño ven, Villancico; Tendamos el brazo, Himno.
Conjunto instrumental: Lopezca (Lopeziana), violín y piano, 1951; Mofa (Juguete infantil), 2 violines, viola, chelo y piano, 1955; Ayer, 2 violín, chelo y piano, 1958; Impromptu, chelo y piano, 1961; Trío en Mi menor, violín, chelo y piano, 1961; Busca mujer, 2 violines, chelo y piano; 1962; Candita, 2 violines, chelo y piano, 1965; Acuarelas colombianas, grupo de cámara; Manopili, 3 violines, chelo y piano, piano; Oye (Canción sin palabras), violín y piano; Tiene caché, tango, 2 violines y piano.
Piano:**** Acuarela, pasillo; Anita, Valse; Apuntes # 1; Apuntes # 2; Aquella vez, tango; Bambuco en si menor, 1941; Bambuco en Mi Mayor, 1945; Cartagena es buena tierra, danzón; El burrito (Platero en el teclado), mofa para piano 1965; Finitta, versión; Improvisación en Sol menor, 1948; Luminosidad de aguas, versión; Manopili, zamba; Pasillos # 1 y # 2, en Re Mayor; Pasillo # 3 en Mi bemol; Pasillo # 4 en Si menor (De las campanas); Pincho, danza; Preludio # 1 en Fa menor; Preludio # 2 en Fa menor; Preludio en Re bemol; Sí o no, zamba, versión; Valse infantil.
Otras obras solistas: Bachiana, versión para guitarra; Bambuco, 1967; Españolerías, guitarra; Joyas, guitarra; Luminosidad de las aguas, arpa, 1947; Preludio, guitarra.
Música incidental: Preludio para “La tercera salida de don Quijote”, obra de teatro de Aurelio Martínez Mutis, orquesta, 1938; Los cuatro pasos de Gibraltar, cine, orquesta, 1941.
BIBLIOGRAFIA
A. Pardo Tovar, La Cultura Musical en Colombia, Bogotá, Lerner, 1964 J. I. Perdomo Escobar: Historia de la Música en Colombia, 5ª. ed., Bogotá, Plaza y Janés, 1981 N. Slonimsky: Música en Latino-América, Nueva York, Cronwell Co., 1946 L. A. Escobar (ed.): Obras polifónicas de autores colombianos. Bogotá, Departamento Administrativo del Servicio Civil, 1972 N. Salazar Giraldo: Ayer y hoy en mis canciones, Armenia, Ed. Quingráficas, 1979 L. A. Escobar: La música en Cartagena de Indias, Bogotá, Intergráficas, 1985 C. Barreiro Ortiz: A manera de canción, Bogotá, Centro Colombo Americano, 1986 A. Mejía: Obras completas para piano, Bogotá, Patronato Colombiano de Artes y Ciencias, 1990 A. Martina: "The Traditional Bambuco in 19th Century Colombian Composition", Tesis, U. North Texas, 1991 E. L. Muñoz Vélez: Adolfo Mejía, La Musicalia de Cartagena, MedelIín. Ed. Lealón, 1994, complementado en "Unicarta-87", Revista de la Universidad de Cartagena de Indias, V-1999 E. Bermúdez: "Adolfo Mejía", International Dictionary Of Black Composers, Chicago, Fitzroy Dearborn Publishers, 1999.
NOTAS AL PIE * L. A. Escobar (ed.): Obras polifónicas de autores colombianos. Bogotá, Departamento Administrativo del Servicio Civil, 1972. ** Música Coral colombiana, vol. I. Bogotá, Colcultura, 1981. *** The H. W. Gray and Co., Nueva York, 1965. **** Adolfo Mejía: Obras completas para piano, Bogotá, Patronato Colombiano de Artes y Ciencias, 1990.
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