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LA
MÚSICA TRADICIONAL COLOMBIANA EN LA GRAN CIUDAD
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Juan
Luis Restrepo, músico y actual Gerente de Música del Instituto
Distrital de Cultura y Turismo, abrió un espacio en su agenda y
mientras esbozaba algunos ritmos en un extraño instrumento
japonés, bautizado por Carlos Iván Medina como Maderímbula;
nos comentó acerca de los programas, planes y visiones que
tiene el instituto con respecto al fortalecimiento de la música
tradicional colombiana en la ciudad.
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Juan
Luis Restrepo en el IDCT
Foto:
Laboratorio Cultural
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Las
políticas culturales que orientan la labor del ICDT en materia de
fomento y difusión de la música colombiana
El
Instituto ha desarrollado unas líneas generales de políticas, con el
Consejo Distrital de Cultura y con los consejos de área. Con los
consejos locales, para políticas de localidad. Están resumidas en un
documento que dejó la anterior bancada del Consejo Distrital de
Cultura. Actualmente más que la construcción de políticas, el trabajo
se ha desarrollado hacia la construcción de un lenguaje común con el
cual se entiende todo este cuerpo de participación que es el Sistema
Distrital de Cultura. Se definen unas líneas de acción como son: el
fomento a la creación, a la circulación, a la formación artística, a
la investigación, a la apropiación y al patrimonio. Se ha construido
un lenguaje común sobre unas políticas muy genéricas, que incluyen la
posibilidad de que una mayor cantidad de personas accedan a la oferta
cultural del distrito y que la ampliación de este cubrimiento de la
oferta se realice prioritariamente en los estratos más bajos. En un
documento donde están plasmadas estas políticas culturales en relación
con la música, se le da una mayor participación en cupos a la música
académica y a la música tradicional colombiana.
En
las convocatorias se tienen espacios de programación que no están
abiertos a otros géneros, como los Jueves de la sala Oriol Rangel y los
concursos de interpretación y composición musical, en donde se da
especial énfasis a estos dos géneros. Son proyectos para fortalecer la
creación artística en estos dos campos, por encima de otros géneros
que tienen otras maneras de ser fomentados o de circular. Esto pensando
en que son géneros que están menos favorecidos en cuanto a la difusión
que se les da en medios masivos y por el valor que tiene cada uno; la música
tradicional por el carácter de patrimonio histórico; y la música académica,
por su carácter de investigación y profundización intelectual en el
área de la música. Yo los llamo géneros musicales prioritarios.
Dentro de la inversión del instituto la proporción es más o menos,
una tercera parte música colombiana, una tercera parte música académica
y una tercera parte resto del mundo.
Programas
específicos de fomento a la música tradicional colombiana del IDCT
Los
programas específicos son el Festival de Música Colombiana, Los Ciclos
de Conciertos de Música Colombiana, Los ciclos de los Conciertos Didácticos
para Niños y Los Concursos de interpretación y Composición. En esos
programas hay un componente en la organización de los repertorios, con
base en los ejes regionales que definió el Ministerio de Cultura en los
que nos basamos para la programación de la Media Torta, para el diseño
del Festival de Música Colombiana y los estamos utilizando como
referencia para el diseño de los concursos.
El
Festival de Música Colombiana
Con
respecto al Festival de Música colombiana (programa más visible de Música
Colombiana del IDCT) el año pasado se benefició del Festival de Músicas
del Mundo, pero si comparamos los costos del Festival de Músicas del
Mundo con la asistencia, fue muy baja. Sin embargo el resultado fue muy
positivo. Yo creo que si en el Festival de Músicas del Mundo se hace
con un énfasis en la música tradicional y la Música campesina, tendría
mucho sentido pues ayudaría a darle una mayor visibilidad internacional
a esos repertorios. Este año en el Festival de Música Colombiana
tampoco tuvimos una asistencia muy alta. En relación con el Festival es
tan poco visible que en unas Lecturas Dominicales del Tiempo, Alberto
Upegui salió diciendo que porqué no había un Festival de Música
Colombiana al parque así como lo había en Rock y Opera. Entonces si
una persona tan cercana al Instituto como él no se dio cuenta, es
porque realmente no se ve. Pero la experiencia es buena para los músicos.
Hemos hecho algunas actividades de contacto con los promotores de música
tradicional colombiana fuera de Bogotá, en otros circuitos, tanto
festivales, como agentes, gente del área de turismo. Y junto con el
Ministerio se esta tratando de construir una Red Nacional de Festivales
de Música Tradicional, en donde el papel de Bogotá seria básicamente
la proyección internacional, porque Bogotá aunque tiene unas
comunidades regionales grandes, no tiene una música predominante por
encima de otras. El equivalente a la música tradicional en Bogotá sería
tal vez el rock, es decir, la música urbana generada en la ciudad.
Para
el Festival de Música Colombiana que se llevaría a cabo en Bogotá, se
ha pensado que tendría la vocación de convertirse en el Festival
Nacional de Música Tradicional y trataríamos de acogernos a los
mecanismos de selección que hay en cada uno de estos festivales
regionales especializados. Trataríamos de tener a los ganadores del año
anterior. Parte de la reflexión de esta Red es mirar cómo funciona esa
música dentro de su comunidad, por qué se han generado esos espacios y
si tienen o no, pertinencia allá. Sin embargo, si queremos darle una
estructura sobre los ejes, es decir, hacer visibles unas practicas
comunes y representativas de alguna región enfocados sobre todo a música
tradicional. La pregunta en cuanto al Festival es si hacer un énfasis
en la música tradicional o en su evolución, es decir, en toda la fusión
que se ha dado en la música tradicional colombiana y que está presente
en estos festivales regionales. Finalmente pienso que el festival del
Instituto trataría de enfocarse en las practicas tradicionales para
hacerlas más visibles.
La
Feria de la Diversidad Cultural
Se
trato de hacer este año, pero todo el vaivén administrativo fue muy
fuerte, sin embargo es un elemento indispensable del Festival de Músicas
del Mundo y es el que le da la finalidad, porque si se piensa en lograr
una visibilidad hacia fuera, parte de la garantía de que eso funcione
es seguirle dando esa dirección y seguir insistiendo. Pienso que tiene
enormes posibilidades y creo que hay que seguirla haciendo. Este año
nos mató la burocracia, porque este año tuvo varias complicaciones,
pero es un asunto prioritario. La administración nueva no conoce todavía
ni la feria, ni el festival, es decir, la segunda administración de
esta alcaldía; entonces está pendiente de validación por parte de
ellos.
Las
convocatorias
En
cuanto a la convocatoria se esta abriendo para Ciclos de Conciertos y
desde el año pasado se tiene la concepción de que los grupos que hayan
sido ganadores reiterados de los Ciclos tengan la posibilidad de estar
en el Festival. En general, no se hace una convocatoria especializada
para cada género sino una gran convocatoria a comienzo de cada año
para todos los géneros y los escoge un jurado especializado en cada género.
Esto sólo aplica a nivel distrital. El año entrante los grupos que van
a participar en el Festival, son aquellos que hayan ganado
reiteradamente las convocatorias de los Ciclos de Conciertos. Dado que
existe una gran diferencia en calidad y cantidad de las propuestas que
se presentan en los distintos géneros, para el año entrante se ha
propuesto alimentar la programación de la Media Torta, a partir de la
programación y no de la convocatoria; es decir, apoyarnos en la
convocatoria pero alimentarla con invitados regionales, para que el público
tenga un programa con una calidad homogénea y con un contenido claro.
En la Media Torta consideramos programar 11 domingos y 11 ejes en música
tradicional colombiana respectivamente.
La
música indígena
En
el área de música hay un espacio dentro de la música tradicional
colombiana para la música indígena, tal como esta formulado en la
taxonomía del Ministerio de Cultura. Sobre ese en particular hicimos
una actividad ligada al Ciclo de Música Colombiana, pero se hizo con
comunidades indígenas y fue el "Encuentro Minga" en el mes de
marzo, que se pensaría en repetir. La idea es destacar esta actividad
temáticamente, darle un mayor énfasis en la medida en que hay una
diversidad mayor y enlazarlo con otras comunidades indígenas del
continente. En el encuentro Minga tratamos de hacerlo con la venida de
una comunidad de Canadá y unas representantes del Ecuador. Es un
espacio diferente que también se ha tratado de hacer con las
comunidades indígenas presentes en la ciudad. Hay un proyecto en
particular de escuelas de formación musical con comunidades indígenas.
No tiene una estructura metodológica, pero aspiraríamos a construirla.
La
difusión de la música tradicional colombiana
La
gente espera de música colombiana a Jaime Llano, Jorge Villamil y a los
tríos tradicionales, es decir, los "ídolos". Esa es la
imagen de la música colombiana que se ha difundido a través de los
medios de comunicación y en el caso de que sea música campesina como
la Chirimía del Rió Napi que son unos viejitos tocando flauta, el público
se despista porque lo que están viendo no es lo que están
acostumbrados a ver como música colombiana. Esto se ha convertido
entonces en un producto más especializado. Pienso que hay que hacer un
mayor énfasis en este tipo de música, pero pienso que esa difusión se
debe hacer con la creación de un medio masivo de comunicación, porque
la programación es buena pero hace falta. Actualmente, es un proceso
lento mientras que si hay un músculo de radio que esté martillando
constantemente, finalmente eso es lo que genera el hábito y entra más
rápidamente.
La
oficina de comunicaciones tiene que tener claro que debe hacerle un
mayor énfasis a las manifestaciones que mueven menos gente, es decir,
tiene que pensar al revés de lo que piensan los medios, aquí tienen
que buscarle el gancho a esas actividades y educar a los periodistas y
educarse ellos mismos. Por ejemplo, Adriana Urrea encargada de la
oficina, de manera temporal porque Adriana Padilla esta pasando su
maternidad, en Opera, invitó a todos los periodistas a unos talleres
para explicarles de qué se trataba eso, qué era lo que iban a ver,
cuales eran las obras y porqué, contarles algo de la parte histórica,
todo con el ánimo de que ellos empiecen a mirar eso con otra óptica y
así puedan tener algo que venderle a su gente.
Programas
de formación y de investigación
Hay
una discusión, porque ninguna de las dos sería propiamente una
responsabilidad de ejecución dentro del instituto. Si de fomento, pero
no de ejecución. El área de educación formal le compete claramente a
la secretaria de educación y en la medida en que la educación artística
salió de los planteles educativos hay una discusión al interior del
IDCT y dentro de todo el Sistema Distrital de Cultura, si invierte y
ejecuta directamente en proyectos de formación; si apoya los proyectos
innovadores que se estén haciendo en esa área o si simplemente se
acoge a que son la Secretaria de Educación y el Ministerio de Educación
los que deben invertir. Sin embargo, el Instituto tiene dentro de su
estructura a la Academia Superior de Artes de Bogotá ASAB que tiene un
área de artes musicales con un perfil muy interesante en músicas
tradicionales especialmente del área andina; y la Academia Luis A.
Calvo, sobre la que se ha pensado que se convierta en un centro de
educación no formal complementario de los programas universitarios, en
el área de formación en músicas tradicionales.
En
investigación se está realizando un censo, no solamente para saber quién
hay, dónde está y qué hace, sino también para tratar de ver cuanto
dinero mueve la música en la ciudad y cómo se mueve; calcular que
tanto invierte, cuanto produce hacer música, cuanto cuesta hacer música
y cuanto importamos. Mirar de dónde sacan su dinero los músicos
profesionales, si son asalariados o no, ver el fenómeno de por qué un
músico participa en varios conjuntos y si el conjunto se forma para
ganar plata o para formar un proyecto artístico o para ser simplemente
adscrito a una institución y dentro de eso observar cual es la población
que se está beneficiando de eso o que vive de la música; si son
cabezas de familia; si se les puede dar seguridad social, cuanto cuesta;
es decir, conocer el problema real con cifras, para tener una aproximación
que finalmente se vea reflejada también en la inversión. Es bastante
estadístico porque es lo que nos hace falta.
Con
respecto al TLC, las políticas de exención cultural
Pienso
en lo que tiene que ver con el TLC, que si se conserva la exención
para las músicas de propiedad colectiva si es que las hay, como el caso
de la música indígena y el caso de algunas comunidades afro
colombianas, las podría favorecer. Pienso que se debe tener cuidado con
ese material, porque creo que ahí existe una riqueza potencial que no
seria recomendable negociar rápidamente sin estar reglamentada, porque
no esta reglamentada, se esta apenas iniciando en eso, esto esta tan
insipiente que no aguanta negociaciones internacionales por ahora, todavía
hay que darle más herramientas. Además, creo que es bueno sacarla del
juego, porque entre otras cosas, lo que alcanzamos a ver con el
Instituto y con el Consejo de área, es que las medidas que se han hecho
y que pueden ser favorables en un Tratado de Comercio benefician
especialmente a las industrias culturales, pero estas personas no son
industrias culturales, en general los creadores no están metidos todavía
en industria cultural, sino que están totalmente aislados. Y en el caso
de las sociedades de autores y compositores hay una relación aquí muy
desfavorable para el creador, puede ser positiva para la sociedad de
autores, en la que están metidos los productores fonográficos; es
decir, la industria cultural esta bien sólida en la sociedad de
autores, pero los creadores no. Sin embargo, el problema de los autores
es un problema interno, creo que el TLC no lo va a modificar.
Las
organizaciones culturales privadas
Bien,
no se cómo siga la estadística, pero lo que publicó el Convenio Andrés
Bello hace unos años es que el número de ONG´s culturales en Colombia
es altísimo. Se ha visto que la gente tiene la iniciativa de
organizarse como persona jurídica. Hace falta dentro de las
instituciones gubernamentales empezar a reconocerlas ya como otro actor,
no porque no lo sean, sino porque no es sistemático ese reconocimiento.
Después de acabar convenios con organismos internacionales se están
buscando organizaciones civiles con unas finalidades afines y con la
capacidad administrativa para ayudarle al Instituto a ejecutar muchos de
sus programas. También se ve en los programas de concertación que abrió
el Ministerio, que la cantidad de proyectos aprobados es alta, lo cual
quiere decir que muchos de ellos tienen una viabilidad grande. Alcanza
poco la plata, lo cual es malo en teoría, pero esto quiere decir que
hay mucho proyecto bueno funcionando y que las organizaciones son sólidas.
Existe algo de dispersión en algunos géneros pero se puede condicionar
el apoyo a que haya una cohesión mayor de las organizaciones de cierto
sector. Hay varias organizaciones que presentan proyectos muy similares
y la idea es decirles, únanse y presenten un proyecto muy bueno.
Su
Fundación de Música
Mi
experiencia, muy interesante. Me ha dado mucha de la información con la
que estoy trabajando, porque desde la perspectiva del sector privado
creo que he podido evitar errores posibles en el trabajo en el IDCT. He
conocido las dificultados de lo privado y en dónde una acción de una
entidad pública puede desbaratar trabajo que se ha hecho y también en
dónde el proyecto que se presenta puede estar fallando. Sé también
los indicadores de éxito en lo privado, en dónde puede haber un
respaldo y en donde no, en donde buscar para saber si el proyecto puede
tener una continuidad, en fin. La fundación surgió por un interés
compartido. Una idea que descubrí había personas que ya llevaban haciéndola
hace mucho tiempo. Me acerqué y traté de complementar con una
capacidad ejecutiva que tenía para la publicación; en este caso fue
como lo que me unió con estas personas; y con el interés también de
formar una comunidad de investigadores con unas características muy
particulares: del área académica, con disciplina occidental y separándolo
un poco trabajos empíricos. Tratar de hacer un producto especializado.
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